Marruecos

Marruecos constituye un lugar fascinante en el que el visitante se ve sumergido en un oleaje continuo de nuevas sensaciones que despiertan las más variadas emociones. Marruecos es lugar de medinas, zocos, mezquitas y amplias avenidas flanqueadas por frutales. Es tierra de mágicos desiertos y fértiles oasis, de playas paradisíacas de arenas blancas y aguas transparentes, de bosques de coníferas de gran belleza, de parques naturales con una rica fauna y de grandes cadenas montañosas con impresionantes cumbres en las que la nieve permanece durante casi todo el año.
En sus hermosas ciudades imperiales -Fez, Marrakech, Meknés y Rabat- se pueden admirar las construcciones que las distintas dinastías marroquíes dejaron a su paso, evocando un tiempo de esplendor histórico y cultural que aún se puede revivir a través de la observación y la contemplación. Y continuando con el hechizo, como si de un espejismo se tratara, Marruecos ofrece majestuosas fortalezas de color arena y ciudadelas de un encanto sin igual. Ciudadelas que salpican la denominada Ruta de las Casbahs, las antiguas fortalezas beréberes.
En el cruce de los caminos que llevan a los valles del Draa, el Dadés y el Ziz, en Ouarzazate, se puede iniciar un recorrido inolvidable por una de las más fabulosas sendas turísticas de todo el continente africano. Con un poco de suerte se podrá admirar la grandeza de los míticos hombres azules, los beréberes y sus mujeres con los cabellos teñidos con henna y con enigmáticos tatuajes que adornan la cara, los pies y las manos. En las proximidades del litoral marroquí, la siempre fascinante Casablanca con la extraordinaria Mezquita de Hassan II, la deseada Tánger y la antigua posesión portuguesa de Agadir permanecen como mudos testigos del pasado, sin olvidar la alegría que desborda Rabat, la capital del reino.

Más allá, la majestuosa Tetuán, situada a los pies del Rif, y la belleza de Essaouira son otros de los alicientes para el viajero. La cultura, la aventura, el disfrute de la paz y la tranquilidad bajo el sol de las playas, la agitación de los zocos y el arte del regateo, la práctica del más insólito de los deportes, la degustación de los platos marroquíes o la afabilidad de sus gentes son tan sólo algunos de los motivos que hacen que Marruecos sea un destino muy buscado por los viajeros. Por eso, visitar Marruecos es realizar el más cercano de los grandes viajes.

Historia,

La historia de Marruecos resulta fascinante, ya que desde tiempos muy remotos el hombre ha habitado y viajado por este antiguo país. África está considerada como la cuna de la humanidad y concretamente la costa atlántica ya estaba habitada en el año 400.000 a.C., como así lo demuestran los utensilios encontrados en Casablanca, los de mayor antigüedad del norte de África.

Más tarde, en el año 5.000 a.C., viajeros de Oriente Próximo llegaron a Marruecos y se establecieron en este territorio, mezclándose con los moradores que allí se encontraban. Estos habitantes son considerados los antepasados de los actuales beréberes.
En la Edad de Bronce, alrededor del año 1600 a.C., aparecieron los primeros pastores de estas tribus, que dejaron su huella en los grabados de las rocas del Alto Atlas. Éstos representan distintas armas y utensilios que utilizaban en sus actividades de caza y pesca.
Hacia el año 1000 a.C., diversos mercaderes fenicios (procedentes del actual Líbano), establecieron algunas colonias en diferentes puntos de la costa atlántica. Fueron éstos quienes introdujeron diversas técnicas como el trabajo del metal, de la piedra y la alfarería.

Primeros pasos
Los diversos objetos, utensilios y, sobre todo, la escritura líbica de los beréberes  estudiados por los historiadores hacen que éstos consideren que entre los años 800 y 600 a.C. Marruecos entra de lleno en la Historia.
Alrededor del 500 a.C., los etíopes se instalan en esta zona mezclándose con sus habitantes. En ese momento los moradores del sur eran nómadas con la caza como principal actividad mientras que en el norte sus habitantes ya eran sedentarios y habitaban en viviendas trogloditas.

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En el siglo IV a.C. nace Mauritania, que será confiado por el Emperador Augusto a Juba II en el año 23 d.C. y cuyo territorio incluía el actual Marruecos. En el año 42, ya de nuestra era, los romanos invaden Mauritania, dividiéndola en dos provincias. La del oeste sería Mauritania Tingitana, que se convertiría, con el paso del tiempo, en el actual Reino de Marruecos. En esta época se desarrollan calzadas, la agricultura y un comercio fluido con otros lugares del mundo que propicia el crecimiento y florecimiento de la región, que perdurará hasta el año 429 con la invasión de los vándalos. A partir de esa fecha las invasiones se suceden con los bizantinos y los visigodos, acabando con el dominio romano en la zona.

La llegada de los musulmanes
En 682, el jeque árabe Oqba Ben Nafi, fundador de Kairuán, la primera ciudad musulmana tunecina, marcha sobre territorio marroquí. La defensa de beréberes y bizantinos no sirve de nada y los árabes musulmanes dominan la zona consiguiendo que el Islam sea adoptado por los antiguos moradores. Musa ben Noussir completa la conquista entre los años 705 y 710, estableciendo distintas guarniciones en Tánger y el Tafilalt. En el año 711, Tariq Ibn Ziyad comienza desde Marruecos la conquista de España.
La dominación del califato consigue que la religión musulmana se consolide en el país pero no evita la creación de distintos reinos que terminan disputándose el poder. La rebelión más importante estalla en el año 740, encabezada por soldados beréberes, contra el califato omeya de Damasco, el más influyente, que acabará con su poder y propiciará la fragmentación del territorio en numerosos y variados reinos y principados.

Dinastía Idrisí (788-974)
En el año 786, Idriss I, descendiente del yerno del Profeta, se refugia en Marruecos huyendo de una matanza ordenada por el califa de Bagdag. Dos años después es nombrado imán, jefe religioso por los beréberes del centro del país. Durante su reinado nacen ciudades como Fez y se consolida el norte del país hasta Tlemcen. En el 792 muere asesinado siendo sustituido por Idriss II, que extiende el territorio del reino.
La muerte de Idriss II en el 828 no afectó el desarrollo del país. Sus sucesores continuaron progresando, llegando a ser nombrados califas de Córdoba. Sin embargo, curiosamente esto les costará su poder, ya que la fragmentación de España facilita su caída, además de la incursión que los guerreros beréberes almorávides realizan desde el desierto.

Dinastía Almorávide (1055-1147)
Los guerreros beréberes almorávides pretenden con sus incursiones por el norte la purificación del Islam, ya que consideran que esta religión se encuentra en decadencia. Comienzan por controlar las rutas comerciales conquistando incluso Fez, la capital Idrisí. En el año 1070 fundan Marrakech, capital de su reino, que recibe el nombre de Marruecos.
Los almorávides, liderados por Yusef ben Tashfin, ocupan gran parte de la Península Ibérica. A la muerte de éste le sucede su hijo Ali ben Yusef, que reina por más de treinta años. Mientras los almorávides gobiernan en Tinmal surge el predicador Ibn Tumert, que fomenta la pureza y el rigor del Islam y de quien son seguidores los almohades (que significa los unidos).

Dinastía Almohade (1147-1268)
En 1121 los almohades se consolidan en las cordilleras del Atlas y se rebelan contra los almorávides, para potenciar el rigor religioso. En el año 1147 conquistan Marrakech, con lo que finaliza la rebelión. A Ibn Tumert (primer líder de los almohades) le sigue su discípulo Abd el Mumen, que unifica todo el norte de África (Argelia, Túnez y Libia). Le sucederá Yacub el-Mansur, que unirá a este territorio las provincias españolas andaluzas. A su muerte, las derrotas marroquíes se suceden provocando la fragmentación del reino y el abandono de las ideas religiosas de Ibn Tumert.

Dinastía Meriní (1269-1465)
La debilidad de los almohades será aprovechada por los Beni Merin, que toman las principales ciudades llegando a controlar incluso Marrakech en 1269. Los  meriníes tuvieron su máximo esplendor con la figura de los sultanes, quienes impulsaron un importante desarrollo de los estudios religiosos y la construcción de diversos monumentos. Aunque intentan reconstruir el reino, la peste negra y las rebeliones en diferentes ciudades marroquíes impiden su objetivo. Mientras, portugueses y españoles continúan avanzando por diversos puntos de la costa atlántica.

Dinastía Saadí (1549-1654)
Descendientes de Mahoma, la tribu árabe de los Beni Saad predica la Guerra Santa y cuando los portugueses comienzan a competir por el comercio transahariano deciden luchar contra ellos tomando Marrakech en 1525 y ocupando el poder. El asedio a los portugueses no finaliza con la toma de la capital, Agadir, sino que Mazagan y Fez serán los siguientes hitos en la expulsión de los lusos, que finalizará con la batalla de los Tres Reyes en 1578 capitaneada por Ahmed el-Mansur. A su muerte en 1602, se fracciona de nuevo el reino y los andalusíes proclaman una república independiente en Salé.

Dinastía Alauita (desde 1666)
Descendientes del yerno del profeta, los alauitas toman el poder en 1666. Mulay Sherif y sus seguidores tienen como meta reunificar Marruecos bajo una política militar y económica rígida. Su descendiente Mulay Ismail, que gobernará el país de 1672 a 1727, consigue dominar a las tribus beréberes de Tánger y Larache, finalizando con los poderes políticos y religiosos locales y extendiendo las relaciones internacionales.

Siglos XVIII y XIX
A la muerte de Mulay Ismail, al no haber delegado el poder en ninguno de sus hijos, se inicia una guerra que durará veinte años. Sidi Mohammed, que gobernará de 1757 a 1790, consigue una época de relativa tranquilidad pero la peste, la sequía y el declive del comercio marítimo terminarán con la época de prosperidad.
En 1844 Argelia será invadida por los franceses y a partir de 1856 distintos países europeos comienzan a imponer su propia moneda, que desplaza a la local (también contaban con sus propios tribunales de justicia aunque extraoficialmente las principales ciudades ya se encontraban bajo control extranjero). Moulay Hassan (1873-1894) intenta ganar poder pactando con las tribus del Alto Altas e intentando modernizar el país pero para ello endeuda a Marruecos con los bancos extranjeros, asegurando el control de éstos.

Protectorado francés
Ante el interés de diversas potencias europeas por el control de Marruecos, se hace necesaria la conferencia de Algeciras, en la que se reúnen doce naciones y en la que se designa a Francia y España como mandatarias del nuevo Banco de Estado de Marruecos. De hecho, Francia se queda con Marruecos central y España con las zonas más pobres de los extremos norte y sur del país. Un año después, los franceses ocupan Casablanca al haberse producido diversos asesinatos de europeos y también en 1907 Mulay Hafid es nombrado sultán. Este sultán pedirá ayuda en 1911 a las tropas francesas para acabar con la ocupación de Fez por parte de las tribus sublevadas.
Esta ayuda obliga al sultán a firmar un tratado de Protectorado el 30 de marzo de 1912 a favor de Francia, mientras que España se queda con una pequeña zona de influencia. Mulay Hafid abdica en favor de su hermano Mulay Yusef y el General Lyautey es nombrado Residente General de Marruecos, eligiendo Rabat como capital del Protectorado.
Los movimientos independentistas comienzan su labor en 1921, año en que tendrá lugar la rebelión del Rif, sofocada cinco años después por una coalición franco-española. En 1925, con la salida del Residente General Lyautey, Francia realiza un gobierno más directo, cediendo cada vez menos parcela a los marroquíes. Esta situación provoca la organización de la resistencia que durante la Segunda Guerra Mundial no actúa, aceptándose una especie de tregua no pactada.
El apoyo de los independentistas tanto al desembarco norteamericano de 1942 como el recibido por el Presidente Roosevelt durante la conferencia de Anfa un año después ofrece un nuevo impulso a este movimiento. En 1944 se proclama el Manifiesto de Independencia y en 1947 Sidi Mohammed se pronuncia a favor de la independencia y de la admisión de Marruecos en la Liga de Estados Árabes, propiciándose las negociaciones entre el gobierno francés y los nacionalistas marroquíes. Sin embargo, estas negociaciones se verán enturbiadas por los disturbios sangrientos que tuvieron lugar en Casablanca el 7 y 8 de diciembre de 1952. El 20 de agosto de 1953 el sultán es obligado a abdicar y exilarse del país, lo que provoca una mayor actividad de la resistencia que es vista con buenos ojos por el gobierno español. La sublevación argelina en 1954 y los problemas en Indochina hacen necesaria una solución pactada para el gobierno francés.

La Independencia
El sultán Ben Yusef volverá del exilio el 16 de noviembre de 1955, acelerando el proceso de independencia. El 7 de abril de 1956 Francia reconoce la independencia de Marruecos y el 29 de octubre España hace lo mismo. Ben Yusef gobierna el nuevo reino bajo el nombre de Mohamed V y comienza la redacción de la primera constitución, que será promulgada en 1962 por su hijo Hassan II. En 1970, Hassan II publica el proyecto de una segunda constitución, que sería aprobada en referéndum en julio de 1971.
Hassan II tuvo que hacer frente en los primeros años de la década de los ochenta a diversas revueltas en Casablanca, Nador y Tetuán. A partir de 1990, se procedió a una reforma política que dio como resultado varias medidas de repercusión: se realizan amnistías de presos políticos en 1994 y 1996, en 1995 se reconoce la enseñanza en bereber y el 13 de septiembre de 1996 se reformó la constitución. Desde entonces, todo el parlamento se elige por sufragio universal y se creó una cámara de consejeros cuyos miembros son elegidos por las comunidades, ayuntamientos, regiones, sindicatos y asociaciones profesionales.
A la muerte de Hassan II en 1999, su hijo mayor, Mohammed VI, se hace cargo del trono y promete realizar cambios democráticos de gran calado en la sociedad. Entre otros, se reformó el código jurídico de la mujer y, en 2004, el código de la familia, por el que se aumenta a los 18 años la edad mínima para contraer matrimonio y establece que las mujeres pueden elegir esposo y pedir el divorcio en igualdad de condiciones respecto a los hombres.
En el año 2006, Marruecos celebró sus 50 años de independencia.

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Situación Geográfica
Situado al noroeste del continente africano, Marruecos ocupa una extensión de 710.850 kilómetros cuadrados que limitan al norte con el mar Mediterráneo, al oeste con el océano Atlántico, al sur con Mauritania y al este con Argelia. Marruecos es fundamentalmente un país montañoso con tres cordilleras de importancia: el Rif, el Atlas y la Quebrada de Taza.

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El litoral de Marruecos se extiende a lo largo de 3.500 kilómetros y su cuenca fluvial es abundante y de ríos caudalosos, aunque la mayoría no consiguen llegar al mar debido a los enormes bancos arenosos que existen junto a las desembocaduras.
Cordilleras
Al norte se levanta el Rif, la cordillera más baja que tiene en el Yebel Tidirhin (2.548 metros) su máxima altura, y el Atlas, dividido en el Medio Atlas, conformado por elevadas planicies y pliegues más accidentados en el noroeste siendo su cumbre más alta el Bu-Iblam (3.190 metros); el Alto Atlas, la cordillera más alta del Magreb y donde está situado el pico de mayor altura de Marruecos, el Monte Tubkal (4.165 metros); y el Anti-Atlas, que desciende hasta la costa atlántica cerrado hacia el sur por el Macizo de Yebel Sirua de carácter volcánico.
Entre el Rif y el Medio Atlas se extiende una zona mesetaria de menor altura conocida como la Quebrada de Taza, cuyo terreno está cubierto de lava de antiguas actividades volcánicas. Las zonas más fértiles del país se encuentran entre el océano Atlántico y el Atlas.
El desierto
El desierto marroquí se ubica entre el Yebel Sirua y el Anti Atlas, y está estratificado en función de su proximidad al mar, con lo que su naturaleza presahariana casi nada tiene que ver con las volátiles y cambiantes dunas que el inclemente sol devora sin piedad. La estepa, aunque árida, alberga una nutrida vida animal así como una variedad de flora.
El litoral
En la zona costera mediterránea, las montañas se mezclan con el mar y destacan como accidentes geográficos de importancia el Cabo Tres Forcas y Punta Almina. Desde ésta hasta el Cabo Espartel se encuentra el Estrecho de Gibraltar y el litoral Atlántico de menor altura, recto, más arenoso y con pequeños acantilados que finalizan en playas de gran belleza.
Ríos, oasis y bosques
Destacan en la vertiente atlántica los siguientes ríos: el Loukous, el Sebou, el Oum er Rebia, el Tensift, el Sous y el Massa, uno de los ríos más bellos del país por sus verdes orillas. En la vertiente mediterránea, destacan el Muluya y los ríos Dadés, Rheris, Ziz y Guir, que nacen en el Gran Atlas para perderse en el desierto. Resulta interesante el lago Dayet Afurgah, situado en una de las depresiones cársticas que abundan en la meseta del Medio Atlas.
Dentro de las formaciones geográficas y topográficas del país llaman poderosamente la atención los oasis, vergeles de origen espontáneo que se pueden hallar en lo más recóndito de las superficies áridas. El agua es el signo distintivo de este pequeño enclave densamente poblado de palmeras datileras, un refugio para el viajero y un modo de subsistencia de explotación intensiva de dátiles para los lugareños.
Pero es que, además de sus 3.500 kilómetros de costa y las rugosas cordilleras del Rif, el Medio y el Alto Atlas, el Anti Atlas y el macizo volcánico del Yebel Sirua, Marruecos cuenta con antiquísimos y verdes bosques de coníferas muy ligados a las alturas mencionadas, sin olvidar los bosques de arganes, en tierras más áridas y calurosas. En los denominados bosques de la Mamora abundan las acacias, los eucaliptos, los pinos y más de 50.000 hectáreas de alcornoques.Entorno y Medio Ambiente
La diversidad geográfica de Marruecos comprende una extensa variedad de especies animales y vegetales, que se reparten entre las marismas de sus costas, las dunas de sus desiertos, las elevadas cumbres, las áridas estepas y las refrescantes sombras de sus oasis

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Así pues, el desierto y la estepa, aunque igualmente áridos, contienen especies distintas y comparten otras muchas variedades. Los oasis y palmerales, el litoral de Marruecos, el Atlas, los bosques de cedros y arganes y el bosque de Mamora también cobijan a un buen número de ejemplares de flora y fauna que enriquecen el entorno marroquí.
Fauna
La fauna que se localiza en la estepa marroquí está formada por animales perfectamente adaptados a su hábitat como el chacal dorado, que se alimenta de lagartos, roedores y, en los malos tiempos, de fruta, el dromedario, que en invierno se cubre con un pelo más largo, la perdiz moruna, la salamanquesa, lagartos como el de cola espinosa o el de Bribrón, y serpientes como la Psammophis Shokari. También aves como las gangas, las ortegas, los camachuelos, los corredores, las collalbas y los gorriones, así como roedores, meriones, jerbos o gerbillos. Existen además otras muchas especies, entre las que destacan armadillos, hienas, fenecs y liebres. 

