Viajar a #Polonia

En Polonia la temporada estival es breve, el verano pasa en un suspiro e incluso en los días más calurosos de agosto, el agua del mar está fría. Sin embargo, sus largas playas arenosas se cuentan entre las más bellas del Báltico. Desde el puerto de Gdansk hasta la frontera alemana se extienden más de 200 kilómetros de arenales, marismas y acantilados.

Paralela a la costa báltica, la franja interior nos descubre además una Pomerania rural y muy poco poblada, con una gran belleza natural. Una buena combinación de campo y playa para unas vacaciones diferentes.

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Asomada al litoral alemán encontramos la refinada playa de Świnoujście, aunque también Kołobrzeg o Krybica Morska, grandes y arenosas, salpicadas de hoteles al estilo de la Belle Époque y sombrillas paravientos como las que encontramos en lugares más cercanos como San Sebastián o Biarritz.

En Darlowek se ha construido incluso un gran parque acuático de agua dulce, el perfecto complemento a las frías y saladas aguas del Báltico, y si lo que buscamos es huir de las aglomeraciones y el ruido de los turistas, también podemos dirigirnos al Parque Nacional Słowińskiy, célebre por sus grandes y solitarios sistemas dunares.

Todavía una experiencia más auténtica y solitaria nos ofrece la isla de Wolin, rodeada de acantilados que alcanzan los 30 metros de altura y esconde pequeñas y misteriosas playas. Una isla que en realidad no lo es ya que varios puentes la conectan con el resto del país, y ella misma sirve de puente natural entre Swinoujscie y el resto de Polonia.

Los últimos bisontes

Pasada la euforia de la Eurocopa, Polonia vuelve a ser un país tranquilo, una Europa alejada de las grandes masas y donde todavía nos podemos sentir como viajeros que descubren algo nuevo. Ciudades medievales, castillos de cuento de hadas, miles de senderos para recorrer a pie o en bicicleta, iglesias y cabañas de madera ocultas entre los Cárpatos, buena comida casera acompañadas del inevitable vodka, bosques, montañas, lagos… Hemos seleccionado 15 buenos motivos para animarse a recorrer Polonia.

01 Cracovia, la elegancia

La antigua capital de Polonia es la atracción nº1 del país, la ciudad más bella, la más valorada. Es una buena mezcla de historia y arquitectura dosificada en calles y plazas, desde la inmensa Rynek Główny, la mayor plaza medieval de Europa, hasta el imponente castillo de Wawel que preside una colina sobre el casco antiguo. Si a esto se añaden el antiguo barrio judío de Kazimierz y su vida nocturna (sobre todo en el barrio de Kazimierz, entorno al mercado de la carne de Plac Nowy), es fácil entender por qué Cracovia es visita obligada. Dos consejos de Lonely Planet: visitar el magnífico museo de la fábrica de Schindler para conocer un poco mejor la historia de la II Guerra Mundial y recorrer el casco antiguo en un circuito en bicicleta.

02 Varsovia, música y palacios

Los polacos hicieron un titánico esfuerzo por reconstruir Varsovia tras ser arrasada por los alemanes durante la guerra. Ahora, sus elegantes palacios lucen como si tal cosa, como si nunca hubiesen sido destruidos, desde el encantador “palacio sobre el agua” del Parque Łazienki hasta el majestuoso palacio Wilanów, una fiel versión de Versalles, en las afueras de la ciudad. Entre los que no conviene perderse hay que apuntar también el Palacio de la Cultura y la Ciencia, en pleno centro, un regalo de los rusos (y la entrada es gratis). Su estilo soviético nunca fue del gusto de los polacos, pero estos afirman que desde lo alto se contemplan las mejores vistas de la ciudad (¡las únicas en las que no aparece el propio “palacio”). Un buen consejo: acudir a los conciertos de Chopin al aire libre los domingos a las 12.00 y a las 16.00 en el Parque Lazienki.

03 Gdańsk, de playa y marcha en el Báltico

Los astilleros de Gdansk se hicieron célebres por la famosa huelga de 1989 de la que salió el sindicato Solidaridad encabezado por Lech Walesa. De esto nos suena a todos y por supuesto de la Eurocopa, pero hay mucho más: colosales iglesias de ladrillo rojo, palacios y casas de mercaderes en retorcidas callejuelas medievales, un espectacular mercado del ámbar… por algo ha sido la principal ciudad del norte de Polonia y uno de los puertos del Báltico más activos. La cita imprescindible es la Dtugi Targ (Mercado Largo) donde están todos los turistas, vendedores, cervecerías, terrazas y restaurantes. Para la noche, lo mejor son los muchos clubes nocturnos de Sopot, la zona de marcha en la playa.

