Viajar a Meknes

Declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como muestra de un complejo urbano arquitectónico del Magreb del siglo XVII. En Almusafir te contamos más de Meknes ciudad imperial de Marruecos.

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Una tribu Bereber de la Meknassi se asentó en el siglo X, esta tribu da origen al nombre de la ciudad. El sultán Mulay Ismail (1627-1727) hace de Meknes su capital y construye 25 kilómetros de murallas y puertas monumentales así como su enorme palacio. Durante el dominio de los Merenids y los almohades se amplia la Medina de Meknes y se construyen distintos monumentos de la ciudad.

Meknes es una ciudad preciosa menos conocida turísticamente que Fez o Marrakech pero con mucho que ver una estupenda vida nocturna y precios algo más contenidos que en otras zonas como Marrakech. El sultán Mulai Ismail, embellece la ciudad con jardines, mezquitas, alcazabas, palacios creando una de las ciudades mas bonitas de Marruecos.

Que ver en Meknes

• Bab Mansour: Bab es puerta en árabe. La Bab Mansour es la puerta más grande y espectacular de Meknes. Esta al otro lado de la Place Haedim, la Medina principal.

• El Mausoleo de Moulay Ismail, no se puedeentrar al ser un lugar de enterramiento, pero se pueden ver las tumbas de Moulay Ismail y otros parientes a partir de la entrada.

• Palacio Dar El Makhzen: El Palacio Oficial del sultán Mulay Ismail

• Dar Jamai , el antiguo palacio ahora reconvertido en museo. Está en la parte trasera de la Plaza Hedim. Exhibe el museo de arte de Marruecos, con ejemplares de joyas, libros y otros objetos artísticos.

• Bou Inania Medersa: Una escuela de Corán.

• El estanque de Adgal

• Los jardines de los Sultanes

• Los Graeros Heri-es-Suani

• Las Haras, un establecimiento militar construido en 1947, un centro de cría de caballos.

• Excursiones cercanas a Meknes

• Vale la pena visitar a unos 26 kilómetros Moulay Idriss una ciudad encaramada sobre una roca donde está el santuario del fundador de la Dinastía Idrísida. Cada año en agosto y septiembre miles de personas peregrinan hasta Moulay Idriss.

Las ruinas de la ciudad romana de Volubilis. Volubilis fue el centro administrativo de la provincia de Mauritania Tingitana. Llego a tener aproximadamente 20.000 habitantes. Su economía se basaba en el aceite y los cereales. En el centro de la ciudad de Volubilis está el Arco del Triunfo de Caracalla. Los maravillosos mosaicos de Volubilis todavía se pueden admirar en la ciudad romana.

En Marruecos, una ciudad muy interesante para conocer es Mequinez. Si estás pensando en viajar a Meknez, no dejes de leer esta entrada en donde encontrarás todos los datos para hallar el precio que más te convenga y hacer realidad tu viaje con Faysal Mnawar.

Ubicada al norte de Marruecos, justo a los pies de la cadena montañosa Atlas Medio, Mequinez ofrece al turista atractivos poco tradicionales para quien llega desde occidente. Es que muy poco tienen que ver las costumbres y tradiciones con las de ésta ciudad africana.

Lo cierto es que la ciudad se sitúa en medio de un valle verde, bien al norte del país, a aproximadamente 130 kilómetros de la capital de Marruecos, Rabat. Además, a 65 kilómetros hacia el oeste se encuentra Fes, otra ciudad marroquí digna de conocer.

Cabe señalar que Mequinez es la ciudad capital de la región de Meknès-Tafilalet, una de las cuatro imperiales marroquíes. Además, se sitúa en una de las mejores zonas agrícolas y productivas del país, hecho que la convierte en un lugar importante no sólo para el turismo, sino también para el comercio, la actividad agrícola y la producción de artesanías.

Dentro de la economía de la ciudad, las industrias de Mequinez también juegan un papel preponderante, siendo las principales la industria agroalimentaria, también la textil y de productos de construcción.

Entre los lugares de interés, hay museos y monumentos históricos destacados: por ejemplo, el Mausoleo Moulay Ismaíl, que alberga la tumba del Moulay Ismaíl, después, la Mezquita del siglo X de Néjjarine, la Gran Mezquita, la de Jamaï Roua, etc.