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Entre la fauna que puebla el desierto, destacan numerosas especies. Aquí encontrará víboras cornudas de peligrosa picadura, varanos del desierto, escincos (conocidos como peces del desierto), zorros del Sáhara, escarabajos, moscaretas de cabeza gris, escorpiones negros o languedocianos de color rojizo, ardillas de Berbería, liebres del Cabo, gacelas Dorcas, hienas rayadas, erizos, jerbos, meriones de Libia, gerbillos y un buen número de aves como buitres negros, moscaretas de luto, collalbas de cabeza blanca o cabeza rubia, terreras saharianas, alondras del desierto, corredoras, gangas coronadas, gangas comunes, camachuelos trompeteros, collalbas del desierto, alondras cornudas, chorlitos del desierto, halcones borní, búhos ascalafos y gorriones blancos entre otras tantas.
En los márgenes del río Massa, un verdadero vergel convertido en Reserva Natural, se pueden contemplar porrones, jabalíes, meloncillos, águilas, alondras, mirlos, mumones, quebrantahuesos, ibis, tórtolas, garzas reales, gacelas y como reyes, pintando el horizonte de color rosa, maravillosos flamencos. La zona del lago de Merdja Zerga se caracteriza por su abundancia de aves. Es, sin duda, uno de los paraísos para quienes gustan de la observación de la ornitofauna. Aquí pueden verse distintas especies de pájaros, especialmente en los meses de invierno, como agujas colinegra, espátulas, golondrinas de mar, garcetas comunes, garcillas bueyeras, ánades reales, gallinetas, andarríos bastardos, cigueñelas, tarroblancos, fumareles cariblancos, gaviotas barbudas y flamencos, entre otras especies.

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La fauna marina marroquí, muy conocida por sus excelentes sardinas, comprende más de 240 especies: gambas, pulpos, calamares, salmonetes, doradas, lubinas, langostas, caballas, anchoas, bonitos de vientre rayado, atunes rojos, peces espada y rayas son diariamente extraídas de sus aguas por los pescadores que combinan las artes tradicionales con las técnicas más modernas de pesca. Destacan otros peces, como lenguados, pargos, salmonetes de roca, rascacios rojos, róbalos, mújoles y jureles.
El litoral marroquí cuenta con una gran variedad de aves como vuelvepiedras, chorlitejos grandes, gaviotas canas o charranes patinegros, entre otras muchas.
Los oasis son el hábitat de ruiseñores de los jardines o de los sapos de Mauritania, entre otras especies. Por su parte, en las cumbres del Atlas triscan los musmones y vuelan los quebrantahuesos, las águilas calzadas y reales, las alondras cornudas y las chovas piquirrojas.
La fauna que habita en los bosques de cedros y de arganes incluye las ardillas de Berbería, el azor oscuro, el colirrojo de Musier, el autillo, el águila culebrera, los macacos de Berbería, las jinetas y el leopardo. En el bosque de Mamora, viven camaleones africanos, cigüeñas blancas, papamoscas grises, carracas y tórtolas.
Flora
La estepa tiene en el esparto de las colinas, el azufaifo espinoso con sus frutas rojas que resultan comestibles, la artemisa blanca que suele crecer cerca del esparto, la tawarza, arbusto de latex que predomina en los cauces de los ríos, y los betoums, pistacheros del Atlas, su principal vegetación. 

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En el desierto, entre las hermosas dunas, se pueden contemplar plantas fredolias, enredaderas del desierto, euforbos del Rey Juba y auzones.
En los oasis y palmerales, destacan más de 25 especies de palmeras, que incluyen la palmera doum, la palmera enana, la washingtoniana robusta, la pequeña de Canarias y la hermosa Sabal palmetto. La más común es la datilera, que alcanza alturas de hasta 30 metros, aunque no suelen vivir más de cinco años. Marruecos posee cerca de cinco millones de palmeras datileras, distribuidas en una superficie de más de 80.000 hectáreas.
En las cumbres del Atlas, se localizan matorrales, xerofitos espinosos y enebros turíferos; en los bosques de cedros y de arganes, sobresalen las peonías, los algarrobos, el enebro rojo y el pistachero del Atlas; y en el bosque de Mamora, se contemplan eucaliptos, pinos, acacias y alcornoques.
Arte y Cultura
El arte y la cultura marroquíes ofrecen toda su riqueza y esplendor para deleite de los visitantes. En arquitectura las impresionantes construcciones marroquíes se pueden dividir en aquellas que tienen un carácter religioso, como mezquitas, minaretes y madrasas, y las civiles, como medinas, murallas, puertas y viviendas. 

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En cuanto a la artesanía marroquí ha pasado de generación en generación, de padres a hijos, con gran esmero, consiguiendo piezas de gran belleza. Cabe destacar especialmente la alfarería, el tejido de alfombras, los bordados, la cestería, el trabajo en cuero, la joyería y los objetos de cobre y
Arquitectura
Las mezquitas son los lugares de culto de los musulmanes. Al entrar se descubre un patio porticado con una fuente para las abluciones desde el que se puede acceder al haram, sala de rezos principal donde se encuentra el mihrab, la hornacina cavada en el muro que se encuentra orientado hacia La Meca y que indica la dirección en la que se debe rezar. A su izquierda se levanta el minbar, la cátedra desde la que predica el imán en la oración de los viernes. Todo ello suele estar decorado con hermosos dibujos o tallas geométricas y florales. 

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Los minaretes son las elevadas torres que se levantan en las mezquitas desde las que los muecines llaman a la oración. Su forma es normalmente cuadrada, aunque existen también algunos cilíndricos y suele estar coronado por una cúpula. Su hermosa decoración cuenta, además de las ventanas a distintas alturas, con distintos motivos geométricos o florales tallados en piedra o en fascinantes mosaicos de alegres colores.
Las madrasas son los lugares donde se imparten las enseñanzas religiosas, además de otras materias, y también es el lugar donde habitan los estudiantes. Las madrassas cuentan con un patio central con una fuente para las abluciones del que salen distintas galerías donde están situadas las habitaciones de los estudiantes. Como peculiaridad típicamente marroquí, destaca el haram, la sala de grandes proporciones que se usa tanto para el rezo como para impartir las clases.
Las medinas, ciudades árabes por excelencia, destacan por su curioso trazado de callejuelas intrincadas en donde se mezclan viviendas de varias alturas con mezquitas, plazas, jardines, mercados y fuentes, ofreciendo un espectáculo único en el mundo.
Las puertas y murallas son elementos imprescindibles en la arquitectura marroquí. Las puertas cuentan con el hermoso arco de herradura y, a veces, con el de medio punto, bellamente decorados con motivos originales como merlones, escritura cursiva, conchas, motivos geométricos o florales, molduras ovaladas e, imprescindibles, los maravillosos mosaicos de vivos colores.

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Las viviendas no llaman la atención desde el exterior, sin embargo, cuando se atraviesa la puerta un nuevo mundo se abre hacia el interior con su patio que suele tener en su centro una fuente, las agradables habitaciones y las terrazas, punto de reunión con la vecindad al atardecer.
La arquitectura berebere resulta impresionante, con sus construcciones de adobe que se pueden apreciar en los pueblos fortificados de los oasis, las kasbahs. También resultan muy curiosas las tiendas que utilizan los pastores nómadas durante la trashumancia del ganado.

Artesanía tradicional
Sin lugar a dudas, hallará las mejores muestras de alfarería en Fez y en Safi. En la primera de ellas, por ser la pionera donde se trabaja fundamentalmente la cerámica de color azul, y en Safi, por ser la heredera natural de la anterior, aunque en sus obras predominan el marrón, el verde y el amarillo. Sin embargo, en ciudades como Azemmur, Marrakech, Meknés, Rabat y Tarudant hallará muestras en tosco barro vidriado o esmaltado, si bien es cierto que cada región -que produce un tipo de cerámica- realiza dos tipos de producciones: las puramente ornamentales y aquellas que tienen un fin utilitario, ya sean para el transporte o la conservación de alimentos. Suelen estar decoradas con figuras geométricas o simbólicas.

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Dentro del mundo de las alfombras siempre hay que hacer distinciones. La primera de ellas es en función de su posible uso y del lugar donde se colocarán, condiciones que influirán en la dimensión y composición del producto (definido por su trama y el número de nudos). Y es que existen alfombras campesinas y de ciudad, siendo las más populares estas últimas, sobre todo las fabricadas en Rabat, en las que hay un predominio del rojo y de figuras de influencia oriental.
Las denominadas alfombras campesinas o beréberes, con motivos geométricos, son más toscas pero de mayor colorido. Entre sus categorías, hallará las del Medio Atlas, bien sea las de fondo coloreado de Meknés o las de fondo blanco con figuras oscuras de Taza; las del Alto Atlas, de fina constitución; las de Marrakech, las más imaginativas; y las del este del país, de tonos azules y verdes sobre fondos oscuros.
En el norte de Marruecos, especialmente en ciudades como Azemmur, Fez, Meknés, Rabat, Salé, Tetuán y Xaouén, se han desarrollado a lo largo del tiempo diferentes técnicas de bordados, con arreglo a distintas influencias, cuyos productos, sin embargo, tienen en común los motivos así como la  riqueza de sus colores.
La ciudad de Fez está especializada en los bordados de seda sobre lino y algodón y en los trabajos con hilos de oro y velos de satén. Meknés es popular por sus bordados en suaves colores, mientras que en Rabat predominan los motivos de la herencia de Al Andalus. La ciudad de Salé destaca por las formas y diseños de sus motivos y Azemmur por los coloridos bordados que sirven de tapices o adornos para las cortinas.

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La cestería en Marruecos ha sido concebida para responder a las necesidades ordinarias de sus habitantes. En su fabricación se emplean materiales tales como la palmera enana, el junco y la caña para crear mobiliario de jardín, lámparas, sombreros y diversas cestas que facilitan el transporte de cuantas compras se realicen.
Los artículos en cuero de este país son muy populares entre los turistas. Sus trabajos se han sofisticado con el paso del tiempo, de forma que no le será nada complicado dar con magníficos pufs, cojines, bolsos, maletas, cinturones y cazadoras. Antiguamente tan sólo se fabricaban sillas de montar, lomos para libros o babuchas.
La joyería es fundamentalmente en oro, aunque la plata y las piedras preciosas también forman parte de este antiquísimo oficio, practicado por un gremio que ha venido habitando los mismos barrios desde hace muchísimos años en ciudades como Essaouira, Fez, Marrakech, Meknés, Rabat, Salé y Tánger. La joyería berebere rural tan sólo existe en plata. En Ouarzazate, Tazenajt y Talouin hallará bonitas piezas fabricadas por estas tribus, que suelen fijar el precio en función del peso, obviando la calidad o la estética del objeto. Sus puñales curvados son ciertamente admirables.
Literatura
Marruecos cuenta con una nutrida literatura que ha conseguido deleitar a numerosos lectores de todo el mundo. El-Omari, en el siglo XIV, o escritores de cuentos berebere de gran belleza como Abdessalam N’Id Bram son únicamente una muestra. En este siglo, cabe mencionar a Mohammad Kheir-Eddine con su novela Agadir, Ahmed Sefroui, que ganó el Gran Premio de Literatura de Marruecos con El rosario de ámbar, los maravillosos poemas de Mohammed Ben Brahim el-Marrakchi o la fascinante novela Sueños en el umbral de Fátima Merlnisi. Todos ellos acercan Marruecos a todo el mundo, sin olvidar a Tahar Ben Jelloun (Premio Goncourt 1987), autor de la exitosa novela El niño de la arena.
Henna
Las mujeres beréberes han adornado durante siglos sus manos y rostros con maravillosos dibujos tatuados con una aguja o dibujados con harqus, pintura que se cae al escamarse siendo después más fácil de limpiar.tatuajes.jpg En sus orígenes, estos tatuajes significaban la identificación a una tribu o amuletos mágicos, aunque actualmente es simplemente una decoración y se suelen tatuar las manos, pies, cuello o cara con motivo de fiestas especiales. 

Tradiciones y Costumbres
Este país acoge excelentemente a sus visitantes, que deben tener en cuenta que las costumbres marroquíes difieren notablemente de las occidentales, por lo que se debe mostrar respeto por ellas. Las más importantes son: en Marruecos, el acceso a mezquitas y lugares santos está prohibido a los no musulmanes, aunque existen algunas excepciones como la Mezquita de Hassan II en Casablanca, el Mausoleo de Mohammed V en Rabat, el Mausoleo de Moulay Ismaïl en Meknés y el Mausoleo de Moulay Ali Chérif en Rissani. Especialmente en estos lugares santos, debe evitar las vestimentas provocativas. 

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El té de menta es un símbolo de hospitalidad, por lo que es de buena educación aceptarlo cuando se lo ofrezcan. Su sabor es excelente, así que en realidad tomarlo no es una obligación, sino un placer.
Cuando el visitante es invitado a una comida familiar, previamente debe lavarse las manos en el aguamanil y no debe comenzar a comer hasta que el dueño de la casa haya pronunciado la oración bismillah en alabanza a Dios.
A la hora de comer se debe hacer con la mano derecha y se recomienda probar todos los platos, ya que la cocina marroquí es excelente. No es necesario acabar con toda la comida del plato ya que normalmente es muy abundante.
Durante el mes santo del Ramadán es aconsejable no comer, beber ni fumar en público.
Antes de realizar una fotografía hay que pedir permiso a la persona. Normalmente se muestran encantados de colaborar, pero es preferible mostrar ese detalle de buena educación.
Los marroquíes son gente muy hospitalaria y recuerde que al entrar en su casa hay que agradecer efusivamente todas sus atenciones. En este país conviven apaciblemente la modernidad con las más antiguas reminiscencias histórico-culturales. Así pues, por ejemplo, los hombres azules aún celebran una ceremonia ritual antes de cruzar el desierto y las familias y tribus se reúnen periódicamente para honrar los ritos de su religión. Marruecos es una tierra en donde sus habitantes han sabido hilvanar los movimientos más contemporáneos con las tradiciones de antaño. Esto dice mucho de la tolerancia que usted encontrará entre sus gentes.

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La familia es muy importante para los marroquíes. Los ancianos son venerados y los niños son los reyes del hogar. Los núcleos familiares están muy unidos y suelen estar encabezados por los varones, padres, maridos, hermanos e hijos.
Las mujeres son también muy importantes en la sociedad. Las más ancianas ordenan el grupo de mujeres de una casa y son las que deciden, aunque las mujeres de los primogénitos también tienen bastante poder. En los últimos tiempos estas rígidas leyes se han abierto, sobre todo en las grandes ciudades y son cada vez más las jóvenes que estudian y trabajan participando activamente en todos los campos de la sociedad.
El matrimonio es un acontecimiento social importante y las bodas se celebran con todo el lujo y el boato que es posible. Si tiene oportunidad, no deje de asistir a una pero recuerde que es imprescindible una invitación.
La religión mayoritaria es la musulmana (98% de la población), aunque también se celebran los oficios de los cultos católico y judío en las grandes ciudades. El viernes es el día de rezo para los musulmanes, pero al seguir el calendario gregoriano la actividad productiva tan sólo se paraliza al mediodía.

Todo lo que puede hacer
Marruecos ofrece innumerables posibilidades, todas ellas muy atractivas, a la hora de disfrutar de los momentos de ocio. Las actividades deportivas y de aventura incluyen, entre otras propuestas, la pesca, la caza, las actividades náuticas, el golf y las rutas en vehículos todo terreno.puestasol.jpg 

En Marruecos también puede descansar en sus balnearios, conocer su historia y su cultura en alguno de los innumerables museos del país y disfrutar de sus playas de arena fina y agua transparente. Si desea vivir de primera mano la diversión nocturna, acérquese a algunos de sus cafés, discotecas y casinos.
Actividades culturales
Los amantes de la cultura y de la arqueología cuentan con numerosos museos y enclaves arqueológicos de importancia en los que deleitarse: Museo de las Artes Marroquíes en Tánger, Museo Arqueológico de Tetuán, Museo Dar Jamaï en Meknés, Museo Arqueológico de Rabat, Museo Dar Batha en Fez, Museo Dar Si Saïd en Marrakech, los restos arqueológicos de Larache, Lixus, Cotta, Banassa o Volubilis y las maravillas rupestres de Tarraga, Tamegoul, Merkala, Taourirt, Erfud, Taous y la más bella, Foum el Hassam, entre otros.
Deporte y aventura
Actividades náuticas
Se puede practicar todo tipo de deportes náuticos en ciudades costeras como Tánger, Rabat, Casablanca y Agadir, entre otras muchas, donde la vela, los yates y el esquí náutico son sólo algunas de las opciones.
No sólo las aguas saladas del mar ofrecen interesantes posibilidades, ya que las aguas dulces de ríos y lagos no se quedan atrás. En las aguas más bravas es posible disfrutar de emociones fuertes. En cuatro días, se puede hacer el circuito de los cañones del este o del oeste y los ríos (oueds) del Alto y del Medio Atlas permiten descensos excepcionales de hasta 145 kilómetros hacia Ahanesal y Melloul. El Oum-er-Rbia ofrece un recorrido de rafting de 60 kilómetros practicable todo el año. Es aconsejable no realizar estos recorridos sin un guía experimentado.Actividades en el aire
El cielo marroquí también ofrece una amplia oferta de actividades: aviación, paracaidismo, ultraligeros, vuelo a vela, parapente y globos aerostáticos, por ejemplo. Numerosos aéreo-clubes cuentan con todo lo necesario para surcar el aire y contemplar desde las alturas este maravilloso país. 

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Pesca y Caza
La pesca de agua dulce tiene como reina a la trucha. Se puede pescar en los oueds, pero más emocionante resulta hacerlo en las gargantas. Lucios, black-bass, percas, luciopercas, gobios, carpas, anguilas y barbos proliferan en los lagos. La temporada suele ir de mayo a junio y varía de acuerdo al tipo de especies.
Es posible entretenerse practicando la pesca de caña para conseguir sargos, lubinas, mújoles o doradas, la pesca submarina o con arpón en las costas o en alta mar, donde los atunes, peces espada, merluzas, meros y barracudas están esperando si se parte en busca de grandes piezas. Las autoridades turísticas locales le harán saber los procedimientos necesarios para obtener las licencias pertinentes.
La temporada de caza depende del tipo de animal que se quiera cazar. De octubre a marzo, para la mayoría de las especies y de junio a julio, para las tórtolas. Se pueden cobrar piezas como codornices, tórtolas, becadas, agachadizas, cercetas, perdices, perdigones, faisanes, zorzales, palomas y, para los más osados, jabalíes.
La Reserva de Arbaoua, emplazada en torno a la costa sur de Larache y con 12.000 hectáreas, es un lugar maravilloso para disfrutar de la caza entre finales de septiembre y principios de marzo, fechas permitidas por las autoridades locales.

Deportes de montaña
El trekking y el montañismo también tienen lugar en este país, escenario de cuatro cadenas montañosas con doce cumbres de más de 4.000 metros y 400 cumbres de más de 3.000 metros. Todas ellas son accesibles a personas con buenas condiciones físicas, que disponen de una excelente infraestructura para practicar su deporte favorito sin problemas, con guías y acompañantes diplomados, hostales de paso y refugios, y servicio de alquiler de mulas o de bicicletas. Todo ello, a precios asequibles.
Los amantes del esquí tienen en Marruecos un exótico destino. La nieve cubre las montañas durante bastantes meses al año y es posible practicar esquí de pista sobre la nieve en polvo del Alto Atlas, descensos de vértigo en Michlifen (Medio Altas) y esquí de fondo en los macizos del Rif (Medio y Alto Atlas) con itinerarios espectaculares.

Golf
Marruecos se distingue, además, por una oferta amplia y variada para los que prefieren actividades más tranquilas aunque no por ello menos emocionantes. El golf es una de las pasiones nacionales y cuenta con varias competiciones de alto nivel como el Trofeo Hassan II, que tiene lugar en el famoso recorrido rojo del Royal Golf Dar-Es Salam en Rabat.