04 Wrocław, arte y cultura en la pequeña Cracovia

Es la capital de Silesia y ha sobrevivido a mil y una invasiones a lo largo de su historia. Tras los daños sufridos durante la II Guerra Mundial fue reconstruida en torno a su plaza mayor, presidida por un sensacional conjunto de edificios, y hoy parece como una Cracovia en pequeño. Los de Wroclaw presumen sobre todo de su Panorama de Racławice, un enorme cuadro del s. XIX expuesto en un edificio circular. Pero además de por su historia y su arte, aquí hay que venir para disfrutar de la vida nocturna en bares y restaurantes de las callejuelas del casco antiguo.

05 De crucero por los grandes Lagos Mazurianos

No hay nada como tomarse un cóctel en la cubierta de un yate de lujo y darse un chapuzón, o ponerse un salvavidas, agarrar un remo y embarcarse en una aventura por las aguas de estos lagos comunicados entre sí, considerados la meca polaca de la navegación y los deportes náuticos. En invierno, en cuanto se congelan los lagos, el esquí de fondo reemplaza al esquí acuático. Un consejo de Lonely Planet: alojarse en cualquiera de los alojamientos en sus orilas, como el Hotel Zamek Ryn, el mejor de la región o en el Klasztor Wojnowo, un antiguo claustro, con vistas a un pequeño lago en el pueblo de Wojnowo, a 6 kilómetros de Ruciane-Nida.

06 Un verano en las playas del Báltico

La temporada estival es breve y sus aguas, de las más frías de Europa, pero si buscas son playas de arena, pocos destinos superan a las del mar Báltico. La costa báltica que se extiende al noroeste desde Gdansk nos descubre además una Pomerania rural y muy poco poblada, con una gran belleza natural. Muchos optan por las playas junto a los centros vacacionales, ya sea en la hedonista Darłówko, la refinada Świnoujście, o en Kołobrzeg, conocida por sus balnearios; otros, en cambio, prefieren huir del gentío y deleitarse con las dunas móviles del Parque Nacional Słowiński, donde los vientos del Báltico esculpen hermosas dunas.

07 Evocación gótica en el Castillo de Malbork

El más conocido de los castillos medievales de la Orden teutónica es sin duda el de Malbork, enorme y de estilo gótico. Fue la residencia del gran maestre de la orden y más tarde de monarcas polacos. Posteriormente padeció inmutable los bombardeos de la II Guerra Mundial. Los amantes de los castillos no deben perdérselo. El mejor momento del día para contemplarlo es al atardecer, cuando los rayos del sol se posan sobre su ladrillo rojo.

08 El pasado más oscuro: ‘La Guarida del Lobo’

En la región de Varmia y Mazuria, en la remota Prusia oriental, se encuentra la famosa base secreta de Hitler, la llamada Guarida del Lobo. Estaba tan bien diseñada que los aliados no supieron de su existencia hasta que el Ejército Rojo tropezó con ella en 1945. Ahora bien, no tendría por qué haber sido así si seis meses antes el coronel Claus von Stauffenberg (uno de los hombres de Hitler) hubiera corrido mejor suerte en su intento de asesinar al Führer. Este siniestro lugar, oculto bajo la espesura del bosque cercano a la aldea de Giertoz, a ocho kilómetros al este de Ketzyn, representa un importante hito en la historia del s. XX.

09 El legado gótico de Toruń

Esta magnífica ciudad gótica amurallada a orillas del Vístula debería de ser de visita obligada para el viajero. Escapó milagrosamente de la destrucción del norte del país durante la guerra y gracias a ello podemos hoy disfrutar paseando por su casco antiguo repleto de museos, iglesias, plazas y mansiones. Tiene dos grandes reclamos turísticos: sus típicas galletas de jengibre y Copérnico, que, según parece, nació aquí.

10 Arquitectura popular en los Cárpatos

Una de las experiencias más gratificantes de Polonia es pasearse por los llamados skansen, museos de arquitectura popular al aire libre que en realidad son espléndidos jardines con cabañas de madera que muestran como ha sido la vida rural en Polonia durante siglos. El mayor skansen del país se halla en Sanok, un pintoresco valle en las estribaciones de los Bieszczady, en los Cárpatos, pero los hay repartidos por toda la geografía polaca. Un consejo de Lonely Planet: aprovechar la visita a Sanok para emprender la llamada ruta de los Iconos, una pista señalizada que recorre numerosas iglesias de madera repartidas por los alrededores de la ciudad: 70 kilómetros que empiezan y terminan en Sanok y siguen el valle del río San.