Meknes es el nombre francés de la ciudad marroquí de Mequinez. Está situada al norte del país, al pie de las Montañas del Atlas Medio, 150 kilómetros al este de Rabat. Se trata de una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Marrakech y Rabat. Precisamente la ruta de las ciudades imperiales es una de las más turísticas del país, por lo que cada año llegan a Meknes cientos de miles de turistas.

El río Boufekrane divide a la ciudad en dos: la medina o ciudad antigua y la Hamría o ciudad nueva. Meknes cuenta con casi 950.000 habitantes y gracias a su ubicación es una de las principales urbes comerciales de Marruecos. Pero es el turismo el que le da vida y fama a Meknes. Sin ir más lejos está catalogada desde 1996 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO tanto por su tejido urbano como por sus edificios monumentales.

Fundada en el siglo XI por los almorávides, llegó a ser capital del Magreb en el XVII. Fue en este último siglo cuando se pobló de maravillosas mezquitas, mausoleos y jardines, además de altas murallas y puertas monumentales. La mezcla entre la arquitectura musulmana y europea del Magreb del XVII es lo que hace a Meknes un destino tan encantador.

VISITAS EN MEKNES

– Puerta Bab el-Mansour

Situada frente a la Plaza el-Hedim, se trata de una de las puertas de entrada más grandes y más hermosas de Marruecos. Se terminó de construir en 1732 bajo el mandato de Mulay Abdallah, hijo del sultán Mulay Ismail. Comunica la Plaza el-Hedim con la antigua Ciudad Imperial de Mulay Ismail. Ante ella se organizaban los principales eventos militares y religiosos de la ciudad, y hoy en día se usa como sala de exposiciones.

– Plaza el-Hedim

Si os suena la impresionante Plaza Jamaa el Fna de Marrakech, esta de Meknes se podría decir que es una réplica pero en pequeñito. Es el corazón de la ciudad, punto de encuentro para turistas y lugareños. Tiene 200 metros de largo y 100 de ancho y está rodeada de una serie de edificios modernos y un mercado de abastos para comprar lo mejor de la gastronomía local. Al atardecer es un magnífico lugar para sentarse en sus terrazas y cenar.

– Mausoleo de Mulay Ismail

Situado muy cerca de la medina, en su interior se encuentra la tumba de Mulay Ismail, uno de los grandes sultanes que tuvo Marruecos. En él pueden entrar incluso los no musulmanes y destaca especialmente por su belleza sencilla y elegante, nada suntuosa como otras mezquitas y mausoleos marroquíes. Impresiona el silencio de todo el recinto, tan solo roto por el tic tac de los relojes de péndulo del siglo XVIII que decoran las paredes.

– Zoco de Meknes

Es la zona comercial por excelencia de Meknes, con sus típicas tiendas y puestos en donde podemos encontrar de todo. Situado en la medina se puede decir que el zoco de Meknes es más moderno y se conserva mejor que el de otras ciudades de Marruecos. Hay dos zocos fundamentalmente: uno de ellos es el Zoco Sekkakine, mientras que el otro es el Zoco Bezzazine. En este último se puede comprar lo mejor de la artesanía local, especialmente los cestos de mimbre, considerados los mejores de Marruecos.

– Museo Dar Jamai

Este palacio y sus jardines, construidos en 1882 en el extremo norte de la Plaza e-Hedim, albergan hoy el Museo de Arte Marroquí. Aquí vivió la familia Jamai, una de las más ricas de Meknes, algo que puede verse en la suntuosidad de sus estancias y la decoración de suelos, paredes y techos. Tras ver los jardines se puede subir a la planta superior para visitar el museo, en el que se aprecian todos los oficios y trabajos relacionados con la artesanía tanto de Meknes como de Marruecos en general.

– Madrasa Bou Inania

Construida a mediados del siglo XIV, se trata de un antiguo centro de aprendizaje islámico que aún hoy sigue en funcionamiento. Impresiona su patio central con las paredes talladas a mano en madera y estuco, y la fuente de las abluciones del centro. Actualmente está considerado uno de los mejores monumentos de los benimerines. Los no musulmanes pueden visitar gran parte del recinto, tanto el patio como algunas de sus salas.

– Gran Mezquita

La Gran Mezquita de Meknes está situada frente a la Madrasa Bou Inania. Fue construida en el siglo XII por Yousef Ben Tashafin y cuenta con un enorme patio central, desde el que parten tres grandes salas de oración. Hay también una enorme fuente en el centro del patio, uno de los pocos sonidos que se escuchan en el interior. Los no musulmanes no pueden acceder a las salas de oración pero sí al menos al patio.