Vehículos todo terreno
Los amantes de los rallys saben que Marruecos cuenta con terrenos excepcionales: el París-Dakar y el Rally del Atlas han demostrado que los paisajes marroquíes son ideales para los automóviles 4 x 4. El país ofrece pistas de todos los niveles y recorridos palpitantes con destinos tan hermosos como el moussem de los Noviazgos de Imilchil, en el Alto Atlas, el amanecer en las dunas de Merzouga o un encuentro con los muflones en las gargantas del Dadès. Se pueden alquilar diferentes vehículos todo terreno, con o sin conductor y con o sin equipamiento de material de camping, a su elección.

Equitación
Quienes se decanten por la equitación cuentan con caballos soberbios y paisajes fascinantes para cabalgar, playas blancas, dunas y bosques. También se puede disputar un partido de polo, saltar obstáculos o participar en concursos hípicos.

Estaciones termales y balnearios
Para descansar y relajarse mientras las aguas termales hacen su labor bienhechora, nada mejor que el Moulay Yacoub, cerca de Fez, donde se alivian los reumatismos y afecciones de piel y respiratorias en unas instalaciones de lujo con equipamiento médico completo.

Sol y playa
Los aproximadamente 3.500 kilómetros de costas que tiene Marruecos son pródigos en hermosas y placenteras playas de arena fina y agua transparente. La costa atlántica también dispone de bellas playas, donde se distingue especialmente Añadir. Otras, como Essaouira o Dar Bouazza, cerca de Casablanca, son magníficas para practicar el surf y el windsurf, de hecho, están integradas en los circuitos de las grandes competiciones internacionales. El litoral mediterráneo dispone de varios centros turísticos de gran interés.

Ocio nocturno
La vida nocturna de Marruecos tiene mucho que ver con los olores y los sentidos. Y no hay nada más placentero que acercarse a uno de los tantos cafés que ocupan las plazas, como la Djemma el-Fna de Marrakech. Desde su recogimiento es posible captar el mundo de colores en movimiento que toma vida en forma de contadores de cuentos, bailarines y encantadores de serpientes.
Aún así, en los principales hoteles podrá disfrutar de espectáculos folklóricos y de escenificaciones de bailes populares, sin olvidar las modernísimas discotecas que suelen encontrarse en los sótanos o azoteas. Tanto en Marrakech como en Agadir podrá probar su suerte en los casinos.

Platos Típicos
La gastronomía marroquí es deliciosa, la preparación de sus exquisitos platos cuenta con numerosos ingredientes como especias, legumbres, frutos frescos y secos, carnes sabrosas, pescados y mariscos frescos para hacer del comer un auténtico placer. A todo ello hay que añadir sus postres, que se deshacen en la boca nada más probarlos.

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Los platos típicos marroquíes son la harira, contundente y nutritiva sopa con carne, lentejas y garbanzos, y los tajines, guisos que reciben su nombre del recipiente de barro con tapadera de forma cónica en la que se cuecen las carnes, legumbres y pescados a fuego lento durante horas con aceite de oliva y especias. Un tajine de lujo que se suele preparar los días de fiesta es el de ciruelas, que se prepara con carne de cordero, almendras, sésamo y, cómo no, ciruelas, cuyo sabor, mezcla de salado y dulce, resulta delicioso.
No menos deliciosos son el pollo al limón, el pastilla (pastel de carne de pichón especiada cubierta de hojaldre y salpicado de azúcar y canela), los kebabs (conocidas brochetas que se pueden tomar en restaurantes o en los populares puestos callejeros), trozos de carne de riñones, hígado de cordero o buey a la parrilla y las sabrosas keftas, muy similares a nuestras albóndigas pero preparadas con carnes muy sazonadas.
El plato típico de la cocina marroquí es el maravilloso cous-cous, tradicional almuerzo familiar del viernes que los visitantes pueden tomar todos los días. Existe un sinfín de variedades dependiendo de la región. Es toda una experiencia comerlo con la mano, siempre la derecha, como hacen los propios marroquíes.

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Delicioso resulta también el mechoui, un cordero entero asado lentamente hasta que está en su punto, aquel en que la carne se deshace nada más introducirse en la boca.
Para combatir el calor, también a la hora de comer, es recomendable la ensalada marroquí, origen del gazpacho andaluz, que suele presentarse cortada en trocitos y fuertemente especiada. Los yogures naturales dulces, cubiertos de melocotón, nectarinas o fresas naturales, son también otro plato refrescante.
Los pescados y mariscos son muy frescos y, entre ellos, destacan las sardinas, camarones, gambas, mejillones, calamares, ostras y otras muchas delicias dignas de ser degustadas.
La cocina marroquí, considerada como la mejor del mundo árabe, es universalmente reconocida y apreciada y se puede degustar tanto en restaurantes de lujo como en los puestos callejeros o en los pequeños cafés-restaurante que salpican cualquier ciudad.
Para el postre, la fruta fresca, dátiles, naranjas, clementinas, manzanas, ciruelas y otras variedades tropicales resultan excelentes, al igual que la magnífica repostería marroquí. En su mayoría, los dulces están hechos con almendras y miel, como los deliciosos pasteles de miel, los cuernos de gacela (pasteles en forma de media luna rellenos de pasta de almendra), los feqqas (con almendras y uvas pasas), los ghoriba (con sésamo o almendras), los beghrir (especie de crepes de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y miel) o los shebbakia (pasteles fritos en aceite y recubiertos de miel). Todo un placer.
Fiestas a tener en cuenta
Las festividades marroquíes dependen de dos calendarios distintos. Las fiestas civiles se rigen por el calendario gregoriano, en el que el fin de semana se compone de sábado y domingo, mientras que el viernes es el día de oración para los musulmanes y el descanso de mediodía se alarga para que los fieles puedan realizar sus oraciones convenientemente. 

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Las celebraciones religiosas dependen del calendario lunar, que aunque también tiene doce meses, es más corto que el solar, por lo que las festividades musulmanas varían de fecha dependiendo del año de la Hégira en que nos encontremos.
Festividades populares
El rico y variado folklore marroquí representa a todas las regiones del reino a través de sus danzas, cantos y manifestaciones tradicionales. Un gran número de moussems, festivales y fiestas varias que muestran las artes y las tradiciones populares de Marruecos, jalonan las diversas estaciones del año y los visitantes son estupendamente acogidos en ellas con ese indiscutible sentimiento de hospitalidad tan arraigado en los marroquíes. 

Febrero
En este mes tiene lugar en Tafraut la Fiesta de los Almendros en Flor.

Marzo
En Beni-Mellal y Alhucemas, se celebra la Fiesta del Algodón.

Mayo
En el mes de mayo destacan la Fiesta de las Rosas en el Kelaa M’Gouna, la Fiesta de los Cirios en Salé (festividad asociada a la Fiesta del Nacimiento del Profeta, por lo que varía 13 días cada año) y el Festival de Músicas Sagradas en Fez, con la presencia de artistas de reconocido prestigio mundial, así como interesantes exposiciones de caligrafía, tejidos y fotografías.

Junio
Junio cuenta con varios eventos de interés como la Fiesta de las Cerezas en Séfrou y el Festival de las Artes Populares en Marrakech.

Julio
A lo largo del mes de julio, se celebran diversas fiestas. Entre ellas, la Fiesta de la Miel en Utanan (Agadir), la del Mar en Alhucemas y la de las Naranjas en Agadir. También en este mes tiene lugar una de las celebraciones más peculiares del país, la Fiesta del Camello en Guelmim.

Agosto
Este mes cuenta con el Festival Cultural de Asilah y con los principales moussems: el moussem Moulay Abdallah en El Jadida y el moussem Moulay Idriss en Zerhoun, cerca de Meknés.

Septiembre
Éste es un mes fuerte en celebraciones, que incluye el Festival de las Fantasías en Meknés, el Festival de los Noviazgos en Imilchil y la espectacular Fiesta del Caballo de Tissa en Fez.

Octubre
Octubre cuenta con la deliciosa Fiesta de los Dátiles de Erfud.

Festividades religiosas y civiles
Hay que decir que las fiestas musulmanas varían cada año de acuerdo al calendario lunar. Es decir, se adelantan aproximadamente 13 días con respecto al año anterior (según el calendario gregoriano). Por ejemplo, si una celebración musulmana se festejó el 19 de diciembre en 1998, en 1999 se celebrará, aproximadamente, el 6 de diciembre. 

Enero
El 1 de enero es la celebración del Año Nuevo, primera fiesta civil, y el 11 de este mes tiene lugar la Fiesta de la Proclamación de la Independencia.

Marzo
El 3 de marzo se conmemora la fiesta civil más importante de Marruecos, la Fiesta del Trono (fiesta nacional), en la que todo el país se viste con sus mejores galas para bailar, cantar y disfrutar con maravillosos fuegos artificiales y otros variados y coloristas eventos.
En el Aïd el-Kebir, popularmente conocido como la Fiesta del Carnero, los musulmanes recuerdan el sacrificio de Abraham.

Mayo
El 1 de mayo, como en casi todos los países del mundo, se celebra la Fiesta del Trabajo.

Julio
El 9 de julio se celebra la Fiesta de la Juventud.

Agosto
Este mes cuenta con dos eventos destacados: el 14 la Fiesta del Vasallaje en el Uad Eddahab y el 20 es el Aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo.

Octubre
Los musulmanes disfrutan enormemente con el Aïd el-Fitr, la festividad que marca el fin del mes santo del Ramadán.

Noviembre
Las festividades civiles finalizan el 18 de noviembre, con la celebración de la Fiesta de la Independencia.
Las mejores compras
Marruecos es un verdadero paraíso para los amantes de las compras porque ofrece productos de todo tipo, color y aroma a precios asequibles. A estos atractivos hay que añadir los lugares donde se realizan las compras: los zocos y las medinas encarnan el espíritu de este pueblo dicharachero y negociador por excelencia con un ambiente animado y colorista que merece la pena visitar aunque no se quiera adquirir ningún objeto (algo poco factible ya que la oferta es realmente espectacular). 

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Internarse en las cerradas, ruidosas y concurridas callejuelas de estos peculiares mercados antes del atardecer es toda una experiencia que seduce por el rico universo de artículos y personas que lo componen. Hay que recordar que los zocos están abiertos entre las 8.00 y las 21.00 horas salvo los viernes, día de guardar para los musulmanes que, normalmente, cierran a mediodía para rezar en las mezquitas.
Los zocos de Agadir, Marrakech, Tarudant, Tiznit y Xauen son los más llamativos. Sin embargo, no deje de visitar algún mercado de camellos, especialmente en Goulimine y Marrakech.

Artesanía
El universo de productos incluye numerosas prendas de vestir, como caftanes de distintos diseños y colores, babuchas, pañuelos, camisas y pantalones de algodón y sombreros típicos. Los bordados con que los artesanos marroquíes adornan la ropa brillan por su hermosura.
Son también típicos los productos de cobre y latón, como las bandejas y los populares juegos de té y café. Por su parte, los tapices y las alfombras guardan un gran atractivo y, aunque carecen de la complejidad de adornos de sus homólogos persas y turcos, están hechos a mano en un tejido más liviano y son más densas en pelo. Son muy resistentes y la relación precio-calidad es realmente buena. Los diseños de los kilims son muy llamativos, tanto para poner en el suelo como para colgar de una pared.
Las cerámicas y los trabajos en vidrio ofrecen una gran variedad de artículos, como platos, lámparas, palmatorias, macetas, cajas y jarrones, entre otros muchos, con hermosas decoraciones en brillantes colores. También son muy interesantes los muebles de marquetería y los artículos de madera, como cajas pulimentadas, juegos de ajedrez o tableros de mesa. Algunos buenos regalos pueden ser los frasquitos de distinto tamaño, diseño y material que sirven para guardar el khol, las narguilas, pipas de agua en las que se fuma el tabaco, y las originales muñecas vestidas con trajes regionales.
En Marruecos se pueden adquirir, sobre todo en los tenderetes situados a los lados de la carretera, diversos fósiles y minerales. El artículo preferido por los turistas son las rosas del desierto, esas formaciones de arena y sal tan curiosas y estéticas.

Artículos de cuero
En Marruecos se puede hallar un delicado cuero que sirve para revestir artículos de escritorio, carteras o cubiertas de libros, y un cuero con la resistencia precisa para cubrir sofás o taburetes. Los artículos en cuero de este país son muy populares entre los turistas. Sus trabajos se han sofisticado con el paso del tiempo y es fácil encontrar objetos de marroquinería, así como hermosas chaquetas, vestidos y, cómo no, zapatos, maletas, maletines y bolsos de todos los tamaños y diseños. El precio no suele ser un obstáculo para una gran compra.

El arte de regatear
El regateo es parte esencial en el placer de las compras. Para disfrutar con él es importante comprender que para un marroquí es tan importante la relación que se establece entre el comprador y el vendedor como conseguir la venta de un artículo. La prisa no tiene cabida en zocos, mercados y tenderetes, en realidad son un lugar entrañable para reunirse, charlar y reír, de ahí su incomparable encanto y ese ambiente tan especial que en ellos se respira.
Una vez en su interior, es aconsejable pasear admirando los distintos artículos y una vez elegido uno y comparado los distintos precios, iniciar el proceso de compra con una agradable charla que seguramente se verá aderezada con una invitación a tomar un dulce té con hierbabuena.
Cuando se llega al precio del producto, lo habitual es que se pida de salida una cantidad excesiva por parte del vendedor. El comprador debe sonreír y rebajar esa cifra a un poco menos de la mitad y a partir de ahí cualquier precio que se alcance será aceptable. Si además se ha conseguido un ambiente agradable y una charla amena, las dos partes quedarán plenamente satisfechas y el visitante habrá descubierto el placer que el regateo puede ofrecer en sí mismo.

Instrumentos musicales
Los instrumentos de música son muy originales y entre ellos destacan los tambores de todos los estilos y decoración, las gaitas, los oboes beréberes hechos con dos caños de madera, las niras (flautas con lengüeta provenientes del Atlas), las qarqab (castañuelas de hierro) y las mandolinas andalusíes, que desprenden suaves melodías.

Joyería
La joyería es fundamentalmente en oro, aunque la plata y las piedras preciosas también forman parte de este antiquísimo oficio, practicado por un gremio que ha venido habitando los mismos barrios desde hace muchísimos años en ciudades como Essaouira, Fez, Marrakech, Meknés, Rabat, Salé y Tánger.
Las joyas en oro y plata resultan muy atractivas tanto por su precio como por sus diseños. Las modernas son las más baratas, mientras que las antiguas, particularmente las beréberes, son muy hermosas y tienen precios más elevados. Brazaletes, anillos, collares y pendientes, trabajados delicadamente con o sin piedras preciosas, son sin duda una buena elección. Los cofrecillos para guardar las joyas tallados en distintos materiales resultan también muy atractivos. Los beréberes son un pueblo que también se ha esmerado en los trabajos en ámbar y coral, siendo éstos muy atractivos.

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Información Práctica
Le ofrecemos toda la información básica acerca de lo imprescindible para viajar a Marruecos con el propósito de que pueda aprovechar al máximo su estancia en el país. Además, es conveniente que sepa dónde puede acudir o llamar si le surge algún imprevisto.

duana y Documentación
Los visitantes a Marruecos precisan de un pasaporte en regla. Determinadas nacionalidades necesitan un visado por lo que es conveniente informarse previamente en el Consulado de Marruecos. La estancia por turismo está limitada a tres meses sin visado. A los ciudadanos españoles se les exige mantener vigente su pasaporte, aunque también se admite la presentación del DNI en vigor, acompañado de un justificante de estancia y alojamiento remitido por una agencia de viajes o similar.
Todo extranjero puede ingresar en Marruecos un máximo de 20 cajetillas de cigarrillos o 50 puros de 250 gramos y dos litros de vino o licor (sólo para mayores de edad). También se pueden introducir las medicinas para consumo personal. La importación y exportación de la moneda marroquí está prohibida.

Tasas e Impuestos
Las tasas de aeropuerto están incluidas en el precio del billete.

Direcciones Útiles
Embajada de Marruecos en España
Serrano, 179
28002 Madrid (España)
Tel.: 915 631 090
Fax: 915 617 887

Embajada de España en Marruecos
Rue Aïn Khalouiya
Rte. Des Zaërs, Km. 5,300
Suissi, Rabat (Marruecos)
Tel.: (+212) 37 63 39 00
Fax.: (+212) 37 63 06 00

Oficina de Turismo
Ventura Rodríguez, 24, 1º izq.
28008 Madrid (España)
Tel.: 915 412 995
Fax: 915 594 594
www.turismomarruecos.es

Equipo del viajero
Se recomienda llevar ropa ligera de algodón para el día y algo de abrigo en previsión de noches frescas, calzado cómodo, sombrero, gafas de sol, crema de protección solar y un chubasquero si viaja durante la época de lluvias. Es aconsejable que las mujeres vistan discretas. No olvide el pasaporte, carné de conducir, seguro de asistencia médica y repatriación y un botiquín.

Idioma
El idioma oficial es el árabe, aunque los dialectos berebere se hablan usualmente en las zonas de montaña. Las lenguas extranjeras más habladas son el francés, el español y el inglés.

Diferencia Horaria
La diferencia horaria respecto a España es de una hora menos en invierno y de dos horas menos en verano.

Época del año recomendada
El clima en Marruecos varía según las regiones. En las costas, el invierno es suave y húmedo y el verano es moderadamente caliente, mientras que en el interior existe un mayor contraste. El clima mediterráneo priva en la costa, el subtropical en el sur y el continental en las áreas montañosas. El verano es cálido y las mejores temperaturas se hallan a partir de los 1.500 metros de altitud. La nieve aparece en el mes de octubre en las cumbres del Rif y del Atlas, de modo que la primavera y el otoño resultan las estaciones más recomendables para visitar los macizos más bajos, el Atlas Medio y el Rif. El invierno es el mejor momento para acercarse a Sirwa y Sarhro.

Electricidad
En Marruecos la corriente eléctrica es de 220 voltios, aunque todavía existen zonas que funcionan a 110 V. por lo que es recomendable informarse directamente en el lugar antes de emplear cualquier artefacto eléctrico. Casi todos los enchufes son de clavija redonda.

Emergencias, Salud, Policía
El Ministerio de Asuntos Exteriores califica la sanidad de Marruecos como óptima. Las principales ciudades cuentan con una sanidad privada bastante bien dotada por lo que conviene viajar con un seguro privado que incluya asistencia médica y repatriación. Se aconseja vacunarse contra la tuberculosis, aunque las autoridades marroquíes no exigen ningún tipo de vacuna ni certificado médico para entrar en el país. Si va a visitar las zonas rurales, lleve un botiquín.
El número de emergencias para la policía es el 19, para bomberos el 15 y el de ayuda en carretera el 177. En caso de necesitar un médico, lo mejor es acudir a la recepción del hotel o a alguna farmacia. En general, la mayoría de las ciudades tienen farmacias donde se pueden adquirir medicamentos para enfermedades comunes y material de primeros auxilios. Si se precisa de algún medicamento específico es aconsejable llevarlo desde el país de origen.
En caso de pérdida de documento de identidad o pasaporte, póngase en contacto con la policía.

Moneda
La unidad monetaria es el dirham (dh) que se divide en 100 céntimos. Existen billetes de 10, 50, 100 y 200 dh y monedas de 1, 2 y 5 dh y de 5, 10, 20 y 50 céntimos. Los cambios de divisa en efectivo se pueden realizar en los aeropuertos y en la mayoría de los hoteles (al cambio oficial) y es importante conservar el recibo del cambio de moneda a fin de que, a la salida del país, se pueda solicitar el cambio de dirhams por divisas (hasta un máximo del 30% del total cambiado).
En los restaurantes, comercios y hoteles más prestigiosos se admiten tarjetas de crédito internacionales (Visa, Mastercard, Diners Club y American Express).