11 Peregrinación de la Virgen Negra

Aunque no “comulguemos” con las tradiciones católicas, merece la pena acercarse a ver el ambiente del famoso santuario de la Virgen Negra de Częstochowa. Cada año es visitado por casi cinco millones de personas y, además de ser el centro espiritual del país, es uno de las mayores atracciones turísticas. Sorprende la vida intensa en los monasterios polacos que, a diferencia de otros países, no son sólo ruinas sino lugares llenos de actividad. Para vivir el ambiente, hay que visitar esta localidad el 15 de agosto, cuando la Festividad de la Asunción congrega a miles de peregrinos.

12 ¡Una de vodkas!

Aunque la cerveza es lo que más se consume en Polonia, sería imperdonable irse del país sin aprender a apreciar el buen vodka, que sigue siendo la bebida de las grandes celebraciones: cuando se abre una botella, nadie puede marcharse hasta que no quede ni una sola gota. Polonia produce algunos de los mejores vodkas del mundo, como el Żubrówka o “vodka de los bisontes”, aromatizado con hierbas del bosque de Białowieża, que sirven de pasto para estos mamíferos.

13 Descubriendo los últimos bisontes del Bosque de Białowieża

El bisonte de la etiqueta de las botellas de la cerveza Żubr cobra más sentido tras visitar este pedazo de bosque, junto a la frontera con Bielorrusia. El Parque Nacional de Białowieża es el más antiguo de Polonia (1921) y es famoso por dos motivos: el primero porque es la cuna del bisonte europeo, uno de los mayores mamíferos terrestres del mundo (puede verse todavía en una reserva del parque); el segundo, porque alberga uno de los últimos bosques primarios de Europa, que se puede visitar con un guía. Un consejo de Lonely Planet: recorrer el parque a pie o en bicicleta. La mayor parte de las zonas no requieren guía y están atravesadas por cientos de kilómetros de magníficas pistas señalizadas para senderistas y ciclistas. El punto de partida es el pueblo de Bialowieza.

14 Pedalear con los Gigantes por el Karkonosze (o montes de los Gigantes)

Delimitado por el monte Wielki Szyszak (1509 metros), al oeste, y el monte Śnieżka (1602 metros), al este, el Parque Nacional de Karkonosze (Montes de los Gigantes) es mucho más que un paraíso para los aficionados al senderismo, el principal destino para los que desean recorrer a pie o en bici los Sudetes. Por él discurren 19 rutas para bicicleta de montaña (con un total de 450 kilómetros), fácilmente accesibles desde Szklarska Poręba y Karpacz. Basta con conseguir un mapa de las rutas (en las oficinas de turismo de Szklarska Poreba y Karpacz facilitan uno gratuito estupendo), alquilar una bicicleta y cruzar los bosques pasando junto a precipicios majestuosos tallados por glaciares de la Edad de Hielo.

15 Paseando por los Tatras

Los Tatras son la formación más elevada de los Cárpatos y el destino ideal para ponerse en forma, con un total de 300 kilómetros de caminos. No existe en Polonia otro lugar con tal densidad de rutas de senderismo ni diversidad paisajística. Hay itinerarios señalizados por toda la región (la zona más popular es la del Parque Nacional de los Tatras) pero esta accesibilidad no merma su impactante presencia, sobre todo en verano, cuando el cielo se despeja y muestra la cara rocosa de las montañas, elevándose sobre los diminutos pinos más abajo. El mejor lugar desde donde acometer el ascenso es el complejo de montaña de Zakopane. El consejo de Lonely Planet: la acampada está prohibida en el parque, pero hay varios albergues de montaña diseminados por laderas y cumbres. La oficina de turismo de Zakopane facilita una lista detallada de todos ellos.