EXCURSIONES

Podemos hacer la ruta imperial e ir hasta Fez (situada a 70 kilómetros), Marrakech, mucho más alejada hacia el sur, y Rabat, 1 50 kilómetros. Hay otras excursiones más sencillas, como la visita a El Hajeb, 35 kilómetros al sur de Meknes, lugar de paso para visitar el desierto o la ruta del Atlas. A esta ciudad le podemos añadir Sebaa Aaium y Ain Taoujdate, ambas con hermosos ejemplos de arquitectura colonial. Aunque la principal excursión desde Meknes es visitar Fez.

En Meknes encontramos una variedad tanto del clima mediterráneo como del continental. En verano hace bastante calor, llegándose a los 38 grados fácilmente, mientras que en invierno hace bastante frío, aunque no suele bajar de los cero grados (la media invernal se sitúa en torno a los 2 y 7 grados). Las lluvias se dan especialmente en otoño y en invierno, aunque no llueve demasiado. Para no pasar ni mucho frío ni mucho calor, la mejor época para viajar a Meknes es la primavera.

COMPRAS

Nada mejor que perdernos por la medina y los zocos de Meknes, donde encontraremos lo más tradicional y los típicos souvenirs de la ciudad. En la Plaza el Hedim también veremos muchos puestos ambulantes, aunque en esta zona lo que predominan son los bares, los restaurantes y las terrazas. Además las estrechas callejuelas de la medina no permiten el paso del sol, de ahí que incluso en verano podamos estar de compras sin pasar mucha calor. En las afueras y las grandes avenidas de la zona moderna hay establecimientos para compras más generales y de marca.

GASTRONOMÍA

Los restaurantes tradicionales de Meknes ofrecen platos típicos para todos los gustos. Se puede empezar con los entrantes, probando las aceitunas verdes y negras muy comunes en la zona, para luego probar la harira, una ensalada marroquí, berenjenas, el cuscús de pollo con vegetales cocidos e incluso un guiso de lentejas. La comida en Meknes se puede acompañar con los vinos de la región, y de postre fruta, naranjas en almíbar, algún pastel o, por supuesto, un té de menta.

TRANSPORTES

Para moverse por la medina de Meknes no vais a necesitar transporte público, ya que las calles son estrechas y todo es muy compacto. Para desplazarse por la ciudad tenemos los petit taxis, pequeños coches de color azul, que os llevan a cualquier punto de la ciudad en poco tiempo, aunque el tráfico es un poco caótico. Más barato es el servicio de autobuses, aunque suelen ir siempre llenos de gente y el trayecto es mucho más lento. A menos que queráis hacer alguna excursión no es nada recomendable el alquilar un coche por el caos y la manera de conducir tan temeraria.

CÓMO LLEGAR A MEKNES

La mejor manera para llegar a Meknes es por carretera o en tren. En la ciudad hay dos estaciones de tren, ambas perfectamente conectadas con las principales ciudades de Marruecos (desde Fez apenas se tarda 40 minutos, y desde Marrakech unas seis horas y media). La estación de autobuses de Meknes está al oeste de la medina, y también cuenta con bastantes enlaces a las principales ciudades del país. De las dos opciones la más rápida es el tren, pero la más barata el autobús.

ALOJAMIENTOS EN LA CIUDAD

Como ciudad turística Meknes dispone de numerosas ofertas de alojamiento, desde los típicos riads a los hoteles y otros establecimientos más sencillos y económicos. Si queréis reservar habitación en la ciudad lo podéis hacer a través del siguiente enlace: Hoteles en Meknes.

Viajar a Meknes

Lana de Meknès

Dicen algunos que Meknès es la más ‘pobre’ de las Ciudades Imperiales de Marruecos. Sin embargo, nos encontramos en una urbe regenerada por cierto toque de modernidad, que sigue enarbolando grandes valores de la cultura marroquí y que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Pocos saben que casi toda la lana que se utiliza para la fabricación de esas magníficas alfombras tan típicas del país alauita, pasan por las manos de los artesanos de Meknès, dedicados a la preparación de este material por los siglos de los siglos.

De hecho, en Meknès existe un mercado destinado a la compra-venta de tan singular borra. El espectáculo de La Plaza de la Lana, en la medina de la ciudad, resulta fascinante. Cientos de kilos de vellón esperan ser hilados, teñidos, trenzados…

Mercaderes llegados de todas partes de Marruecos también acuden con la idea de agenciarse cargamentos de una de las mejores lanas del mundo. Acabarán siendo anudadas por las manos expertas de los tejedores de alfombras y expuestas luego en los zocos marroquíes, extendidas sobre el suelo, en un colorista festín para la vista, mientras el turista degusta un vaso de té de menta.