Horario Comercial
Los bancos están abiertos de lunes a viernes de 8.15 a 11.30 horas y de 14.15 a 16.00 horas. En los meses de verano, ininterrumpidamente hasta las 15.30 horas. Durante el Ramadán, el servicio se ofrece de 9.30 a 14.00 horas.
Los museos suelen abrir de lunes a viernes de 9.00 a 12.00 horas y de 15.00 a 17.30 horas. Muchos cierran los jueves y los viernes por la mañana.
Los comercios están abiertos, generalmente, de 9.30 a 13.00 horas y de 15.00 a 19.30 horas, aunque muchos de ellos permanecen abiertos también a mediodía.

Correos y Teléfonos
Existen oficinas de correos en todas las ciudades marroquíes y se identifican por las iniciales P.T.T. Aquí se pueden adquirir sellos, enviar telegramas y realizar llamadas telefónicas. Las llamadas por operadoras suelen tomar mucho tiempo, por lo que es aconsejable hacerlo de forma directa. Las oficinas suelen estar abiertas de 8.30 a 12.00 horas y de 14.30 a 18.30 horas para los servicios postales, mientras que para el servicio telefónico permanecen abiertas hasta las 21.00 horas.
Las llamadas locales se pueden hacer desde las cabinas, que aceptan monedas de 10, 20 y 50 céntimos y de 1 dirham. Para llamar a España desde Marruecos, hay que marcar el 00-34 y el número de abonado. Para llamar a Marruecos desde España, hay que marcar el 00 212 + 5 (ó 6 si llama a un móvil) más el prefijo de la ciudad más el número de abonado.
Los prefijos de las principales ciudades son: Casablanca 2, Marrakech 4, Rabat 7, Agadir 8, Fez y Meknés 5 y Tánger 9.

Teléfono móvil
Con el objetivo de facilitar el servicio de telefonía móvil en Marruecos, las compañías que operan en España mantienen acuerdos con Maroc Telecom y Mèdi Telecom. Antes de viajar a Marruecos, los clientes deben comunicárselo a la operadora para que active el servicio roaming y automáticamente cuando llegue a su destino, el móvil escogerá la red que mejor cobertura tenga.

Religión
La religión mayoritaria es la musulmana (98% de la población), aunque también se celebran los oficios de los cultos católico y judío en las grandes ciudades. El viernes es el día de rezo para los musulmanes, pero al seguir el calendario gregoriano la actividad productiva tan sólo se paraliza al mediodía.

Propinas
En Marruecos el servicio no está incluido, por lo que se acostumbra a dejar entre el 10 y el 15 por ciento del total de la factura. En algunos restaurantes sí está incluido, pero como en España algunas monedas más harán feliz al camarero. No olvide dejar propina a los guías, mozos y empleados.

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Cómo desplazarse
Situado en el norte de África y a orillas del Mediterráneo y el Atlántico, Marruecos cuenta con varios puertos que ofrecen un servicio de calidad para aquellos que lleguen en barco a su costa. Además, posee doce aeropuertos internacionales conectados entre sí que facilitan el desplazamiento por el país. Si desea utilizar el coche, debe prestar más cuidado en el interior y el sur del país, ya que la red de carreteras no tiene tanta calidad como en el norte y el noroeste.

Avión
Marruecos cuenta con doce aeropuertos internacionales: Agadir, Al Hoceima (Alhucemas), Casablanca, Dakhla, Fez, Laâyoune (El Aaiún), Marrakech, Ouarzazate, Oujda, Rabat-Salé, Tánger y Tetuán. La compañía Royal Air Maroc y las principales compañías aéreas internacionales ofrecen tanto vuelos regulares como chárter desde las grandes ciudades de Europa, América y Medio Oriente.
Para desplazarse por el interior del país, Royal Air Maroc (www.royalairmaroc.com) ofrece un excelente servicio que intercomunica Agadir, Alhucemas, Casablanca, Dakhla, Er Rachidia, Fez, El Aaiún, Marrakech, Meknès, Ouarzazate, Oujda, Rabat-Salé, Asmara, Tánger, Tan-Tan, Tetuán. Sus precios son muy interesantes. Esta compañía marroquí también ofrece vuelos directos a Marruecos desde España y otros países europeos.
Regional Airlines es una compañía aérea privada de Marruecos (www.regionalmaroc.com). Opera con vuelos que comunican las distintas ciudades marroquíes entre sí. Desde Tánger puede ir a Casablanca, Nador y Al Hoceima y ofrece, además, vuelos con destino a Málaga.

Aeropuerto de Marrakech-Menara
Tel: (+212) 44 44 78 62
Se encuentra a unos siete kilómetros de la Plaza Djemaa el-Fná y se puede acceder a él en el autobús número 11 o cogiendo uno de los taxis que suelen estar estacionados cerca de la plaza. Iberia es la línea aérea española con un mayor número de vuelos a Marrakech. Desde aquí puede realizar vuelos a otras ciudades de Marruecos. Casablanca y Rabat suelen ser las ciudades más frecuentadas. El vuelo de Casablanca a Marrakech tarda apenas 25 minutos.

Royal Air Maroc en Marrakech
Av. Mohamed V, Guéliz
Tel: (+212) 44 44 64 44

Aeropuerto de Rabat-Salé
Se localiza a unos siete kilómetros al norte de Rabat.

Royal Air Maroc en Rabat
Av. Mohammed V, tel.: (+212) 37 70 97 66
Rue Aboufaris AlMarini 9, tel.: (+212) 37 70 97 00

Aeropuerto de Essaouira Mogador
Tel.: (+212) 44 47 67 09
Fax: (+212) 44 78 35 42

Aeropuerto Internacional Ibn Batouta de Tánger
Tel.: (+212) 39 39 37 20
Fax: (+212) 39 39 36 76
Situado junto al mar, a unos 15 kilómetros al sudoeste de Tanger. British Airways, Iberia, Regional Airlines y Royal Air Maroc son las principales compañías que operan en Tánger.
Cómo llegar: puede tomar uno de los autobuses urbanos de la compañía Autasa, tel.: (+212) 39 94 55 61.

Royal Air Maroc en Tánger
Plaza de Francia 1
Tel.: (+212) 39 37 95 02
Fax: (+212) 39 93 26 81

Aeropuerto Saniat Ermel de Tetuán
Tetuán dispone de un aeropuerto capacitado para vuelos internacionales de grandes aeronaves. Desde aquí salen vuelos a otras dos ciudades marroquíes: Casablanca y Alhucemas.

Royal Air Maroc en Tetuán
Av. Mohamed V 5
Tel: (+212) 39 96 12 60
Fax: (+212) 39 70 29 92

Aeropuerto Agadir-Massira
Tel.: (+212) 48 93 90 02
El aeropuerto de Agadir-Massira se localiza a unos 22 kilómetros de distancia al sudeste de Agadir. A este aeropuerto llegan la mayoría de los vuelos procedentes de ciudades europeas. Está equipado con oficinas de información turística, restaurantes y agencias de alquiler de coches.
Cómo llegar: el autobús número 22 parte del aeropuerto y llega hasta Inezgane en aproximadamente 40 minutos. Desde aquí se pueden tomar los autobuses número 20, 24 y 28 que llevan hasta Agadir.

Royal Air Maroc en Agadir
Av. General Kettani
Tel.: (+212) 48 84 01 45
Ofrece vuelos diarios a Casablanca y un vuelo semanal a Dakhla. También dispone de vuelos a París, Zurich y Génova.Barco
En automóvil a través del trasbordador que parte de Algeciras hacia Tánger y Ceuta o desde Almería hasta Nador o Melilla se puede acceder también a Marruecos a precios accesibles. También existen transbordadores desde Sète en Francia. Los puertos de Tánger y Casablanca registran un gran tráfico de pasajeros.
Desde los puertos de Tánger y Agadir es fácil llegar hasta una de las ciudades importantes de Marruecos, Marrakech. Son varias las compañías en las que puede comprar su billete y debe tener en cuenta que en agosto los barcos suelen están saturados. Puede realizar una reserva en Transmediterránea (tel.: 902 45 46 45) o en Ferrimaroc con base en Almería (Muelle de Ribera, tel.: 950 27 48 00).
Agadir cuenta con un excelente puerto que sirve tanto para la exportación e importación de productos como para el transporte de personas. Desde aquí, una excelente manera de explorar la costa marroquí es a través de un catamarán u otra embarcación de vela o realizando un crucero por el Atlántico.

Tren
Existen dos grandes líneas de ferrocarril de la ONCF (Oficina Nacional Marroquí de Ferrocarriles) que permiten el desplazamiento por el interior de Marruecos. Una recorre el país de norte a sur, desde Tánger a Marrakech, y otra de este a oeste. Existe un tren rápido entre Casablanca y Rabat. En los meses de verano, es recomendable comprar billetes de primera clase ya que disponen de aire acondicionado, aunque los de segunda clase son también bastante cómodos. El servicio es puntual y rápido.

Taxi
Existen dos clases de taxis en Marruecos, los grand-taxi y los petit-taxi. Los primeros suelen operar como minibuses cubriendo trayectos interurbanos (si se quiere viajar solo, habrá que  pagar el coste de las plazas libres), mientras que los pequeños sólo circulan dentro de las ciudades. En algunas ciudades, los petit-taxi no disponen de taxímetro por lo que es aconsejable pactar el precio antes de iniciar el trayecto.

Autobús
Es muy frecuente combinar este medio de transporte con tramos en ferrocarril, como es el caso en los desplazamientos hacia Essaouira, Fez, Agadir y Marrakech. Los autocares enlazan las principales poblaciones de Marruecos y son un excelente medio de transporte para conocer el país. Existe una compañía estatal, CTM, provista de buenos vehículos con aire acondicionado y cuyos precios son reducidos, así como diversas empresas privadas.

Automóvil
Las principales carreteras de Marruecos, en especial las del norte y noroeste del país, están en buenas condiciones durante todo el año. En el interior y en el sur de las montañas del Atlas, el viaje se pone más difícil, sobre todo por el cambio climático en las zonas montañosas durante el invierno.
En Marruecos resulta fácil y económico alquilar un automóvil y recorrer diversas rutas por su cuenta si no se viaja en coche propio. Se pueden alquilar los vehículos tanto en empresas internacionales como nacionales, más económicas. Es aconsejable revisar cuidadosamente el estado del vehículo antes de emprender la ruta y cerciorarse de que dispone de rueda de repuesto, gato, bidones de agua, etc.
El código de circulación marroquí es de tipo internacional. Las indicaciones de las carreteras se pueden leer en árabe o francés. La velocidad límite en autopista es de 120 kilómetros, en carretera es de 100 kilómetros y en núcleos urbanos es de 40 ó 60 kilómetros. Es obligatorio el uso del cinturón de seguridad.
Se recomienda conducir con prudencia ya que se puede encontrar, aparte de con otros vehículos, con peatones, ciclistas, motoristas, carretas y animales (no dude en usar la bocina si es necesario). Si va a circular por pistas, conviene informarse previamente del estado de la misma. Existen numerosas gasolineras en las principales poblaciones, pero si se va a hacer una ruta por lugares poco poblados, se aconseja llevar depósitos de reserva.
Para poder alquilar un vehículo, debe ser mayor de 21 años y estar en posesión de un permiso de conducir nacional o internacional. Se aceptan la mayoría de los permisos europeos, aunque se recomienda tener una licencia internacional de conducir.

Grandes Rutas
No cabe duda de que Marruecos deja una huella imborrable en todo aquel que se acerque a disfrutar de sus bulliciosas medinas, sus majestuosos conjuntos arquitectónicos y su kilométrica costa bañada por el océano Atlántico y por el mar Mediterráneo.

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Un viaje por este increíble país le descubrirá imponentes ciudades imperiales, espléndias playas, bellos pueblos fortificados, mágicos oasis y fascinantes kasbahs. Desde el norte hasta el sur, Marruecos brinda paisajes apasionantes y rincones únicos. Casablanca, Marrakech, Essaouira, Rabat o Fez son algunas de las muchas ciudades que le permitirán conocer la esencia del pueblo marroquí.
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Ciudades Fortificadas 

Asilah / Arcila

Asilah se encuentra a poco más de 40 kilómetros de Tánger. Esta ciudad, puerto pesquero de pequeño tamaño, posee casas de puertas y ventanas azules, verdes y amarillas que contrastan bajo el brillante sol marroquí con el blanco de las paredes. Esconde en su interior un rico pasado histórico, ya que fue habitada por romanos, españoles y portugueses cuyos vestigios aún pueden admirarse en baluartes, torres y murallas. Su historia se remonta a 3.600 años de antigüedad, siendo quizá una de las más importantes de la Mauritania Tingitana. Sin embargo, su actual denominación la recibió durante el período de islamización de la ciudad. Unida a su importancia histórica, esta ciudad ha destacado siempre por su cultura y sus artes, de hecho, el Festival Internacional de Asilah atrae cada verano a miles de participantes de todo el mundo. Conciertos y espectáculos de danza y teatro, entre otros eventos, se suceden en la medina durante el periodo estival.

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Las murallas de la ciudad fueron levantadas en el siglo XV y miran al océano por uno de sus lados. Tres puertas permiten el acceso a la medina. Una de ellas, Bab el-Bahar (puerta del Mar), domina la plaza de Sidi Ali Ben Hamdush. El Palacio de la Cultura, antigua residencia del Bajá Raissuni, de estilo hispanomorisco, se encuentra en la calle vecina y en él tienen lugar algunas de las manifestaciones culturales de Asilah. El paseo que bordea la playa lleva hasta un bastión que ofrece una vista del Atlántico, la ciudad vieja y un cementerio con tumbas decoradas con cerámicas.

Azemmour

A 100 kilómetros al sur de Casablanca, aparece la ciudad de Azemmour, rodeada de murallas de color ocre. En su paseo de ronda, una pequeña plataforma domina la desembocadura de las aguas rojizas del Oum er-Rabia, famoso por sus deliciosas alosas, la especialidad culinaria local. La medina es soberbia, con sus casas blancas y cuadriculadas adornadas de buganvillas que se escalonan en terrazas entre olivos y granados. Los portugueses habitaron la ciudad en el siglo XV y han dejado huella, entre otras cosas, en las puertas de las casas, en forma de arco con llaves esculpidas. Más abajo se encuentra el santuario de Moulay Abdallah Ben Ahmed, en cuyas puertas se descubre el estilo luso. Paseando a la izquierda se alcanza la kasbah con la Dar El Baroud, la Casa de la Pólvora. Su playa, Haouzia, a un kilómetro y medio del centro, ofrece una gran atracción y un verdadero placer, porque su temperatura ideal y sus frescos veranos hacen de esta playa una estación balnearia única en el mundo.

El Jadida

Las murallas de esta ciudad del océano Atlántico se extienden a lo largo de la playa de Sidi Buzid. En el siglo XVI, los portugueses expulsados de Azemmour y Agadir se establecieron en El Jadida, que la fortificaron a partir de 1542. Las murallas estaban compuestas por cinco bastiones. El Bastión del Espíritu Santo permite el acceso al pasep de ronda, que domina lo que aún se conserva de las fosas de la antigua fortaleza, mientras que el Bastión del Ángel brinda una magnífica panorámica sobre la ciudad y la Puerta del Mar. Los bastiones de San Antonio y San Sebastián protegen el sur de la ciudad, que alberga las casas nobles con pilastras y balcones de hierro forjado. El Jadida cuenta, en esta parte de la ciudad, con el único minarete pentagonal del mundo islámico. Otro sitio de interés es el aljibe portugués, que fue levantado en el año 1514 y que destaca por su arquitectura gótica. Durante 150 años permaneció oculto entre los escombros de la ciudad vieja, hasta su descubrimiento en 1916.

Safi

Safi es una ciudad industrial que basa su economía en las sardinas y en la minería principalmente. Esta ciudad fortificada, al oeste de Marrakech, debe sus murallas al reinado de los almohades, período en el que se desarrollaron ampliamente las actividades intelectuales, religiosas, arquitectónicas, artísticas y científicas, aunque obras tan importantes como la Zaouia de Cheikh Mohammed Saleh, la escuela científica y el hospital fueron destruidas posteriormente por los portugueses, por lo que es imposible contemplarlas.
Con la salida de los lusos en 1541 Safí volvió a vivir un periodo de prosperidad bajo el reinado del Sultán Saadiano Mohammed Cheikh. De esta época aún se conservan obras magníficas como la Gran Mezquita de la medina, las escuelas religiosas y científicas y la reconstrucción de la antigua medina. En la medina se pueden visitar dos fortificaciones: Dar el Bahar (frente al mar, del siglo XVI) y Kechla, que en la actualidad es una prisión. La Kechla, ciudadela edificada por los portugueses en el siglo XVI, ofrece una vista espectacular sobre los tejados de la medina, que descienden en cascada hasta el Atlántico.
Safi posee un famoso barrio (Quartier des Potier) dedicado a la alfarería. Este barrio se ve desde lejos por los hornos que asoman entre las casas. Aquí los artistas moldean originales piezas de arcilla. La ciudad cuenta con un importante Museo Nacional de la Cerámica, que guarda bellas muestras de la alfarería popular de Safi.
Además de visitar la medina y las murallas, son de interés también: el Castillo del Mar, construido por los portugueses en 1523, la antigua kasbah, construida por los Saadianos con sus tejados verdes, el Palacio de la Bahía, la torre redonda lusa, una iglesia portuguesa de estilo gótico y la antigua Medersa.

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Essaouira

Essaouira es una preciosa ciudad amurallada del siglo XVIII. La antigua Mogador fue fundada en el siglo VII a.C. bajo el reinado de Jubal II, rey de Mauritania, y estuvo habitada por las tribus de Hahah y Chiadma. De origen cartaginés, fue ocupada por los griegos y por los portugueses, quienes dieron nombre a la ciudad y la desarrollaron urbanísticamente. En el siglo XVIII fue conquistada por los musulmanes, quienes le dieron su nombre actual. Allí tuvieron mucha importancia los judíos, que favorecieron el desarrollo de la artesanía y el comercio.
La parte moderna de la ciudad se remonta al año 1765, cuando el Sultán Si Mohammed Ben Abdellah la creó para competir con Agadir. Este encantador puerto, resguardado por unas sólidas murallas con vistas a una paradisíaca playa, da vida a una ciudad de una intensa vida comercial de la que no han podido retraerse personalidades de la talla del escritor Paul Claudel o el cineasta Orson Welles, que filmó en este lugar los exteriores de su popular Otelo.

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Esta bella ciudad, con fama de ser la elegida por poetas y bohemios, es un lugar ideal para vivir, con una agradable temperatura media durante todo el año. Su playa se extiende sobre 6 kilómetros de arena fina y es frecuentemente visitada por los amantes de la pesca, ya que sus aguas son ricas en cangrejos, langostas, congrios y rayas, entre otras especies. Es una de las pocas ciudades que fue hecha sobre plano, por lo que recorrer sus zocos es bastante fácil. Destaca el Zoco de los Ebanistas, dedicado al cedro y la tuya, donde comprar un mueble o un tablero de ajedrez. Si desea comprar joyería, en la calle Sidi Mohammed Ben Abdallah encontrará las mejores muestras.
En primavera se celebra el Moussem de los Regragua, que consta de una peregrinación al monte Hadid. Es una de las fiestas más famosas de Marruecos. Allí se pasa por las tumbas de los Siete Santones, que fueron compañeros de Mahoma.