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CRACOVIA, Polonia

Cracovia, la mayor atracción turística de Polonia

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Ciudad Medieval

Plaza del Mercado en el centro de la ciudad medieval de Cracovia

Basílica de Santa María en la Plaza del Mercado de Cracovia

Torres de altura desigual en la Basílica de Santa María de Cracovia

Lonja de Paños en la Plaza del Mercado de Cracovia

Colina de Wawel en la ciudad medieval de Cracovia

Castillo Real en la Colina de Wawel de Cracovia

Catedral de Wawel de Cracovia

Puerta Florian en la Muralla de la ciudad medieval de Cracovia

Iglesia barroca de San Pedro y San Pablo de Cracovia

Iglesia románica de San Andrés en Cracovia

Barrio Judío

Barrio Judío Kazimierz en Cracovia

Sinagoga Vieja en el Barrio Judío de Kazimierz en Cracovia

Sinagoga Remuh y cementerio judío de Kazimierz en Cracovia

Memorial y Fábrica de Schlinder en el antiguo Gueto Judío de Cracovia

Minas de Sal de Wieliczka

Minas de Sal de Wieliczka en Cracovia

St Kinga´s Chapel en las Minas de Sal de Wielizcka en Cracovia

Otros temas y visitas en Cracovia

Tour panorámico por la ciudad medieval de Cracovia en vehículo eléctrico melex

Visitas de Cracovia y Auschwitz con guías turísticos en español

Galería de Fotos de Cracovia en Polonia

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Poznan es una de las ciudades más grandes e importantes de Polonia. Es una de las ciudades más antiguas y también con más tradición e historia de la región. A las orillas del río Varta, Poznan es una ciudad clave para las comunicaciones del país, pues por ella pasan importantes carreteras y trenes, además de que cuenta con un aeropuerto internacional con bastante tránsito de pasajeros.

Poznan es una ciudad con muchas cualidades, una gastronomía propia, unos paisajes maravillosos y un gran ambiente festivo. Muchos son los lugares que merecen ser visitados en esta ciudad, sobre todo aquellas obras arquitectónicas comunes que se encuentran ancladas en la ciudad, como el edificio del Ayuntamiento, el Parque Wilson,la Antigua Plaza Mayor, el Castillo del Emperador, la Catedral de la Capilla Dorada y la Iglesia Parroquial de Poznan.

Debido al gran número de estudiantes que esta ciudad recibe anualmente, Poznan es una de las ciudades en las que la vida nocturna está mucho más animada. Bares y cafeterías típicas están llenos durante las noches, además de encontrar diversos restaurantes donde disfrutar por poco dinero de platos típicos. En esta ciudad también se celebran numerosas ferias y exposiciones a lo largo del año, indispensable visitarlas.

 

El sistema ferroviario polaco dado que, además de efectivo y tener bastantes conexiones, es incluso más barato que el sistema de buses.

Aún así, llegar hasta Polonia en tren no es complicado porque al menos la capital, Varsovia, tiene conexiones directas con todas las principales capitales europeas. Por ejemplo, de Berlín a Varsovia se tarda unas 5 horas; desde Praga unas 10 horas y desde Viena, entre 8 y 9 horas.

La compañía nacional ferroviaria polaca es la PKP (Ferrocarriles Nacionales Polacos, en su idioma) y es importante que sepáis que allí, en su idioma, estación de tren se escribe “Dworzec PKP“. Del mismo modo que en otros países, la conexión entre ciudades se hace en diferentes tipos de trenes que se califican en cuatro clases, siendo la mejor la de los “Intercity” y “Eurocity” y la peor la de los trenes regionales “Regio“. Las otras dos clases intermedias son la “TLK” (Tanie Linie Kolejowe) y la “IR” (Inter Regio). Al menos, eso sí, todos tienen primera y segunda clase.

No esperéis grandes y modernos trenes. De hecho, tampoco cuentan con una red de alta velocidad. Por eso, es recomendable que siempre que podáis uséis los de la red Intercity porque suelen ir menos ocupados y son más cómodos. Debéis tener en cuenta que en las otras tres clases no se puede reservar asientos con lo que en determinados horarios punta os puede ocurrir que tengáis que viajar de pie. Además solo los Intercity cuentan con vagones restaurantes por si en un momento determinado os apetece tomar algo. No obstante, si vuestra idea es conocer aldeas y pueblos más pequeños que las grandes ciudades, entonces os recomendaría los Regio porque son éstos los que más paradas tienen y alcanzar a este tipo de municipios.

Si piensas usar este medio de transporte de forma habitual igual puede interesarte obtener un interrail que te permite hace varios viajes a un precio mucho más reducido.

En Polonia tienes dos opciones:

– El Interrail Global Pass, válido para viajar hasta en 30 países diferentes y con el que puedes viajar en días consecutivos o bien escogiendo días dentro de un plazo determinado.

– El Interrail Polonia Pass, mucho más concreto, pues es válido para viajar solo por Polonia. Con él podrás viajar 3, 4, 6 u 8 días dentro de un plazo de un mes según el pase comprado.

Tienes más información sobre el país en su web: turismo en Polonia.

 

 

El centro histórico de Cracovia, antigua capital de Polonia, se extiende a orillas del Vístula, al pie del castillo real de Wawel, y es una urbe muy interesante para el turismo cultural en Polonia.

Este lugar histórico de Cracovia, declarado Patrimonio de la Humanidad, está dividido en tres zonas diferenciadas: la colina de Wawel, la ciudad medieval de Cracovia y el núcleo medieval de Kazimierz.