La lana de Meknès también se exporta al exterior, tanto a fabricas que la usarán como material para sus productos, como en forma de esas mismas alfombras ya tejidas y que serán vendidas a un precio muchísimo más caro por cualquier multinacional del planeta.

Sin embargo, el espectáculo de la lana está aquí, en su estado más puro y genuino, en los fardos de hilo virgen de los artesanos de la Ciudad Imperial de Meknès.

Mulay Ismail fue el segundo gobernante de la dinastía Alaouita. Reinó entre 1672 y 1727 en un país tremendamente debilitado por las guerras tribales y las peleas por la sucesión al trono. Mandó construir una nueva capital, llamada Méknes, a la que los historiadores se refieren como “El Versalles de Marruecos”, por su ostentación y diseño.

La ciudad fue construida, en algunas de sus partes, con rocas excavadas de las ruinas romanas de Volubilis, para darle mayor importancia a una capital que Mulay Ismael consideraba la más hermosas de todo el reino.

La crueldad de Mulay Ismael es igual de legendaria, para intimidar a sus rivales ordenó que las murallas de la ciudad sean adornadas con 10.000 cabezas de sus enemigos, decapitados. Los relatos donde envía a torturar, o incluso decapitar, a los sirvientes que consideraba poco trabajadores también abundan.

En los 20 años que duró el reinado de Ismael, se calcula que murieron cerca de 30.000 personas. Fue el rey marroquí que decidió mover Fez a Meknes, un palacio monumental, repleto de obras de arte, donde los historiadores y arquitectos encuentran una clara influencia de las prácticas del rey francés Luis XIV, salvando las distancias

A la hora de elegir hospedaje en Meknes, contaremos con una gran variedad de ofertas, por eso desde Absolut Marruecos te recomendamos algunas de las opciones más importantes. Hoteles económicos, palacios lujosos o casas de familia que alquilan habitaciones. Dependiendo del viaje que realices, puede que un tipo de hospedaje sea más adecuado, revisa nuestro catálogo de recomendaciones.

La primera opción es el Riad Bab Berdaine, en la Antigua Medina de la ciudad. Es un hotel de ‘alojamiento y desayuno’, cuenta con solo 8 habitaciones pero es la mejor solución a la hora de encontrar un lugar siempre listo para descansar, reponer energías y seguir recorriendo.

Está ubicado a solo 15 minutos de caminata de la famosa puerta Bab Mansour, y entre sus servicios se incluyen WiFi gratuito, terrazas con vistas panorámicas y un hermoso patio con azuleos y plantas locales.

Un poco más lejos, el Complejo Touristique Veixe es una excelente oferta de hospedaje tradicional 3 estrellas. Tiene una pequeña piscina al aire libre, servicio de habitación las 24 horas y un restaurante especializado en comida tradicional marroquí. Está a solo 3 kilómetros de la estacion de trenes, cuenta con terraza, jardín y conexión WiFi gratuita.

Dar Jamai es un conjunto de jardines y palacios construido en 1882 en la ciudad de Meknes, una excelente opción a la hora de disfrutar de la brisa del verano en esta turística ciudad marroquí. Los jardines están en la zona norte, en uno de los extremos de la plaza principal de la medina, El Hedim.

El período de construcción del aplacio Dar Jamai se extendió por dos años, el visir que encomendó la construcción cayó enfermo y debió trasladarse a Fez, y allí decidió construir otro palacio que lleva el mismo nombre.

El Dar Jamai de Meknes hoy funciona como Museo de Arte Marroquí y ofrece numerosas exhibiciones y salas repletas de obras de arte de las diferentes épocas, con piezas nacionales e internacionales relacionadas por la influencia árabe y europea en el arte africano.

El edificio es muy elegante, funcionó como casa de la familia Jamai (muy respetada en el país, al punto que dos ministros al Mulay El Hassan), y aún hoy se pueden ver rastros del prestigio de tiempos pasados. El jardín Dar Jamai tiene un estilo claramente influenciado por el estilo andalusí, con muchos árboles frutales y bellos cipreses.

Las exposiciones se llevan a cabo en la sala y los pisos superiores, mientras que la planta baja conserva el estilo original de habitaciones y patios de la gran mansión.

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