Sitios de Interés

Puerto
Está situado en el extremo de la playa y es todo un espectáculo contemplar los barcos y las redes dispuestos en los muelles. La Puerta de la Marina, erigida durante el sultanato alauita a finales del siglo XII, une los muelles de embarque del puerto y la ciudad. Desde esta puerta se llega, a través de un pequeño puente, hasta la Skala del puerto y las murallas, que dividen la ciudad en los distintos barrios, dos alcazabas, el mellah y una medina.

La medina
Callejuelas de mercaderes y plazas con terrazas y cafés moros (por ejemplo, la Plaza de Mulay el-Hassan y Bab el Sebaa) conforman esta parte de la ciudad, moldeada por marroquíes y lusos que mira atentamente hacia las intrincadas callejuelas que desembocan en la Plaza Bab el-Sebaa.
Los joyeros y los orfebres se concentran en el callejón Siaguin, aunque ya no trabajan los materiales que antaño les hicieran famosos. Sin embargo, los artesanos de marquetería siguen hallándose en el mismo sitio que hace siglos, el lugar al que se accedía atravesando un pasadizo abovedado viniendo desde la Skala, la antigua plataforma de defensa de las murallas.

Museo de Sidi Mohammed Ben Abdallah
Rue Laalouj
Horario: abierto todos los días excepto los martes y los festivos, de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:00 h.
Se encuentra en una antigua residencia palaciega que alberga las más variadas y hermosas muestras del arte marroquí. Destacan diversos documentos sobre las canciones beréberes e instrumentos de cuerda decorados con marquetería gembris, utilizados por los músicos gnaouas para acompañar sus bailes. No deje de ver las colecciones etnográficas del piso superior. Junto a este museo se encuentra el Museo Ensemble Artisanal dedicado a las obras modernas de la artesanía local.

El Mellah
Al norte de la ciudad
La calle más popular del barrio judío o mellah es la calle Mohammed Zerktuni, rodeada por un pintoresco mercado que llega hasta la Bab Dukkala. Cerca de esta puerta encontramos un interesante cementerio europeo.

Islas Purpúreas y Mogador
Al sur de la ciudad
Frente a la costa, se localizan dos islotes rocosos en los que se asentaron en la época romana fábricas de púrpura. De esa época también se conservan una villa ricamente decorada y una fortaleza. Las islas, conocidas como las Islas Purpúreas, sólo se pueden visitar con autorización oficial, pues están protegidas como reserva natural. Cuentan con una reserva ornitológica que alberga gaviotas y halcones.
En la isla de Mogador permanecen las ruinas de una antigua prisión de finales del siglo XIX.

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Ciudades Imperiales
La capitalidad de Marruecos ha recaído a lo largo de la historia sobre cuatro grandes ciudades. Rabat, Meknés (Mequínez), Fez y Marrakech, conocidas como las Ciudades Imperiales, han compartido, en distintos períodos, este gran honor. En este recorrido, también se incluyen las ciudades de Casablanca y Beni Mellal.

Marrakech

En su afán por fortalecer el Islam, los almorávides, guerreros beréberes del desierto, conquistan Fez y fundan Marrakech en 1070, la ciudad que terminaría por dar el nombre al reino de Marruecos. La ciudad es un vergel de amplias avenidas flanqueadas de naranjos, palmeras y jacarandás y es también lugar de zocos, de sombreadas callejuelas, de té con hierbabuena, de mujeres hermosas venidas del Anti-Atlas para vender sus cestos, niños de alegres carreras y hombres de mirada intensa que pueden ser narradores de historias, músicos, bailarines, escritores públicos, echadores de la buenaventura, vendedores de pociones, curanderos, boticarios o simplemente habitantes de esta maravillosa ciudad.

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Frente a los suntuosos palacios, se abren las calles en que cientos de mercaderes de alfombras llevan mil años empleándose a fondo en el arte del regateo, rodeados de telas y lanas expuestas al sol. Un poco más allá, unos cuantos degustan cous-cous, tripa y caracoles en pequeños chiringuitos o se contempla el espectáculo que ofrecen los saltimbanquis. Esta ciudad del sur del país, erigida a pies del Atlas, conserva sus hermosas murallas de color rojizo salpicadas de bellas puertas.

Sitios de Interés

Suqs (zocos)
Comienzan en Yamaa el Fna
Son los zocos, que se llenan de vida al atardecer, cuando los habitantes se animan al son de grupos musicales, contagiando a los turistas con sus danzas y alegres cánticos, admiran a los encantadores de serpientes o compran una pócima para la impotencia. Para llegar a ellos, podemos comenzar en la puerta Bab Dukkala de las murallas.
El Suq Haddadine o Zoco de los Herreros, dedicado a los artículos de madera y metal, es el primero que nos vamos a encontrar, muy cerca de la rue Mouassin. Al terminar de recorrerlo, nos encontraremos con el Suq des Babouches, dedicado al calzado, y después con el Suq Cherratine, con sus maravillosos objetos de metal. En la calle Suq Attarin se encuentra el Suq des Teinturier, para fascinarse con los brillantes tintes y las madejas de lana colgadas en cañas de bambú para su secado. Junto a éste, el Suq el Atrrin, con sus aromáticos perfumes.
Podemos continuar el paseo por la rue Suq el Kebir, donde se encuentra el zoco para aquirir joyas. Más tarde podemos acercarnos a la Kissaria, donde se puede comprar todo tipo de ropa.
En la plaza Rahba Kedima están los Suq Larzal y Btana, zona de lanas y pieles. En la rue Suq es Marine está el Zoco de los Tejedores. Muy cerca de la plaza de Yamaa el Fna, encontramos el Zoco de los Alfareros, donde se pueden encontrar las más bellas piezas de cerámica. Por último, junto a la Mezquita de Mouassin, encontramos el curioso Zoco de los Caldereros.

Mausoleo de Sidi Abd al Aziz
Calle Amesf
Abd al Aziz fue considerado santo en el siglo XVIII. A a su muerte, se erigió este mausoleo para que pudiera ser recordado y venerado por todos los fieles.

Zaouia de Sidi Ben Sliman el Jazuli
Barrio de Sidi Ben Sliman el Jazuli
Lugar elegido para enterrar a Sidi Ben Sliman el Jazuli, uno de los siete santos de la ciudad. Aunque fue construida en época saadí, tuvo que ser remodelada en el siglo XVIII, por lo que no presenta el aspecto original.

Murallas
Con un claro fin defensivo, estas murallas de 19 kilómetros de recorrido rodean la ciudad. Comenzaron a construirse durante la época almorávide (en el año 1132), aunque fueron ampliadas por los almohades y saadíes. El resultado final es de unas murallas con más de doscientas torres y diez puertas monumentales de estilo hispanomorisco de gran belleza.

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Las diez puertas son las siguientes:
Bab Er Rob (junto a la puerta Aguenau): es un magnífico ejemplo de arquitectura defensiva musulmana, ya que su forma de codo hacía más difícil la entrada a los invasores que hubiesen atravesado Bab Aguenau, puerta suroeste de las murallas.
Bab Ech Cheira (al norte de las murallas): construida en época almohade, está muy cerca de una de las tumbas de los siete santos de la ciudad.
Bab El Majzen (al norte de las murallas): aunque su construcción data de época almorávide, comenzó a utilizarse por los sultanes en época almohade. Es uno de los accesos más cercanos a la avenida de Mohammed V.
Bab Dukkala (al noroeste de las murallas): construida en época almorávide, está justo al lado de la estación de autobuses, lo que la convierte en uno de los accesos más utilizados.
Bab el Jemis: la célebre Puerta del Jueves, debido a que desde época almorávide éste era el día de mercado, nos da acceso a él. Destaca por sus elementos artesanales procedentes del sur de la Península Ibérica.
Bab ed Debbagh (acceso del Barrio de los Curtidores): es la entrada principal al Barrio de los Curtidores. Es una de las puertas que mejor se conservan, lo que nos permite subir por sus escaleras originales y contemplar las murallas desde arriba. El carácter de fortaleza se observa en las cinco vueltas de recorrido que contiene para atraversarla.
Bab Aylen (al este de las murallas): su nombre procede de una tribu bereber (los Ailen) y fue edificada en la época almorávide.
Bab Aghmat: se sitúa frente a la tumba de uno de los siete santos patrones de la ciudad, Zauía de Sidi Yusef Ben Alí.
Bab Ahmar (al suroeste de las murallas): la Puerta Roja es el acceso más cercano al Dar El-Majzen y fue construida en época almorávide.
Bab Aguenau (suroeste de las murallas): Puerta del Carnero sin Cuernos ni Voz, con un arco de piedra labrada de gran belleza, es la entrada principal a la kasbah almohade, del siglo XII. Está muy cerca de las tumbas saadíes. Destaca por sus elementos decorativos granadinos.

Kasbah Ksar el Hayar
Se trata de los restos arqueológicos del primer edificio de la ciudad. Construido en el siglo XI, su nombre significa castillo de piedra.

Tumbas de los Príncipes Saadíes
Próximo a Place des Ferblantiers
Horario: abierto de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 17:30 h.
Visires y sultanes recibieron sepultura aquí desde el siglo XIV. Del siglo XVI se pueden visitar dos mausoleos. El más grande de ellos, y también el más impresionante, está divido en tres salas distintas. En la primera de ellas destacan las columnas de mármol y el mihrab, recubiertos con decoración epigráfica. De las otras dos salas, el visitante recordará la decoración de estilo granadino del estuco y la madera pintada. Un paseo por los bonitos y frescos jardines nos lleva al segundo mausoleo, un bello edificio en el que podemos admirar el mármol blanco de las columnas y, sobre todo, la maravillosa decoración de las cúpulas y los hermosos azulejos.

Mezquita de Sidi Bel Abbes
Calles Sidi Rhalem y Bab Tarhzoui
Este edificio fue construido a principios del siglo XVII para albergar la tumba de uno de los siete santos de la ciudad, Sidi Bel Abbes, quien vivió en el siglo XII. La mezquita está acompañada de una medersa que lleva su mismo nombre. Si hablamos de elementos artísticos, cabe destacar la cúpula octogonal. En ella, la madera está grabada y pintada con motivos arabescos.

Mezquita de Sidi Moulay el Ksour
Rue Ksour
Este edificio presenta dos particularidades interesantes. Por un lado, fue el lugar elegido para la sepultura de uno de los siete santos de la ciudad del que toma el nombre. Por otra parte, se conserva el alminar meriní que se terminó de construir en el año 1331.

Mezquita de la kasbah
Próximo a Place des Ferblantiers
Su construcción comenzó en el siglo XII, aunque sufrió remodelaciones en los siglos XVI y XVIII, por lo que su estructura primitiva es apenas visible. Dentro del edificio destaca la decoración del mimbar, a base de maderas y de marfil, que data del siglo XIII. La decoración omeya la encontramos en los capiteles del mihrab.

Mezquita de Mouassin
Rue Mouassin
De este bello edificio terminado en 1572, lo que más destaca es su fuente, destinada a cumplir las obligaciones coránicas de limpieza y purgación. La fuente tiene un tamaño impresionante y está decorada en escayola y madera de cedro.

Mezquita de Ben Youssef
Al norte de la zona de los zocos
Difícil sería hablar del estilo de esta mezquita que comenzó su construcción con los almorávides, pero que sufrió remodelaciones en los siglos XVI y XIX. Merece la pena acercarse a verla por la curiosa mezcla de estilo moderno y antiguo que contiene.

Mezquita La Katubiya
Place Abd El Moumen
Fue una de las mayores mezquitas del mundo islámico al acabarse su construcción en el año 1158. Su nombre, que significa de los libreros, se debe a las numerosas tiendas de manuscritos que solían rodearla. De este edificio, lo que más impresiona al visitante de Marrakech -es visible desde cualquier punto de la ciudad- es su alminar, antecedente de otros como la Giralda, que tiene una altura de casi setenta metros. De su decoración destacan las tres bolas de oro de la balaustrada, las bandas de mosaicos cerámicos y la flor de lys, entre otros encantos.

Mezquita El Mansur
Conocida popularmente como la Mezquita de las Manzanas de Oro, ya que se comenta que las bolas de la linterna de su minarete fueron fabricadas con las joyas de la esposa de Yacub el-Mansur. Un pasillo en la muralla permite la entrada a las Tumbas de los Príncipes Saadíes, situadas entre cipreses y enredaderas y recubiertas de preciosos azulejos. Destacan, entre los distintos mausoleos, el Qubba de Lalla Messauda y el Mausoleo de las Tres Salas. La Sala de las Doce Columnas y la de los Tres Nichos son especialmente hermosas.

Mezquita de Bab Doukkala
Calle Bab Doukkala
Fue construida por la madre del sultán Ahmad el Mansour, Lalla Messauda.

La Mamunia
Construido en 1923 y renovado en 1986, este impresionante palacete ha albergado a personajes tan famosos como Orson Welles, Rita Hayworth, Winston Churchill o Richard Nixon entre otros muchos.

Plaza de Yamaa el Fna
Avenida Mohammed V
Situada en el centro de la medina, es a última hora de la tarde cuando se convierte en un auténtico centro de compras, comidas y sobre todo, espectáculo. Allí se reúne todo tipo de gente que disfruta escuchando los instrumentos clásicos, como los laouds y los ginbris, viendo a algún que otro encantador de serpientes y escuchando las narraciones de historias clásicas, divertidas e incluso de índole sexual. Es uno de los lugares ideales para adquirir música y todos los objetos tradicionales, como cestos, alfombras, babuchas, etc.

Palacio el-Badi
Place des Fertblantiers
Horario: abierto de 8:30 a 12:00 h. y de 14:30 a 18:30 h.
Es uno de los majestuosos palacios cimentados sobre jardines perfumados. Su construcción fue ordenada por Ahmed el-Mansur tras su victoria en la Batalla de los Tres Reyes. Artesanos y materiales de todo el mundo se combinaron para crear este recinto, del que actualmente sólo quedan en pie las murallas de tierra. Aún es fácil imaginar las espectaculares fiestas que se celebraban en su interior.

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Palacio de la Bahía
Rue du Yeane y riad Zitoun
Horario: abierto de 8:30 a 11:45 h. y de 14:30 a 17:45 h. Los viernes de 8:30 a 11:30 h. y de 15:00 a 17:45 h.
Encargado a finales del siglo pasado por el gran visir Ba Ahmed, fue construido por artesanos del país, que crearon un entorno maravilloso con un jardín de ocho hectáreas en donde se esconden distintas estancias ricamente decoradas. Se pueden visitar las Habitaciones de la Favorita, la Sala del Consejo y el Patio de Armas con sus estanques y surtidores de agua.

Medersa de Ben Youssef
Junto a la mezquita de Ben Youssef
Moulay Abdalah fue el encargado, en el siglo XVI, de remodelar esta escuela coránica cuyos orígenes se remontan al siglo XIV, cuando fue fundada por Abu el Hassan. Su interior alberga una pila de abluciones del siglo IX. Al levantar la vista se observa la decoración en madera iluminada por los tragaluces.
Todavía se puede visitar alguna de las numerosas habitaciones con vistas al patio donde vivían los estudiantes. La sala de oración destaca por su cúpula construida con madera de cedro. Compitiendo con ésta, tenemos la cúpula de mocárabes del mihrab y la bella decoración en bajorrelieve de las columnas, a base de motivos vegetales y zellij.

Palacio Real
Próximo a Place des Ferblantiers
En la actualidad, el visitante no puede acceder a este increíble conjunto de edificios debido a que sigue siendo una de las residencias reales. Es una auténtica ciudad rodeada de muros en cuyo interior se encuentran numerosos jardines y patios, dos mezquitas, edificios variopintos y el palacio en sí, con varias habitaciones decoradas al estilo europeo. Aunque la visita esté prohibida, merece la pena pasear por el mechuar para observar el conjunto desde fuera.

Medina Antigua
Kubba de El Baadiyn
La importancia de este edificio es, sin duda, el hecho de ser la única construcción almorávide que se conserva intacta. El edificio permite ver los arcos de herradura y los polilobulados, las estrellas de ocho puntas y la bella red de nervaduras o las palmeras u otros elementos de la naturaleza llevados al arte.

Palacio del Pachá Dar el Glaoui
Rue Bab Doukkala
Al caminar por Marrakech, tendremos la oportunidad de visitar este palacio, residencia de uno de los personajes más curiosos del siglo XX, el Pachá Dar el Glaoui. Lo más interesante es la influencia europea, mezclada con el estilo marroquí y a causa sin duda del pensamiento europeizante del Pachá. Llama mucho la atención, por ejemplo, una curiosa mesa de raíz, de indudable influencia modernista. Para verla hemos de acercarnos a la Delegación de Cultura. Este edificio fue construido en los años veinte y en él podremos encontrar curiosidades verdaderamente utilitarias, como el agujero del hamman, destinado a poder gritar peticiones, como agua caliente.

Palacio de Congresos
Avenida de Francia
Tel.: (+212) 044 33 91 00
Sin duda se trata de uno de los edificios más modernos de Marrakech. Está equipado con los avances tecnológicos más modernos y su estructura le hace destacar entre el resto de edificios de la ciudad. Las actividades propias de su nombre se reparten en quince salas diferentes.

Barrio El Mellah
Entre los palacios de El Badi y el de la Bahía
El Mellah es la judería o barrio judío, un lugar en el que se puede disfrutar del laberinto de sus calles, en el que el visitante tiene la oportunidad de encontrar tres sinagogas y un cementerio judío. Es el mejor lugar para comprender la distancia social y económica que separaba esta religión de la musulmana.

Barrio de Gueliz
Próximo a la Avenida Mohammed V
Es el nombre con el que se conoce la parte de la ciudad construida durante la dominación francesa, en los años veinte, para albergar a toda la comunidad europea.

Barrio de Hivernage
Suroeste de la medina
Este hermoso barrio se compone de anchas avenidas y grandes jardines, ya que fue concebido como área de descanso de invierno para los grandes personajes políticos y sociales. Los grandes hoteles de cuatro y cinco estrellas no podían estar situados en mejor lugar.

Barrio de Semlalia
Frente a Bab Dukkala
Es sin duda el barrio más elegante de Marrakech. En él están los hoteles más lujosos, así como varias universidades y fastuosos chalés. En él no podía faltar la más variada vegetación, que decora y da un carácter alegre a las calles de este hermoso barrio.

Museo Majorelle
Quartier Majorelle
Instalado en el taller del pintor francés Jacques Majorelle, este museo alberga una colección de arte islámico. En su maravilloso jardín, animado por la algarabía de los pájaros, asombrosas variedades de cactus destacan sobre la fachada azul.

Museo Bert Flint
Rue de la Bahía
Expuestos en los salones del Teatro Municipal, se reúnen los vestidos, joyas, armas, instrumentos de música, alfombras y muebles, recopilados por Bert Flint, historiador de arte holandés. Éste es un pequeño y encantador museo de arte y de tradiciones populares del Valle del Souss y de la región sahariana. Existe otra sección de este museo, que se encuentra en Agadir.