Así, paseando por su casco histórico lleno de rincones y lugares con historia podremos disfrutar de sus atractivos turísticos que son imperdibles en todo viaje a Cracovia.

Además del núcleo de la ciudad mercantil del siglo XIII, con la plaza del mercado más grande de Europa, la Rynek Główny y sus numerosas mansiones históricas, iglesias y palacios magníficamente ornamentados en su interior, el sitio comprende otros testimonios del fascinante pasado histórico de Cracovia como los vestigios de las murallas del siglo XIV, el sitio medieval de Casimires situado al sur de la ciudad con sus antiguas sinagogas, la Universidad Jagellona y la catedral gótica, panteón de los reyes de Polonia.

Colina de Wawel

En este sector del Casco Histórico de Cracovia podremos visitar el Castillo Real de Wawel y la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao.

Ciudad medieval de Cracovia

La ciudad medieval amurallada de Cracovia (Stare Miasto) tiene una arquitectura muy rica, con bellos ejemplos de estilos renacentista, barroco y gótico. Las altas fortificaciones que la rodean fueron edificadas entre los siglos XII y XIV. Aquí se encuentra la famosa Plaza Rynek Główny o Plaza del Mercado, que es el punto neurálgico de Cracovia. Tiene 200 metros de lado, construida a mediados del siglo XIII, es la más grande de Europa. En su centro se encuentra el gran mercado de telas, edificio renacentista del siglo XIV ocupado en la actualidad por tiendas de recuerdos.

En el lado este de la plaza destacan la Basílica de Santa María y la estatua de Adam Mickiewicz. En sus alrededores, las iglesias y los palacios de Cracovia muestran una riqueza de color con detalles arquitectónicos como vidrieras, pinturas y esculturas. Destacan la torre del ayuntamiento, construida en 1383 y la basílica de la Asunción de Nuestra Señora, con tres naves y portada con dos torres, cuya construcción se inició en 1360 y que es un magnífico ejemplo del estilo gótico polaco. Hacia el suroeste se encuentran los edificios más antiguos, que pertenecen a la Universidad Jagellónica, fundada por Casimiro III en 1364.

Núcleo medieval de Kazimierz

Esta es otra zona que forma parte del Centro Histórico de Cracovia. El núcleo medieval de Kazimierz, centro histórico de los judíos de Cracovia, fue fundado en 1335, y se caracteriza por sus murallas del siglo XIV y por sus casas apiñadas. Entre sus monumentos destacan las iglesias de Santa Catalina y del Corpus Christi y la iglesia barroca Na Skałce. Entre los dos núcleos medievales se encuentra el barrio de Stradom, con los monasterios de los Bernardinos que data del siglo XV, y de los Misioneros del siglo XVII.

Mientras se estaban realizando unas obras en una carretera próxima a la ciudad de Gliwice, en el Sur de Polonia, los obreros se quedaron de piedra al descubrir cuatro cadáveres bajo tierra, aunque lo más impresionante fue la forma en que éstos estaban enterrados. En ninguno de los cuerpos se encontraron pertenencias personales, habían sido decapitados y sus cabezas colocadas entre las piernas y además se les habían colocado piedras sobre el cráneo, una práctica tradicional de la antigüedad y que tenía como objetivo evitar que los vampiros volviesen de la tumba.

Arqueólogos de toda Europa se encuentran ante la posibilidad de haber hallado un nuevo enterramiento de vampiros, algo similar a lo que se dio en el monasterio de Sozopol, en el que se hallaron dos cuerpos con el pecho atravesado mediante una vara de hierro. Como ha declarado el historiador Bozhidar Dimitrov, esta costumbre ha sido comúnmente utilizada en muchas aldeas de Bulgaria hasta principios del siglo XX.

Este misterioso lugar de enterramiento ha sido datado entre los siglos XV y XVI, época en que la creencia en los vampiros estaba en pleno auge en la Europa del Este, y se encuentra cerca de lo que antaño fuese un lugar dedicado a las ejecuciones mediante la horca. Hasta el momento se han hallado 43 tumbas, aunque sólo 17 cuerpos y sólo 4 de ellos presentan las curiosas condiciones de enterramiento “para vampiros”. Actualmente los historiadores esperan encontrar más datos sobre este lugar en los registros de la iglesia sobre estas ejecuciones, y los cuerpos serán estudiados en busca de pistas para conocer las causas de su fallecimiento y su edad.