Museo Dar Si Said
Riad Ez-Zaïtoun El Jadid
Tel.: (+212) 04 44 24 64
Horario: abierto de 9:00 a 11:45 h. y de 14:40 a 17:45 h. Cierra los martes.
En una de las más bellas ciudades de Marruecos se alza un palacio suntuoso que alberga la quintaesencia de las artes marroquíes. En la planta baja se exponen vestiduras, objetos de cobre batido, armas y joyas beréberes. ¿Esplendores del pasado? Nada de eso. Muchos de los objetos mostrados aquí se utilizan y se llevan todavía en las montañas. Para empezar, el salón del primer piso impresiona por su decoración hispano-árabe y sus muebles de cedro. La reconstrucción es tan perfecta que se podría esperar que, de un segundo a otro, aparezca una recién desposada, con su vestido de ceremonia, y se siente en el sillón, donde en otros tiempos quedaba expuesta a las miradas de los maravillados invitados. En las demás salas abundan las alfombras. Deténgase ante la del Sáhara, caracterizadas por sus resaltes de cuero: grandes y sencillas esteras que evocan la seca belleza de las inmediaciones del desierto.
Alrededor del patio se despliega una espléndida colección de marcos, montantes y batientes de puertas y ventanas, decorados con incrustaciones y ornamentaciones refinadas. Luego, al pasear por las calles próximas, nos damos cuenta de que la ciudad y sus habitantes han sabido mantener muy vivas las tradiciones de su cultura.

Museo Menebhi
Place Ben Youssef Palais Menebhi
Tel.: (+212) 044 39 09 11
Horario: abierto de 9:00 a 12:00 h. y de 15:00 a  18:30 h.
Este museo abrió sus puertas en 1995 y para ubicarlo se eligió la gran mansión de la medina. En las diferentes habitaciones se encuentran diversas manifestaciones de arte del país como cerámicas y joyas e incluye exposiciones modernas de pintura, escultura y fotografía, tanto de autores marroquíes como extranjeros.

Museo Tiskiwin
Rue de la Bahía Riad Zitoun Yedid
Tel.: (+212) 044 38 91 92
Horario: abierto de 10:00 a 12:30 h. y de 15:00 a 18:00 h.
En el Alto Atlas las tribus bailan una danza guerrera, es de aquí de donde el museo toma el nombre. Es una colección privada recogida por el holandés Bert Flint, quien gustaba del arte popular marroquí, como joyas, armas, tapices, alfarería y todo tipo de objetos procedentes del Atlas.

Jardín de la Villa Majorelle
Próximo a la estación de autobuses
Horario: en invierno, abierto de 8:00 a 12:00 h. y de 14:00 a 17:00 h. En verano, abierto de 8:00 a 12:00 h. y de 15:00 a 17:00 h.
Situado en el barrio de Gueliz, la ciudad nueva, este parque fue creado por el pintor Jacques Majorelle y ofrece un espectáculo de belleza natural exuberante con bambúes gigantes, yucas, papiros, palmeras, bananeras, cipreses, filodendros, buganvillas y cactus. En su interior podemos encontrar un museo de arte islámico.

Parque La Menara
Gueliz
Está situado en Gueliz, la ciudad nueva, y cubre cien hectáreas en cuyo centro se encuentra un inmenso estanque del siglo XII. Contiene una serie de edificios, entre los que se encuentra un hermoso pabellón, posiblemente utilizado para los encuentros amorosos de los sultanes, con una balaustrada cubierta con un tejado de forma pirameidal.

Parque El Palmeral
Avenida el Jadida
Con sus más de 10.000 hectáreas de palmeras, naranjos, olivos y manzanos, y su campo de golf, completa el maravilloso espectáculo de Marrakech, siendo un auténtico ejemplo de oasis.

Jardín del Agdal
Acceso desde el Palacio Real
Este jardín contien maravillosos olivos, naranjos, higueras y otros árboles que ofrecen un remanso de paz y frescor a esta ciudad que sufre los rigores del clima desértico. A él se llega a través del patio de armas del palacio Dar El-Majzen. De época almohade, aún podemos contemplar depósitos de agua, como Sahraj el Hana, desde el que podemos contemplar el Atlas.

Fuente Echhorb
Próxima a la calle Diar Sabboun
Acercarse a beber agua al caño de esta fuente puede ser una maravilla cuando el visitante alza los ojos para ver el dintel de madera de cedro tallado que se conserva desde la época saadí.

Fuente de Sidi el Hassan
Calle Bab Doukkala
Esta curiosa fuente presenta la peculiaridad de estar cubierta con tres cúpulas, lo que la provee de una gran majestuosidad.

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Casablanca

Esta ciudad mítica es la mayor metrópoli del Magreb y el mejor ejemplo de la modernidad marroquí. La ciudad consume el 30% del total de la energía eléctrica del país, alberga al 60% de las empresas nacionales, es sede de casi todos los bancos y sus hoteles y tiendas de lujo conjugan a la perfección el art decó con el estilo neo-árabe. En ella se han dado acontecimientos de gran importancia, como el de la Conferencia de Anfa, cuando Churchill, Roosevelt y De Gaulle acudieron ante el rey Mohammed V. Desde 1912 las autoridades urbanísticas han venido trabajando intensamente en la adecuación de la ciudad al crecimiento de su población. Así pues, se observa rápidamente cómo parten, en forma de estrella, amplias avenidas desde el mismo centro. Este centro se encuentra en la Plaza de Mohammed V, donde se une la ciudad antigua con la parte más moderna.

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En ella destacan en ella la Torre del Reloj, restaurada en 1992, y el Hotel Excelsior, de 1920. Paseando por el Bulevar Mohammed V se pueden contemplar los escaparates de los principales comercios de la ciudad y construcciones de los años 30 realmente encantadoras, también el mercado central tiene en este bulevar su enclave y por las mañanas se pueden adquirir objetos llegados de todo el país. La Plaza de las Naciones Unidas contiene el centro administrativo de la ciudad.
Y del centro, a uno de los remansos de paz de Casablanca: el Parque de la Liga Árabe, donde pasear por sus avenidas o tomar un café en una terraza es todo un placer.
En el Barrio de los Habous, conocido como la Medina Nueva, se erige otra iglesia cristiana, la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, en la que destacan sus maravillosas vidrieras diseñadas por Gabriel Loire. La Medina Nueva fue diseñada en 1923 por arquitectos franceses y es todo un ejemplo de cómo la arquitectura moderna se puede adecuar a las necesidades de un mundo tan especial como el que se vive en una medina. En sus calles ordenadas y sus plazas encantadoras se percibe el diseño moderno sin perder ese sabor exótico que las caracteriza. En el interior de la Medina Nueva destaca la Mahkama del Pachá, edificio suntuoso que sirve a la vez de tribunal y de salón oficial de recepciones.
Y de la Medina Nueva a la Medina Antigua, donde la sorpresa y la animación se respiran por cualquier rincón de sus desordenadas callejuelas habitadas por artesanos y comerciantes de cualquier especialidad. Al norte se encuentra la Kubba de Sidi Beliuth, protector de la ciudad, y a su lado se halla una fuente que, según la leyenda, quien bebe su agua se asegura el retorno a Casablanca. En la calle Tnaker se levanta el Santuario de Sidi Qayrawani, el primer patrón de la ciudad, y en el barrio oeste, la Kubba de Sidi Bu Smara, situada a la sombra de una antigua higuera india.
Uno de los mayores centros de atracción de la ciudad es la Gran Mezquita de Hassan II que, levantada desde el océano, es lo primero que se divisa de Casablanca desde el aire. Más de tres mil artesanos venidos de todos los puntos del país han hecho posible que, en una superficie de dos hectáreas, se levante el minarete más alto del mundo con 200 metros de altura y con un rayo láser visible a 35 kilómetros a la redonda. Además, la mezquita cuenta con un techo móvil que en sólo tres minutos puede convertir la sala de oraciones en un enorme patio interior.

Sitios de Interés

La Gran Mezquita de Hassan II
Tel.: (+212) 44 04 48
Éste es el monumento más representativo del siglo XX en Marruecos. La Gran Mezquita de Hassan II, cuya construcción se inició en 1980, está situada en una explanada con forma de península de 9 hectáreas, de las que dos tercios han sido ganados al mar. La sala de oraciones puede albergar en su interior hasta 25.000 fieles y su explanada está pensada para acoger a más de 80.000 personas.
El minarete de la Mezquita, de 200 metros de altura, es el más alto del mundo y cuenta con un rayo láser, visible a 35 kilómetros a la redonda, que marca la dirección de la Meca. El edificio posee 25 puertas de titanio y latón y su interior es realmente espectacular: 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que puede abrirse y en sólo tres minutos convertir la sala de oraciones en un enorme patio interior. Un complejo cultural, adosado al edificio principal, incluye una biblioteca, un museo y las escuelas coránicas.

Plaza de Mohammed V
Es el corazón de Casablanca y une la ciudad antigua con la ciudad nueva. De aquí parten las arterias principales de la ciudad y acoge varias construcciones de interés. Entre ellas, la Torre del Reloj, derribada en 1940 y reconstruida en 1992, y el Hotel Excelsior, de 1920.

Bulevar de Mohammed V
Paseando por esta vía comercial, puede contemplar los escaparates de los principales negocios de la ciudad y construcciones de los años 30 realmente encantadoras que mezclan inspiraciones europeas y orientales. El mercado central tiene en este bulevar su enclave y por las mañanas se pueden adquirir objetos llegados de todo el país.

Plaza de las Naciones Unidas
Contiene el centro administrativo de la ciudad. Sus edificios, de los años 20, son muy atractivos, como el del Consulado de Francia, la Wilaya, prefectura de policía con una torre de 1930 (cuenta con una sirena que puede oírse durante el mes santo del Ramadán como señal de que ha finalizado el ayuno), y el Palacio de Justicia, construido en 1925. En el centro de esta plaza, la enorme fuente se puede contemplar en todo su esplendor durante los fines de semana, cuando se realiza un espectáculo de agua, luz y sonido.

Parque de la Liga Árabe
Pasear por las avenidas de esta inmensa zona verde o tomar algo en las terrazas de los simpáticos cafés es todo un placer. En este recorrido se puede visitar la Iglesia del Sagrado Corazón, que data de 1930 y que en la actualidad acoge un teatro.

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Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes
Esta iglesia cristiana se erige en el Barrio de Habous, llamado también la Medina Nueva. En ella destacan sus maravillosas vidrieras diseñadas por Gabriel Loire, que ilustran el dogma de la Inmaculada Concepción y las apariciones de la Virgen.

Medina Nueva
La Medina Nueva fue diseñada en 1923 por arquitectos franceses y es todo un ejemplo de cómo la arquitectura moderna se puede adecuar a las necesidades de un mundo tan especial como el que se vive en una medina. En sus calles ordenadas y sus plazas encantadoras se percibe el diseño moderno sin perder ese sabor exótico que las caracteriza. Se localiza en el sur de la ciudad y es un encantador escenario de placitas, calles (algunas porticadas) y animados comercios en los que se vende artesanía y productos típicos marroquíes. Aquí se encuentra la Mahkama del Pachá y las mezquitas de Dar Al Makhzen y de Sidi Mohammed Ben Yousssef.

Mahkama del Pachá
Bulevar Victor Hugo
Este suntuoso edificio suntuoso sirve a la vez de tribunal y de salón oficial de recepciones y es un bello ejemplo de la arquitectura marroquí tradicional.

Medina Antigua
La sorpresa y la animación se respiran por cualquier rincón de sus desordenadas callejuelas habitadas por artesanos y comerciantes de cualquier especialidad. Esta parte de la ciudad está parcialmente rodeada por murallas del siglo XVI y en el siglo XIX se levantaron aquí construcciones de estilo árabe-islámico y occidental. Entre sus sitios de interés, destacan: las puertas Bab Jédid y Bab Marrakech, el santuario de Sidi Qayrawani, la Skala, la mezquita Ould el Hamra y la mezquita Dar El Makhzen.
Además, al norte se encuentra la Kubba de Sidi Beliuth, protector de la ciudad, y a su lado se halla una fuente que, según la leyenda, quien bebe su agua se asegura el retorno a Casablanca. Al oeste se localiza la Kubba de Sidi Bu Smara, situada a la sombra de una antigua higuera india.

Santuario de Sidi Qayrawani
Al lado de la calle Tnaker
Guarda la tumba del primer patrón de Casablanca, Sidi Allal el Aqyrawani, y de su hija Lalla Baida.

La Skala
Enfrente del puerto pesquero
Es un antiguo bastión fortificado del siglo XVIII, cuya plataforma brinda una espectacular panorámica del océano Atlántico.

Puerto
El extenso Muelle Moulay Youssef (3.180 metros), que vino a suplir la carencia de una ensenada natural, es el primero de Marruecos y el cuarto de toda África. El barrio del puerto es uno de los centros de la vida en Casablanca. Por la mañana, permanecen abiertos sus comercios de lujo, restaurantes, piscinas, hoteles y bares de moda y, a partir del atardecer, la movida nocturna hace su aparición, ofreciendo una amplia gama de diversiones con las que disfrutar.

La Cornisa
Este paseo marítimo es el centro de reunión de los ciudadanos de Casablanca. Aquí podrá tomar una copa y disfrutar de una maravillosa vista del mar abierto. Rodeando el bulevar se localiza un buen número de cafés, restaurantes y playas.

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Rabat

La antigua ciudad imperial de Rabat es la actual capital de Marruecos. Amurallada y enclavada en la desembocadura del río Bu Regret, Rabat es una ciudad moderna que ofrece un sinfín de atractivos turísticos, como sus bellas playas, su alcazaba y su magnífico puerto industrial. El barrio amurallado de Rabat data de su época almohade y constituye una de las visitas de la ciudad más agradables e interesantes. Allí se encuentran magníficos edificios históricos como la maravillosa Puerta de los Oudaias, la Torre de Hassan, el Palacio Real, la Universidad de Mohammed V y la Mezquita de Yamaa El Atiqa. Los alrededores de Rabat también cuentan con sitios de interés turístico como la cosmopolita ciudad de Casablanca, los Jardines Botánicos del poeta M. Françoise o la ciudad amurallada de Salé.

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Sitios de Interés

La medina
Ubicada entre el río Bu Regreg y el océano Atlántico, este histórico barrio de la capital tiene una extensión de sesenta hectáreas y está separada del centro de la ciudad por una muralla. Al oeste se sitúa la ciudad vieja, cercada por un muro levantado en el siglo XII y que cuenta con seis bellas puertas.
Tres calles son las arterias principales de la medina: Sidi Fatal, Suiqa y la calle de los Cónsules. Esta última acoge antiguas casas de estilo europeo con portones de madera y lleva a la plaza Sud el-Ghezel (mercado de la lana), donde la actividad principal es la venta de alfombras. La calle Suiqa, por su parte, concentra la mayor y más animada variedad de comercios, puestos y restaurantes y conduce hasta la Gran Mezquita, que fue restaurada en 1882.

Alcazaba de los Oudaias
Este barrio fortificado está rodeado por una muralla de diez metros de altura que fue construida en la época de los almohades y reforzada en los siglos XVII y XVIII. De su entorno destaca la monumental Puerta de los Oudaias, un arco de piedra rojo ocre que está considerado como una obra maestra del arte islámico. Este arco está flanqueado por dos torres y fue levantado en el siglo XII. La fachada de la puerta contiene caracteres cúficos y representaciones animales.
En la alcazaba puede contemplar varias construcciones de interés. Aquí se encuentra la mezquita más antigua de la ciudad, la Yamaa el Atiqa, que data del año 1150. El Palacio de los Oudaias, el Cementerio el-Alu, la Fortaleza de Mulay Rashid, la puerta labrada de la Dar Baraka, un semáforo del siglo XVII ubicado en la calle Yamaa, un antiguo depósito del siglo XVIII, el Jardín Andaluz, la Torre Circular y la Torre de los Corsarios son otros de los atractivos de este impresionante barrio de Rabat.

Torre de Hassan
La inacabada mezquita Hassan fue erigida en la colina que domina el río Bou Regreg. Este minarete, la Torre de Hassan, es lo único que está en pie de esta mezquita, que se comenzó a construir a finales del siglo XII pero que nunca se llegó a terminar. La torre, situada en una explanada que alberga 200 columnas, mide 44 metros de alto, aunque según los planos originales debía llegar hasta los 80 metros. Los muros tienen un grosor de 2,5 metros y su interior está compuesto por seis plantas comunicadas entre sí por una rampa que lleva hasta la terraza superior. Las cuatro caras de la torres poseen relieves y elementos decorativos distintos, aunque guardan en común los arcos ciegos lobulados, los arcos cruzados en la parte alta y las salas abovedadas de las plantas inferiores.

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Palacio Real
Incluye la sede del gobierno y los despachos del primer ministro marroquí. El Palacio Real actual fue construido en el año 1864 sobre las ruinas del antiguo palacio real, erigido a finales del siglo XVIII por Mohammed Ben Abdallah. Dentro del recinto se localiza el colegio imperial, la mezquita Ahl Fas y el antiguo cuartel de esclavos.
La Universidad Mohammed V, la más grande del país, está situada en frente de este complejo, que también incluye un hipódromo y los cuarteles de la Guardia Negra.

Mausoleo de Mohammed V
Frente a la torre de Hassan
Este mausoleo se levantó entre 1961 y 1969 y su arquitecto fue el vietnamita Vo Toan. Está situado sobre un zócalo de 3,5 metros y su tejado, de forma piramidal, está cubierto por tejas de color verde. Aquí se conservan los restos mortales del que fuera sultán de Marruecos Mohammed V, quien condujo a la independencia de Marruecos. La tumba de su hijo Mulay Abdallah, fallecido en 1983, y la del rey Hassan II, fallecido en 1999, también descansan en este lugar. Durante todo el día, distintos teólogos hacen turnos para leer el Corán.
La sala del sepulcro, donde reposa Mohammed V, está decorada con unas hermosas vidrieras de colores y una gran lámpara de bronce. Esta construcción, considerada una de las obras maestras de la arquitectura hispano-morisca y del arte tradicional marroquí, incluye tres edificios: el propio mausoleo, una pequeña mezquita y un museo que recuerda la historia de la dinastía alauita.

Necrópolis de Shellah
Bab Zaer, la puerta sur de Rabat, lleva a esta necrópolis, situada a 2 kilómetros del centro de Rabat. Fue una próspera ciudad romana, abandonada en el siglo IX y transformada en un gran cementerio en el siglo XIV. Destruida por el terremoto de 1755, hoy permanece cubierta por una abundante vegetación.

Museo Postal
Para disfrute de los filatélicos de todo el mundo, este museo fue fundado en 1970. En él se reúnen soberbias colecciones de sellos marroquíes, sobres franqueados, teléfonos, aparatos de telégrafos, aparatos de Baudot (telégrafo con impresora), belinógrafos (aparatos que reproducen las fotografías a gran distancia), furgones postales, etc.

Museo Arqueológico
Construido en 1932 y ampliado algunos años más tarde para exponer en él los frutos de una actividad arqueológica desbordante, este museo alberga desde 1986 las colecciones del Museo Nacional. Uno de los más suntuosos de Marruecos, su visita es ineludible. La sección prehistórica reúne vestigios humanos desde el paleolítico medio, probablemente del Neandertal, hasta el Neolítico, 4.000 años a.C., que demuestran la extensión y la persistencia de los asentamientos de población en este lugar. La sección de arqueología islámica se enriquece constantemente con las excavaciones efectuadas en los yacimientos de los siglos XVIII y XIX. Las civilizaciones prerromana y romana ocupan un lugar de honor, con algunas de las más bellas piezas de la antigüedad.

Museo de los Oudaïas
Este museo se encuentra en el fastuoso pabellón construido por Moulay Ismaïl en el siglo XVII para sus estancias en Rabat. El jardín es la primera de sus maravillas. La exuberancia de la vegetación atenúa la rigurosa geometría de las avenidas. Parterres, fuentes monumentales y murallas hacen de él la flor más fina de los jardines andaluces.
Abriéndose sobre este espectáculo con un gran ventanal, la sala del fondo reconstruye un antiguo interior marroquí. Cojines de brocados, de seda y de oro recubren los divanes en todo el contorno de la pieza. Un poco más lejos, en una fresca sala de mármol, se alinean unos ejemplares del Corán muy antiguos e ilustrados, joyas, vasijas e instrumentos musicales. La excepcional colección de alfombras merece una mención especial.

Museo de las Ciencias de la Tierra
Además de la historia geológica de los orígenes de la Tierra, este museo presenta un sorprendente dinosaurio saurópodo. Su esqueleto, con todos sus elementos rigurosamente auténticos, fue descubierto en el Alto Atlas en 1979 en la región de Azilal, donde vivió hace 150 millones de años.

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Fez

Fez es ciudad imperial más antigua de Marruecos. Fue fundada el año 799, aunque alcanzó su máximo esplendor con el reinado de la dinastía Meriní desde 1248 hasta 1541. Fue en el año 809 cuando oficialmente Fez se convierte en la primera capital del Reino, aunque volvería a ostentar esta condición en dos ocasiones más: en el siglo XIII, bajo el dominio de los merínidas y en el siglo XIX, durante el reinado de Moulay Abdallah. Esta ciudad, centro espiritual y cultural tradicional de Marruecos repleta de vida y de contrastes, nació como Fez el Bali, aunque de un tamaño tan reducido que los merínidas, al tomarla, decidieron extenderla fuera de los muros.

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Los magníficos palacios quedaron convertidos en un reducto nobiliario rodeado por escuelas coránicas, mezquitas, zocos y jardines, lo que se ha dado en llamar Fez el Yedid o Fez la Nueva. Sin embargo, los trazos modernos de corte europeo que hoy se aprecian son posteriores a la Primera Guerra Mundial. En las calles de la ciudad nueva se mezclan encantadores de serpientes, vendedores de alfombras y artistas callejeros, entre otros, ofreciendo un espectáculo difícil de olvidar. La unión entre Fez el Bali y Fez el Yedid se realiza en la Plaza del Pachá el-Babdadi.
Durante el recorrido por Fez el-Bali, descubrirá en cualquier rincón los numerosos palacios que se esconden en esta zona. De todos ellos, destacan Dar Caid Bel Hasen, dividido en la casa de los propietarios y la de los criados, Dar Zuiten, con una escuela religiosa en su interior, Dar Adiyel, revestido de estuco, y Dar Slaui, de principios de siglo.
Resultan de interés también las Tumbas Meriníes situadas al norte de Fez el-Bali, la maravillosa vista que se disfruta desde la Colina El-Kolla con las 785 mezquitas de la ciudad, la Fortaleza Borj Norte (que en la actualidad acoge un museo de armas) y la kasbah de Sherarda, compuesta en nuestros días por la Universidad de la Qarauiyn y un hospital.

Sitios de Interés

Dar El-Majzen
Plaza de los Alauitas
El Dar El-Majzen, o Palacio Real, es un complejo compuesto por varios palacetes, plazas, jardines, una mezquita, una madrassa fundada en 1320 y una casa de fieras. La visita al interior del palacio no está permitida.

Gran Calle de los Meriníes
Continuando en la ciudad nueva por la Puerta Bab Dekakène, de tres cuerpos, se alcanza la Gran Calle de los Meriníes con sus dos mezquitas: Yamaa el-Hamira, de color rojo, y Yamaa el-Beida, blanca.

Yamaa el-Azhar
Muy cercana se encuentra la mezquita llamada Yamaa el-Azhar, de estilo andalusí y que fue construida en 1357 por orden del sultán Abu Inan.

Mezquita Mulay Abdallah
Se sitúa en el barrio de Mulay Abdallah, al que se accede a través de la plaza de armas ubicada encima del río Fez y que se encuentra rodeada de altos muros. La mezquita cuenta con un minarete de 25 metros decorado con cerámica verde y coronado por cuatro esferas. Más importante es la Gran Mezquita de Abu Haq, construida en 1276.

Palacio Dar Baza
Al lado de la Plaza del Pachá el-Babdadi
La construcción de este palacio se realizó a finales del siglo XIX por Mulay Hassan y se encuentra en medio de bellos jardines andaluces. En su interior se encuentra el Museo de las Artes Marroquíes, que alberga admirables colecciones del arte tradicional de Fez. Contiene una interesante muestra de cerámica, curiosos astrolabios de distintas épocas, telas bordadas en oro, ejemplares del Corán iluminados, maravillosas alfombras, maderas talladas, zelliges, hierros forjados o escayolas esculpidas, entre otros valiosos tesoros.

Bab Bu Yelud
Muy cerca se abre uno de los símbolos de la ciudad, la Bab Bu Yelud, puerta de la muralla que fue levantada en el siglo XVIII y restaurada en 1913. Está decorada con cerámica esmaltada de color azul y verde.

La medina
Cruzando la Bab Bu Yelud
La medina de Fez es la mayor de todo el Magreb y fue nombrada patrimonio mundial por la UNESCO en 1976. Es conveniente recorrerla bajo las directrices de un buen guía, ya que es fácil perderse por las intrincadas calles que la componen. Las vías principales son Talaa Kebira y Talaa Seguira y es aconsejable tenerlas siempre como referencia ya que esta medina puede tener más de un millar de callejones sin salida y otras tantas callejuelas.
En la Plaza Neyyarin se puede admirar su peculiar fuente y el Funduq en-Neyyarine, una antigua casa de huéspedes convertida en mezquita. Muy cerca se percibe la maravillosa mezcla de aromas que despliega el mercado de las especias, donde se pueden adquirir a buenos precios estos deliciosos aderezos y también gena.
Del mercado de las especias al de los tejidos, la Kisariya, donde se encuentra la Tumba Sagrada de Mulay Idriss II y la Gran Mezquita de Qaraouiyne, prohibidas para los no musulmanes. Muy cerca se encuentra la madrassa más bonita de Fez, la Madrassa Attarine. De pequeño tamaño, fue construida por el sultán Abou Said en el siglo XIV en estilo hispano-marroquí.
Un lugar original para visitar es el Barrio de los Curtidores, donde se pueden ver las pieles y lanas secándose al sol y las tinas con los brillantes colores de los tintes en su interior.

Museo de Borj Nord
Este antiguo fuerte del siglo XVI, situado cerca de las murallas, permanece fiel a su tradición militar al haber sido transformado en Museo de Armas. Constituidas principalmente por donaciones reales, las colecciones cuentan con piezas rarísimas. Los aficionados a las armas apreciarán la evolución de las técnicas; los amantes del arte admirarán el esplendor de los objetos.
Aquí se vive la epopeya de las armas: están todas, desde el hacha prehistórica hasta un fusil moderno. Y también están representadas todas las civilizaciones: indias, europeas o asiáticas. La palma se la lleva Marruecos: puñales incrustados de pedrería o fusiles con culata damasquinada. La pieza cumbre, aunque sólo sea por su tamaño y su peso, es un cañón de 5 metros de longitud y 12 toneladas de peso utilizado en la Batalla de los Tres Reyes.

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Meknés / Mequínez

En el siglo X, la tribu nómada de los beréberes de Meknasa decide asentarse a orillas del oued Boufekrane por lo benigno de su clima y la fertilidad de sus tierras, levantando unas precarias aldeas ajardinadas que recibirían el nombre de Meknassa Ez Zaitoun. La llegada de los almorávides tiempo después supone la fortificación de este espacio. Los almohades y, posteriormente, los merínidas construyeron mezquitas y madrassas en una ciudad que, en 1672, alcanzaría la capitalidad del Reino alauita.

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Moulay Ismaïl convirtió la villa de Mequínez en capital política y militar de estilo pre-sahariano. Durante un período de cincuenta años se trabajó intensamente en la construcción de todo tipo de edificaciones, fuentes, jardines, terrazas, mezquitas y palacios para cubrir el enorme perímetro marcado por las murallas de la ciudad. Estas murallas, levantadas para defender la entrada de la villa, rodean la parte antigua a lo largo de 40 kilómetros y acogen imponentes puertas, torres y bastiones.
Detrás de las murallas se abre el Estanque de Agdal, de cuatro hectáreas, que servía para regar los Jardines de los Sultanes y en tiempos de escasez como reserva de agua para los habitantes de la ciudad. En la parte sur se encuentra Dar el-Ma, casa del agua, con los contiguos Graneros Heri es-Suani, impresionantes edificios destinados a almacenar reservas de comida para los malos tiempos y también para dar cobijo y alimentar a los cerca de 12.000 caballos de su ejército. Este impresionante conjunto se compone de 23 naves con muros de 7 metros de espesor y canalizaciones subterráneas que dotaban del frescor necesario para la conservación de los alimentos. Estos inmensos graneros estaban unidos por el meshuar al Palacio Imperial, Dar el-Majzen, que reunía todos los elementos de la arquitectura marroquí.
Anterior residencia de Mulay Ismail fue el Dar Kebira, rodeado de una triple muralla con más de veinte pabellones y dos mezquitas como la de Lalla Auda. Al lado se levanta el Quba el-Jayyatin, donde el sultán acostumbraba a recibir a los diplomáticos extranjeros. En los subterráneos, que también habrían servido como silos, se encuentra la conocida como Prisión de los Cristianos.
La Plaza de Lalla Auda, muy animada al caer la tarde, está resguardada por dos gigantescas puertas: la de Bab en-Nouar y la de Bab el-Mansour, una de las más hermosas de todo el Magreb. Son de interés también en Mequínez el Dar el-Beida, fortaleza de finales del siglo XVIII, y el Cementerio Musulmán, con el Qubba de Sidi Mohammed Ben Aisa, venerado en vida porque, según cuenta el saber popular, transformaba las hojas de los árboles en monedas.

Sitios de Interés

Bab Berdain
Puerta del siglo XVII decorada con cerámicas verdes. Su construcción fue un encargo del sultán Mulay Ismail. Dos bastiones cuadrados flanquean esta puerta, que se abre sobre el barrio norte de la medina.

Bab el Jemis
Es la entrada principal al barrio judío. La decoración de esta interesante puerta combina presenta ornamentos curvilíneos y caracteres cúficos.

Mausoleo de Mulay Ismail
Es uno de los pocos monumentos religiosos que pueden visitar los no musulmanes. Este mausoleo acoge una mezquita y la cámara funeraria de Mulay Ismail, ricamente decorada en la que se encuentran también las tumbas de su esposa y sus sucesores. En el suelo recubierto de alfombras se pueden admirar los hermosos relojes que le regaló Luis XIV. Un patio decorado con mosaicos y azulejos da paso al mihrab de escayola esculpida.

La medina
La medina se agrupa alrededor de la Gran Mezquita y desde ella se van desplegando los distintos barrios de la ciudad antigua que están agrupados por oficios, cuchilleros, hojalateros, tintoreros, cesteros, tejedores, herreros, vendedores de instrumentos musicales, armeros, carpinteros y otros más. En el barrio de los zapateros se levanta la Madrassa Bu Inania cuya construcción se inicio bajo el reinado de los meriní y finalizó en el siglo XIV.

Museo Dar Jamaï
Antes de albergar las colecciones de Mequínez, el Dar Jamaï ha conocido numerosos destinos. Construido en 1882 para servir de residencia a la ilustre familia Jamaï, que contó entre sus miembros con dos ministros de Moulay el Hassan entre 1873 y 1894, se convirtió en hospital militar en 1912. Desde 1920 alberga el Museo de Arte Marroquí. Las decoraciones zelliges, escayolas esculpidas y madera pintada, así como el jardín andaluz, plantado de cipreses y árboles frutales, dan una bella idea del lujo que podía alcanzar una residencia de la alta burguesía de Mequínez.
Objetos de artesanía de hierro forjado, esculturas sobre madera, tejidos, marroquinería, objetos de latón, orfebrería. Todo esto es lo que verá en este museo, consagrado a la artesanía de la región. Los meknassis se distinguen por el trabajo y la pintura de la madera (cofres, tablas, moucharabieh), por la farándula de colores de las cerámicas y por la audaz policromía de los bordados.

Beni Mellal

Esta ciudad, al pie del pantano de Bin el Ouidane, sirve de punto de partida para llegar a las Cascadas de Ouzoud. En el interior de la ciudad están las kasbahs de Ras el Ain y la de Mulay Ismail y los jardines alrededor de la Fuente Ain Asserdoun. Los martes podemos comprar las mantas beréberes en el mercado. En la Asociación de Guías y Acompañantes de Montaña de la Provincia de Azilal está en el Café- Restaurante Tissir (Avenida Mohammed V) podremos encontrar información sobre las actividades de la zona, alojamiento y los guías disponibles.
Entre los sitios de interés que podemos encontrar en esta localidad destacan el pantano, la Ruta de los Olivos (que se realiza en el oasis de Beni Mellal) y las Cascadas de Ouzoud. Estas últimas son las más famosas y también las más bellas, formadas por la combinación de agua, vegetación, pájaros y el agradecido aire fresco. Podemos dormir en alguno de los campings, por lo que conviene llevar el pasaporte y ropa adecuada.
La kasbah Tadla está formada por un conjunto de palacios y mezquitas, justo al lado del Puente de los diez ojos, que cruza  el río Oum er Rbia. Azilal es un pequeño pueblo que merece la pena visitar por sus casas construidas con cal y paja. Dispone del hotel Tanoute, donde podemos dormir por un económico precio.
Si quiere dormir en Beni Mellal, puede hacerlo en el Albergue Vieux Moulin (Bulevar Mohammed V, tel.: +212 023 48 27 88), donde encontrará habitaciones baratas con baño y podrá comer bien. Gharnata es un hotel de dos estrellas (Bulevar Mohammed V, tel.: +212 23 48 34 82), que cuenta con habitaciones con aire acondicionado y duchas compartidas con agua caliente; aquí podemos comer decentemente.
De más categoría son el Bassatine (Oualed Hamdane, carretera de Fkih Ben Salah, tel.: +212 23 48 68 05) y el Chems (carretera de Marrakech km. 2, tel.: +212 23 48 30 08), ambos tienen habitaciones totalmente equipadas y varias instalaciones deportivas como la piscina, además de restaurante.

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El Sur
El viaje por el sur de Marruecos recorre paisajes naturales de tal belleza que dejan al turista una impresión imborrable en su recuerdo, cascadas vertiginosas, cielos que alcanzan tonos malva en las maravillosas puestas de sol, campos enteros de almendros en flor, playas salvajes de aguas transparentes, ciudades encaladas y quizá su máximo atractivo, los misteriosos y alucinantes hombres azules.

Agadir

Continuando hacia el sur, por el litoral marroquí, se descubre la antigua factoría y la Fortaleza portuguesa de Santa Cruz del Cabo, establecida aquí en 1505, que abre al mundo los encantos de una larga franja de diez kilómetros de fina arena donde se localiza Agadir, el lugar del que el fundador de la dinastía sardiana, Mohammed Echeikh el Mehdi, desalojó a los lusos en 1541, siendo ésta su edad de oro, en la que los navíos embarcaban sus cargamentos de caña de azúcar, dátiles, cera, pieles, aceites, especias y oro entre otras muchas y variadas mercancías.

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Sin embargo, con el paso del tiempo, esta ciudad fue perdiendo su esplendor hasta que en 1960 un terremoto la destruyó prácticamente en su totalidad. Mohammed V toma las riendas y ordena su reconstrucción, esta vez pensando en un moderno centro vacacional ubicado lejos de las zonas de riesgo de sufrir un nuevo seísmo. Así nace uno de los más bellos balnearios del Reino, con casas blancas, hermosos jardines e instalaciones modernas y cómodas. Aquí acuden los turistas, deseosos de practicar golf (aquí se encuentra uno de los campos de 18 hoyos más famosos del país), tenis (cuenta con 150 pistas) y equitación, nadar en su maravillosa playa de arena dorada o realizar deportes náuticos como el winsurfing, el submarinismo y la vela, sin olvidar la pesca de altura a lo largo del Cabo Ghir.
Los visitantes también pueden conocer a los misteriosos hombres azules, descubrir zocos presaharianos o, simplemente, contemplar el fantástico vuelo de los flamencos rosas.

Sitios de Interés

Puerto pesquero
Es el más importante del país, con su lonja y encantadores restaurantes donde degustar los pescados y mariscos recién sacados de la mar

Valle de los Pájaros
En este pequeño zoológico de aves procedentes de todo el mundo, cada especie habita una morada reconstruida según su hábitat natural.

La kasbah
Situada en lo alto de una colina, es uno de los monumentos que no ha sido reconstruido después del terremoto de 1960.

Museo de Arte Popular
Es el museo más importante de la ciudad. Expone muestras de arte y tradiciones populares del valle del Sús y las regiones saharianas reunidas por el historiador de arte Bert Flint.

Imouzzer

A tan sólo doce kilómetros de Agadir se puede disfrutar de la hospitalidad de las tribus beréberes de los Ida Ou Tanana, refugiados en su blanca ciudad de Imouzzer. A pocos kilómetros se encuentran los manantiales del río Tinkert, con cascadas a distintos niveles que se deslizan por rocas calcáreas de color blanco por lo que se denominan popularmente el Velo de la Novia.

Tarhazout

Tarhazout ofrece una excelente playa en la que practicar en surf a tan sólo 16 kilómetros de Agadir.

Sidi-Rbat

A 40 kilómetros de Agadir se encuentra Sidi-Rbat que cuenta con una excelente playa en cuyas cercanías se ubica un parque natural, Souss Massa, con una laguna en la que habitan numerosas especies de aves, ibis, patos tórtolas, garzas reales y entre las que destacan los maravillosos flamencos rosas y las gacelas.

Tiznit

A 80 kilómetros al sur de Agadir se encuentra Tiznit, en donde sus habitantes todavía visten el traje regional. Población amurallada con almenas de color rosa situada en un oasis, Tiznit es conocida por la habilidad de los joyeros que trabajan con esmero siguiendo los diseños beréberes en su animado zoco, donde se pueden adquirir hermosos collares, brazaletes, aderezos frontales, cinturones, fíbulas, anillos, broches y otras muchas piezas.

Goulimine

A 185 kilómetros al sur de Agadir se encuentra Goulimine, ciudad situada en el límite con la parte occidental del Sáhara conocida por el mercadillo de los sábados, en el que con un poco de suerte se pueden contemplar los tratos que realizan los fascinantes hombres azules, denominados así por sus trajes de tejido de algodón de color índigo, llegados del desierto que arriban a esta plaza para vender y comprar dromedarios en el mayor mercado de dromedarios de Marruecos.

El Aaiun

La capital administrativa del Sáhara occidental se encuentra en El Aaiun, situada sobre una laguna salada rodeada de hermosas dunas. Fue fundada por los españoles en la década de 1930 y sus principales puntos de interés son: el Oasis de Lemsid, Tarfaya, centro del comercio británico en otra época, la fortaleza española de Dehira y el Palacio de Ma el Ainin, actualmente en ruinas.

Sidi-Ifni

Sidi-Ifni destaca por sus construcciones decorativas y por la originalidad de su puerto, al que únicamente se puede acceder en teleférico.

Tafraout

Tafraout, el país de los Ammeln, está rodeada de montañas de granito rosa que forman un circo natural que alcanza todo su esplendor en amaneceres y puestas de sol. En estos momentos, los rayos se reflejan en las rocas y en las casas color ocre pálido, envolviéndolo todo en tonos malva y rojo ardiente.

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Ruta por el Atlas
Las montañas del Atlas incrementan el maravilloso espectáculo que ofrecen todos los rincones de este bello país. Las impresionantes cumbres nevadas y los incomparables paisajes hacen del Atlas uno de los lugares más fascinantes y asombrosos de la geografía marroquí.