La creencia en entidades semi-inmortales que se alimentan a base de beber la sangre de sus víctimas, es casi tan antigua como la civilización, conociéndose las primeras leyendas en la antigua mesopotamia. El mito de vampiro tal y como lo conocemos hoy es relativamente reciente, y se originó hace algunos siglos en el Sureste de Europa, siendo muertos que vuelven de la tumba o bajo algún tipo de posesión pero que mantienen la constante de alimentarse de sangre. Esta creencia llevó a muchas personas a ser ejecutadas bajo sospecha de ser vampiros, y a crearse una inevitable relación entre vampiros y demonios, a los que la Dios y la Iglesia Católica podían combatir.

Seguimos con nuestro repaso a algunos de los principales puntos de interés en Polonia y hoy os vamos a hablar de dos edificios que acaparan gran cantidad de las visitas turísticas de la zona.

El primero de ellos no es otro que el Ayuntamiento de la ciudad de Torun.

Esta genial construcción de estilo gótico es una construcción civil medieval de gran reconocimiento no solo dentro del país o del continente sino del mundo entero.

Se levantó en el siglo XIII y fue sufriendo sucesivas remodelaciones hasta la época barroca.

La torre cuadrangular de 40 metros de altura y las torrecillas de sus esquinas son algunos de sus puntos más espectaculares y hay que apuntar que esta obra, inspiración para muchas posteriores, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1997 junto con el resto del centro histórico de la ciudad.

Nos vamos ahora hasta Wroclaw para hablaros del Centro del Centenario.

Se trata de un edificio de hormigón armado que es obra de Max Berg que lo levantó entre los años 1911 y 1913 y que forma también parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 2006.

Su cúpula, de 65 metros de diámetro llegó a ser la más grande del mundo en su momento, lo que dio bastante fama a este edificio que rompió los moldes del historicismo debido a su deliberada falta de ornamentación.

Esperamos que tengas la suerte de poder visitarlos… y la amabilidad de volver para compartir con nosotros tus impresiones y experiencias en estos dos preciosos puntos de Polonia.

A orillas del Río Vístula, en su margen izquierda, dentro de la ciudad de Cracovia, en Polonia, se eleva a más de doscientos metros sobre el nivel del mar la Colina de Wawel. En ella lucen majestuosos dos de los símbolos más importantes de ese país: el Castillo Real y la Catedral Basílica de San Wensceslao y San Estanislao.

La Catedral

Aunque hay pruebas de asentamientos humanos en la zona desde al menos el siglo IV después de Cristo, sigue corriendo de boca en boca la leyenda de un rey mítico que mató al terrorífico Dragón de Wawel que habitaba en una cueva de la colina, para levantar sobre ella la ciudad.

Pero no es sino hasta la Edad Media que Wawel comienza a destacarse, principalmente gracias a los reyes de Polonia que eligieron esas tierras como residencia y sede del gobierno nacional; y, a pesar de que la capital se trasladó más tarde a Varsovia, Wawel quedó para siempre como un símbolo para el pueblo.

En ella se congregaban ambos poderes, el político y el religioso. En la Catedral de Wawel, que guarda las reliquias de Estanislao de Cracovia, eran coronados los reyes de Polonia. Mientras que hubo dos anteriores que fueron destruidas, la que vemos en la actualidad fue edificada íntegramente en el siglo XIV y su estilo es gótico.

Posteriormente se le añadieron en los laterales varias capillas funerarias; la más conocida es la Capilla de Segismundo, erigida entre los años 1519 y 1533, una muestra sobresaliente del arte renacentista, decorada con bellas esculturas, frescos y relieves en estuco; dentro de su base cuadrada, terminada en una cúpula de oro, descansan los restos de varios reyes y sus consortes.

El Castillo

El Castillo de Wawel fue la residencia real entre los siglos XI y XVI; es una mezcla acertada entre elementos de la arquitectura gótica y de la románica, dado que se le encomendó a arquitectos italianos que realizaran reformas en ella. El edificio cuenta con cuatro alas de tres plantas que miran, a través de una profusión de arcadas, hacia un gran patio interior. Funciona hoy en día como museo y alberga la Colección de Arte del Estado, incluyendo entre sus obras hasta una pintura del célebre Leonardo Da Vinci.

El Museo posee también un Departamento de Arqueología, uno de Cerámica, uno de Pintura, Diseño Gráfico y Escultura, uno de Mobiliario y Relojes, uno de Textiles y uno de Metales Preciosos, entre otros. Wawel no es una colina más dentro de la ciudad de Cracovia, es su mismo corazón, y como tal se la respeta y se mantiene intacta en ella la tradición, que perdura a pesar del paso del tiempo.

¿Qué les parece la Colina de Wawel y su rico patrimonio cultural? ¿Les gustaría visitar Cracovia?

Si te gustan los castillos y las historias y leyendas que estos tienen, Polonia es un excelente destino para ver esas fortalezas medievales que una vez fueran residencia de señores feudales y de la aristocracia.

En muchos casos son castillos medievales que años después, fueron renovados siguiendo otros estilos como el renacentista, el barroco o el neogótico.

Muchos de ellos exponen colecciones de piezas de arte, muebles de la época, telas y tapices o armas. Suelen estar rodeados de parques y jardines diseñados con raras especies de árboles y arbustos. Todos los castillos tienen a su propia “Dama Blanca”: un fantasma que aparece por las noches.

Castillo de Lancut

Se trata de una fortaleza medieval gradualmente transformada en palacio. Famosa en Europa a partir del siglo XVII gracias a sus espléndidos interiores, obra de conocidos arquitectos, dispone de una colección de carrozas, calesas y trineos. En mayo acoge un festival de música clásica en el que participan muchos artistas famosos de todo el mundo.

Castillo de Niedzica

Precioso castillo del siglo XIV, remodelado en estilo renacentista, se considera un monumento importante de las edificaciones de defensa polacas. Situado sobre una peña que penetra en el embalse que recoge agua del río Dunajec.

Castillo de Krasiczyn

Castillo de Kórnik

Este es un castillo romántico, reedificado en el siglo XIX en estilo neogótico inglés. En el parque se encuentra una almáciga de árboles, el más vasto y más viejo jardín dendrográfico de Europa, fundado en la primera mitad del siglo XIX en el que en una superficie de 30 hectáreas crecen varios miles de árboles y arbustos europeos, asiáticos y de las dos Américas.

Castillo de Baranów Sandomierski

Se trata de una residencia renacentista de una familia aristocrática, obra del famoso arquitecto italiano Santi Gucci. Todos los jueves del año se organizan las llamadas Veladas del Jueves durante las cuales se puede comer platos típicos de la cocina tradicional polaca y escuchar conciertos de música antigua.

Castillo de Krasiczyn

Es un castillo renacentista construido como fortaleza a finales del siglo XVI y principios del XVII; aunque de carácter defensivo, sus torreones y murallas están coronados por bellos áticos. Situado junto al río San en el parque paisajístico de las Colinas de Przemysl.

Europa destaca turísticamente, entre otras cosas, por la importante cantidad de bosques vírgenes que podemos llegar a visitar en los distintos países que la componen. En el caso particular de Polonia, no sería justo dejar de mencionar el famoso bosque de Bialowieza, que destaca por ser uno de los últimos que mantiene un rango de conservación tan elevado, a la vez que es conocido por contener en su interior un importante número de ungulados de gran tamaño.

El bosque de Bialowieza, que administrativamente se encuentra dividido entre Polonia y Bielorrusia, está dividido interiormente, y en este sentido, sólo por una valla que impide por igual el libre movimiento de grandes animales como de turistas, para evitar que la frontera entre los países se supere indiscriminadamente.

Si visitamos el bosque desde el lado bielorruso, podemos deleitarnos por ejemplo por las riquísimas comidas que se sirven en el restaurant local, sin dejar de destacar tampoco la especie de zoológico interno en la que se encuentran especies como por ejemplo el bisonte, uno de los más protegidos en la zona, al que podemos llegar a observar de cerca sin problemas, de cualquier modo.

Hay que destacar que en el caso de Bielorrusia, para que podamos acceder al parque debe de obtenerse primero el permiso del Ministerio de Interior, por lo que conviene hacer los trámites con bastante anticipación o, por qué no, pasar del lado polaco del mismo, siendo éste igualmente interesante.

De hecho, la parte polaca del bosque fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1976 y también Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la misma entidad; aunque también es cierto que la parte bielorrusa recibió esas mismas calificaciones en 1993 y 1992 respectivamente. Se trata de unos 1800 kilómetros cuadrados de belleza realmente inigualable, y una de las posibilidades más ciertas de observar la naturaleza en su mejor expresión.

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Senderismo en el Bosque de Bialowieza
Una de las visitas más impresionantes que puedes hacer en tu viaje a Cracovia, en el sur de Polonia, es al Memorial del campo de concentración nazi de Auschwitz, en cuyo museo puedes ver increíbles vestigios del gran drama que en ese lugar se produjo durante la Segunda Guerra Mundial.

En la localidad de Oswiecim, a 70 kilómetros al oeste de Cracovia, poco más de una hora en coche, encuentras el emplazamiento del campo principal de Auschwitz I, y a tres kilómetros, el enorme campo Auschwitz II Birkenau.

El campo principal de Auschwitz, conocido como Auschwitz I, se construyó en 1940, y por sus dimensiones, en él permanecían entre 15.000 y 20.000 prisioneros. Junto con el posteriormente construido de Auschwitz II Birkenau, donde llegaron a permanecer 90.000 prisioneros, se convirtieron en los mayores campos de exterminio de la etapa nazi.

Además, con posterioridad, adquirieron una terrorífica fama al conocerse los numerosos crueles experimentos que en mismo desarrollaron científicos nazis, como el doctor Josef Mengele.

Auschwitz fue liberado en enero de 1945 por el ejército soviético, tras ser previamente abandonado por los nazis ante su inminente llegada.

Al iniciar la visita del campo principal Auschwitz I, lo recomendable es, antes de entrar en el recinto del campo, ver el documental de 15 minutos con imágenes en blanco y negro, realmente un dramático aperitivo de lo que vas a ver.

Verás escenas de los primeros momentos tras la liberación del campo (si vas con niños, las imágenes les pueden resultar demasiado impactantes…), algunas ya conocidas, pero otras novedosas para todos nosotros.

Tras ver el documental, llega el momento de atravesar la puerta hierro de acceso al campo Auschwitz I, con la famosa frase Arbeit Macht Frei (El trabajo os hará libres). Cruzar esta puerta no puede dejar de producirte una especial sensación, más cuando aún estás impactado por el documental.

Desde este momento , el recorrido de la visita te conducirá por los distintos barracones donde estuvieron aglomerados los judíos que luego iban a ser exterminados. Se pueden visitar la mayoría de dichos barracones, los cuales han sido acondicionados como museo.

Los lugares más impactantes son, sin duda, las enormes salas acristaladas donde se amontonan miles de objetos recopilados de los prisioneros, como maletas, o la sala donde se amontona el pelo humano utilizado para tejer.

En los pasillos de los barracones verás interminables filas de fotos de prisioneros que estuvieron en Auschwitz. Y también podrás ver la pared utilizada para los fusilamientos, conocida como el Muro de la Muerte, o las cárceles utilizadas para los prisioneros rebeldes. Y asimismo, las salas donde se gaseaban a los prisioneros. En suma, una visita realmente impresionante.

Los horarios de visita de Auschwitz varía según la época del año. En invierno es desde las 8 de mañana hasta las 3 de la tarde, y en los meses de agosto, desde las 8 hasta las 7 de la tarde.

La visita completa de Auschiwtz, incluido el campo de Birkenau, te llevará, como mínimo, unas tres horas.

Cómo llegar a Auschwitz desde Cracovia

Si en tu viaje a Cracovia no dispones de coche, puedes ir a Auschwitz en autobús. Debes salir desde la estación de autobuses de Kraków Główny, y llegarás directamente a Oswiecim Muzeum, sin pasar por la localidad de Oswiecim.

En coche se ha de coger la autopista A4 que une Cracovia con Katowice, y en el pueblo de Chrzanow se toma la carretera 233 hacia el sur, la cual te llevará directamente a Oswiecim.

Memorial y Museo del antiguo campo de concentración de Auschwitz

Campo de concentración Auschwitz Birkenau 2

Cómo ir en autobús de línea desde Cracovia a Auschwitz

Visita en verano de Auschwitz 1, sólo en grupos guiados

Reservar guía turístico para visitar el campo de concentración de Auschwitz

Los amantes del senderismo y de la alta montaña de vacaciones en Polonia encontrarán en los Sudetes, una cadena montañosa localizada entre la República Checa, Alemania y Polonia, una auténtica mina de oro en la que podrán pasar días y días explorando y deleitándose con sus asombrosas vistas.

Sin embargo, senderistas y montañistas no serán los únicos que disfruten de su paso por los Sudetes. Los turistas interesados en la geología, especialmente los coleccionistas de piedras preciosas y semipreciosas, tampoco querrán perderse las maravillas que ofrece esta zona situada en la parte más alta del Macizo Checo.

Las áreas montañosas más características de los Sudetes son las Montañas de Mesa, unas gigantescas losas de piedra arenisca que se elevan unos 200 metros por encima de los valles circundantes. Se puede acceder a sus cimas en telesilla o funicular, incluso a la más alta de ellas.

En el Parque Nacional de las Montañas de Mesa también hallaremos laberintos naturales de gran belleza por los que se pueden hacer excursiones tanto a pie como en bicicleta, además de observar animales salvajes y practicar la escalada. Mientras que si nos acercamos en invierno, podremos practicar el esquí.

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