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Valle de L`ourika

El viaje empieza en el valle de L’Ourika, a tan sólo 33 kilómetros de Marrakech. Sus espacios naturales, fértiles  y tranquilos, tienen 40 kilómetros de longitud. El valle está coronado por pequeños pueblos con casas de adobe que sirven como ejemplo de la vida rural de Marruecos.

Setti Fatma

Nogales de cien años de antigüedad se pueden contemplar en la encantadora aldea de Setti Fatma, donde también se puede disfrutar de un delicioso baño en las aguas heladas de sus siete cascadas. Este lugar de acampada se encuentra a 63 kilómetros de Marrakech y desde aquí se pueden realizar excursiones hacia el valle de Zat.

Annameure

Se puede continuar el camino hasta Annameure, pueblo habitado por la tribu Aït Oucheg y desde allí iniciar la ascensión hasta Yebel Yagour, con sus más de 2.000 pinturas rupestres.

Ouirgane

A 47 kilómetros al sur de Marrakech, muy cerca de Asni, los paisajes se transforman al llegar al pequeño pueblo de Ouirgane en impresionantes gargantas que recuerdan al Cañón del Colorado estadounidense. Se trata de las conocidas gargantas Nifs.

Imlil

Imlil es una población al sur de Marrakech que cuenta con la posibilidad de realizar unas de las rutas naturales más impresionantes de la zona. El Parque Nacional de Toubkal suele visitarse en mula y con un guía que nos llevará a ver los grandes picos y riscos, como el llamado Yebel Toubkal (el pico más alto al norte de África), o el altiplano del lago Ifni. Aquí habitan numerosas especies de pájaros, como el águila real, el pichón o la chova piquigualda, y mamíferos. Imlil también es el punto de partida de numerosas rutas y excursiones, como a la Meseta de Tazaghaght.

Cascadas de Ouzoud

Éste es uno de los lugares más bellos del Medio Atlas y una visita indispensable. Sus tres desniveles a 110 metros de altura caen en una fosa de rocas calcáreas y forman varias piscinas naturales en las que bañarse es toda una delicia. Se accede a las cascadas a través de un precioso sendero de olivos. Unos cuantos molinos aún en funcionamiento se encuentran en la cima del salto de agua

Oukaimeden

Es una conocida estación de esquí durante el invierno, aunque también ofrece otras actividades, como por ejemplo, el simple juego de la nieve. Durante el verano se organizan recorridos de senderismo, el más famoso de ellos es la ruta a Tacherdit, que recorre un paso montañoso hasta el pueblo. Lo más interesante son las distintas esculturas y grabados prehistóricos que se conservan y que representan zoomorfos, herramientas y distinta simbología.
Oukaimeden posee el telesilla más alto de África, que permite subir a 3.300 metros de altitud. En la entrada de la estación se encuentran varias rocas de gres rojo con dibujos rupestres que datan de la Edad del Bronce.

Taddert

Tomando la carretera de Ouarzazate, en la zona norte del Alto Atlas, se llega a Taddert, un pequeño pueblecito de montaña donde se pueden adquirir piedras semipreciosas y fósiles a buen precio. Esta típica aldea cuenta con un agradable y barato albergue en el que poder alojarse.

Tizi N’Tishka

Desde Taddert se alcanza el puerto, situado a 2.260 metros de altura, de Tizi N’Tishka, que une Marrakech con las regiones presaharianas. Es conocido como el puerto de los pastos, ya que es utilizado por los pastores para llevar a sus reses a los frescos pastos que se conservan durante la primavera y el verano.

País Glaua

Una vez cruzado el paso aparece el País Glaua, con sus kasbahs construidas por la tribu Glaua. La gran kasbah de Teluet está rodeada de imponentes picos y en medio de un abrupto monte. Su construcción data del siglo XIX, aunque posteriormente fue agrandada para servir de residencia a Thami el-Glaui, pachá de Marrakech hasta 1956. Aquí podrá observar las ruinas de los numerosos edificios que incluye este complejo, aunque dos habitaciones conservan su decoración, de inspiración andaluza, el harén y la sala de recepción.

Ouarzazate

Ubicada entre el Alto Atlas y el Anti Atlas, en medio de una meseta desértica que contrasta con los relieves y la exuberante vegetación de los alrededores, es el lugar central para aprovisionarse de lo necesario para visitar los grandes oasis.
La ciudad fue fundada por los franceses a principios del siglo XX y goza de una situación geográfica y de un clima excepcional. Cuenta con un aeropuerto internacional y es una de las ciudades que más se ha desarrollado turísticamente en los últimos años. Ouarzazate es famosa por sus cerámicas y sus alfombras y en su alrededor se levantan unas cuantas kasbahs que merece la pena visitar. Dentro de la ciudad es interesante el mercado y la cooperativa artesanal y también puede visitar un supermercado muy bien surtido. Su fiesta más importante, el Moussem de Sidi Daoud, se celebra en el mes de agosto.
La kasbah de Taurit, a unos dos kilómetros de la ciudad, fue la antigua residencia del pachá y es una de las kasbah más impresionantes, en la que destacan los techos de madera de cedro. Aquí se rodó una secuencia de la película El cielo protector.

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Tánger y el Mediterráneo
Tánger se extiende sobre suaves colinas y se asoma a una preciosa bahía bañada por dos mares: el Atlántico y el Mediterráneo. A esta costa llegaron fenicios, romanos, árabes, portugueses, españoles, ingleses y franceses que dejaron importantes vestigios de su presencia. Hablar del norte de Marruecos es hablar de ciudades blancas, de pueblos sobre las montañas, de vistas inimaginables y de un Mediterráneo insólito, con playas de arena dorada y encantadoras calas entre los acantilados.

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Tánger

En el año 1923 Tánger se convirtió en una ciudad protegida internacionalmente que, sin embargo, se llenó de contrabandistas, espías y personas exiliadas por motivos políticos. En la actualidad, Tánger es una importante ciudad portuaria, volcada en el turismo y la industria artesanal, que sigue conservando ese aire exótico que se respiraba en sus calles a principios del siglo XX. El paseo por la ciudad descubrirá al viajero las dos zonas diferenciadas que la conforman: la vieja Tánger o medina y la Villa Nueva, situada junto a los bulevares Pasteur y Mohammed V. Esta zona nueva alberga la mayoría de los hoteles, bares y restaurantes de la ciudad.
La parte más elevada de la medina es conocida como la alcazaba o kasbah y aquí se encuentran algunos de los monumentos más emblemáticos de Tánger: el Dar el-Makhen, antiguo palacio del sultán, y la Mezquita de la Alcazaba, que se alza en Méchouar, la plaza pavimentada de la kasbah. La medina de Tánger es un verdadero espectáculo animado de olores y color.

Sitios de Interés

Gran Zoco
Plaza del 9 de abril de 1947
Este inmenso mercado permanente es una de las zonas de mayor algarabía y más concurrida de Tánger. Aquí se pueden adquirir productos de la gastronomía regional, desde pescados, kebab y frutas hasta especias frescas. Los jueves y los domingos, los campesinos de los alrededores llevan los productos de la tierra.
En este zoco se alza la mezquita de Sidi Bou Abid, que cuenta con un minarete recubierto de cerámica policromada que data de 1917. Un poco más abajo se encuentra el parque de la Mendoubia, con una higuera india gigante y un drago de 800 años. Aquí también se pueden ver cañones de los siglos XVII y XVIII.

Zoco Pequeño
Esta pequeña plaza, corazón de la medina, es uno de los lugares con más encanto para perderse en Tánger, disfrutar de sus cafés y contemplar sus viejos hoteles (uno de los más emblemáticos es el hotel Fuentes). La Gran Mezquita, que se alza sobre las ruinas de una antigua catedral portuguesa, se sitúa en una calle próxima. Frente ella podrá observar una iglesia española del siglo XIX.
En la calle de la Marina encontrará las tiendas de los ebanistas que trabajan la madera y de los sastres que cosen las tradicionales chilabas. En la parte más baja de la medina, un mirador brinda al turista una evocadora vista del puerto y la bahía de Tánger.

Antigua Legación de Estados Unidos
Hoy convertido en museo, este edificio fue el primero que Estados Unidos adquirió en el extranjero, debido a que Marruecos fue el primer país que reconoció su independencia en 1776. Entre las reliquias que expone, destacan las colecciones de pintura, grabados, fotografías y mapas antiguos y muestra la relación entre Marruecos y Estados Unidos a lo largo de la historia.

Dar el-Makhzen
El antiguo Palacio del Gobernador acoge en la actualidad el extraordinario Museo de las Artes Marroquíes, con piezas de todo el país, desde alfombras de Rabat hasta sedas y cerámicas de Fez. Su construcción se realizó en el siglo XVII, durante el reinado del sultán Mulay Ismail. Al lado se encuentra el Dar es-Shorfa, que acoge un museo arqueológico con importantes piezas procedentes de la región de Volubilis.

Plaza de la Alcazaba
La plaza ofrece una espléndida vista del puerto y gran parte de la bahía.

Barrio Marshan
Aquí se localiza el Museo Forbes, al oeste de la alcazaba, que cuenta con colecciones de miniaturas militares. En las dos salas de la planta baja están representadas algunas de las más famosas batallas, como la de Waterloo o la de los Tres Reyes. En este barrio también se encuentra el Café Hafa, de 1921. Las mesas están situadas en encantadoras terrazas llenas de flores que bajan hacia el Mediterráneo, brindando una vista del estrecho y la costa española.

Bulevar Pasteur
Nace en la Plaza de Francia y es la arteria principal de Tánger. En este bulevar se suceden los edificios de principios de siglo, bancos y comercios de lujo. Una de las tiendas más famosas es la librería des Colones. Su prolongación es el Bulevar de Mohammed V, que constituye la parte más moderna de la ciudad.

Calle El Horria
También es conocida como calle de la Libertad y lleva al Gran Zoco. Aquí se localizan la galería Delacroix, que muestra unas interesantes exposiciones de pintura, y el Hotel Minzah, un viejo palacio construido por arquitectos franceses en 1933. Este bellísimo edificio forma parte de la historia de la ciudad y por sus habitaciones han pasado personalidades tan dispares como Winston Churchill y Rita Hayworth. Ha sido escenario de varios rodajes de cine y aquí solí citar Paul Bowles a los periodistas.

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Museo de Antigüedades
En el palacio Dar es-Shorfa
Aquí se encontrará  con la prehistoria y la antigüedad marroquíes, como los bronces y mosaicos procedentes de los asentamientos romanos de Lixus, Cotta, Banasa o Volubilis. De este último salió el célebre mosaico denominado La navegación de Venus, en el que la diosa aparece rodeada de ninfas detrás de un navío, que surca unas aguas azules, casi transparentes. La historia de Tánger y de su región está representada en el primer piso. En la sala 3, dedicada a los antiguos ritos funerarios, junto a una sepultura de un niño inhumano en una tinaja y unos pequeños sarcófagos de plomo, se alza, en tamaño natural, la admirable maqueta de una tumba cartaginesa. La visita termina atravesando un agradable jardín andaluz, donde parece dormir, desde la eternidad, una antigua necrópolis reconstruida.

Museo de las Artes Marroquíes
En el palacio Dar el-Makhzen
La imponente silueta del Dar el-Makhzen domina la kasbah de Tánger. Este antiguo Palacio del Gobernador, construido en el siglo XVII, se alza alrededor de un espléndido patio adornado con porcelanas esmaltadas. El Museo de las Artes Marroquíes está alojado en los aposentos principescos, que hacen honor a su nombre con sus techos de madera pintada, sus escayolas esculpidas y sus mosaicos. Todo allí invita a la admiración. Todas las regiones de Marruecos han encerrado entre estos muros sus mejores embajadores. El norte, sus armas adornadas con marquetería y sus utensilios de alfarería con sutiles motivos de flores o de plumas. Rabat, sus alfombras tornasoladas y su característico medallón central. La sala de Fez es deslumbrante: sedas de delicados reflejos, libros soberbiamente encuadernados, caligrafiados e iluminados, y platos antiguos combinando los colores más audaces, desde el amarillo oro hasta el célebre azul de Fez.

{mospagebreak title=Tetuán}

Tetuán

Esta antigua ciudad se aferra firmemente a las alturas del Rif, mirando de soslayo el intenso verdor del valle del río Martil desde las azoteas de sus blanquecinas casas. Obra de árabes y andaluces, Tetuán simboliza, como ninguna otra, la armoniosa diversidad cultural. La veintena de mezquitas y santuarios repartidos por la villa se sumergen en el eco que brota de sus callejuelas pavimentadas con guijarros, las mismas que llevan hasta una serie de relajantes y frescas plazoletas. En esta ciudad, tradicional hasta la médula, cada gremio tiene su espacio natural en forma de plaza o calle, de hecho, la visita a la ciudad suele iniciarse en la Plaza el-Jala, donde se pueden contemplar los restos de las murallas de Tetuán.

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La vida cultural es apreciada en este tranquilo lugar y uno de sus tesoros en este aspecto se encuentra a poca distancia de la plaza. Se trata del Museo Arqueológico, que alberga una de las mayores y más completas bibliotecas del Magreb. La Plaza Hassan II separa la parte antigua de la ciudad de la más moderna. En ella está situado el Palacio del Jalifa, actual palacio real, y desde allí el visitante se adentra en la medina, a la que se puede acceder por más de siete puertas labradas.
La entrada a la ciudad vieja, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, es la Bab el-Oqla. Si se camina hacia la parte más antigua se encuentra el Museo de Artes Marroquíes, donde se pueden contemplar maravillosos trajes regionales e interesantes instrumentos musicales, mientras que si se camina en dirección a la zona moderna se accede a la Escuela de Artes y Oficios Tradicionales. El Balneario de Cabo Negro, al norte de la ciudad, tiene relajantes playas y más de 90 caminos por los que pasear.

Sitios de Interés

Plaza Hassan II
Une la ciudad moderna con la medina. Destaca por su amplitud (mide 100 metros de largo y 80 de anho) y es uno de los centros de reunión más animados de Tetuán. Está rodeada por tres mezquitas y dos alminares y aquí se alza el Palacio del Jalifa, construido en el XVII por Mulay Ismail y restaurado en 1948. Este edificio, ejemplo del estilo hispanomorisco, es hoy en día el Palacio Real (Dar el-Makhzen).

La medina
Ésta es una de las medinas más atractivas de Marruecos, con estrechas calles y plazas llenas de encanto. Siete puertas labradas marcan el acceso a la medina, siendo la Bab Sebta la más hermosa. Cerca de ella se localiza un interesante cementerio judío. Bab el-Oqla, por su parte, es la entrada a la ciudad vieja y por ella se llega al Museo de Artes Marroquíes. En la medina se pueden admirar varias mezquitas, entre las que destaca la Mezquita Sidi Saidi, cuyo minarete está decorado con azulejos. En esta parte de Tetuán también se encuentra el Mellah (antiguo barrio judío), los mercados de Souk el Hots (que acoge a vendedores de cerámicas y tejidos) y Guersa el Kebir, la calle de Souk el Foki y la plaza Oussa.
Para finalizar el recorrido, pase al Museo Etnográfico, situado en la antigua fortaleza del sultán Moulay Abderrahman, que guarda objetos de la vida cotidiana de los marroquíes que han habitado estos lugares, como trajes, sillas de montar y armamento.

El Mellah
Es el antiguo barrio judío y mantiene el encanto de sus balcones de hierro forjado y sus grandes ventanas.

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Plaza de Moulay el-Mehdi
En el centro de la ciudad.
Con sus edificios de los años 20, es el corazón de la ciudad moderna, con cafés y terrazas abarrotados de gente a todas horas. En esta plaza se alza la iglesia católica. El Bulevar Mohammed V tiene bellos edificios que datan de la misma época y es una popular zona peatonal y comercial que lleva a la Plaza el-Jala.

Museo Arqueológico
Ben Hussaien 2
Construido en 1943, este museo expone piezas rescatadas de las excavaciones realizadas en el norte de Marruecos y que se remontan a las eras prehistórica y preislámica. Ya en la entrada, las Tres Gracias le acogerán y le seducirán en un soberbio mosaico romano que perpetúa los fastos de la mitología.
Las demás salas recuerdan objetos e instrumentos que hacen soñar con una vida cotidiana tan alejada de la nuestra. Entre ellos se encuentran herramientas prehistóricas, monedas, bronces, cerámicas, estatuillas y mosaicos que provienen de las excavaciones de Lixus. Su biblioteca, una de las mayores y más completas del Magreb, reúne más de 60.000 volúmenes en árabe, español y francés.

Museo de las Artes Marroquíes
Colecciones de cerámica, tejidos y vestidos tradicionales y muy en especial su colección de instrumentos musicales. No en vano Tetuán es un punto fuerte de la música arábigo-andalusí.

Escuela de Artes y Oficios Tradicionales
Aquí se enseñan las técnicas artesanales de tejido de alfombras, curtido del cuero, creación de mosaicos, escultura en madera y yeso, pintura, cincelado y marquetería. En la planta baja están expuestas las mejores creaciones de profesores y alumnos.

Museo Etnográfico
Avenida Skala Bab El Oukla
Transformada en museo en 1948, la antigua fortaleza del sultán Moulay Abderrahman es la guardiana de las tradiciones populares. La ceremonia del matrimonio ocupa aquí un lugar tan importante como la propia vida. A los objetos más cotidianos se les concedía un cuidado inaudito. El menor trabajo de bordado revela una diversidad de motivos y de colores que sitúan el arte en el corazón mismo de la vida. El Museo Etnográfico es, en sí, la representación del arte de vivir.

{mospagebreak title=Chefchaouen / Xaen}

Chefchaouen / Xauen

Chefchaouen, a 60 kilómetros al sur de Tetuán, es una preciosa ciudad santa con una veintena de santuarios y mezquitas, como la Gran Mezquita, con su minarete octogonal, o el Santuario de Mulay Alí Ben Rashid, fundador de la ciudad.

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Además, ofrece encantadoras callejuelas pavimentadas con guijarros con puertas de un color entre azul y malva, balcones de hierro, cornisas esculpidas y otros muchos encantos escondidos en su medina.

Sitios de Interés

La Alcazaba
Edificada en 1672, encierra una antigua prisión, la Torre del Homenaje, convertida hoy en un museo de artesanía local. Las obras expuestas en el museo y en la biblioteca muestran la historia de la ciudad. El mercadillo de la alcazaba resulta muy animado y en la Plaza Uta el-Hamman se alza la Gran Mezquita (Yamma el Kebir, del siglo XV), que sobresale por la forma octogonal de su minarete de estilo andalusí.

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La medina
Esta parte de la ciudad, de casas blancas con puertas y ventanas pintadas de azul, tejas y hierros forjados, es un hermoso modelo de armoniosidad y colorido. Cualquier recodo muestra una belleza particular, potenciada por su trazado sinuoso en la falda de la montaña. Por Bab el Jadem, la puerta sur de la medina, se llega a un molino de agua que aún está en activo y a otro de aceite que en otros tiempos estuvo accionado por mulos. Muy cerca se halla la fuente más popular de la ciudad, Ras el Ma.

Museo Etnográfico
Kasbah Outa Hammam
Tel.: (+212) 09 98 67 61
En pleno centro de la medina, como un remanso de paz, con su magnífico jardín andaluz y la belleza de sus muros rojos almenados, la suntuosa kasbah construida por el Pachá Ahmed Errifi sirve de escenario al Museo Etnográfico.
Sus incomparables colecciones ilustran las costumbres y el arte popular de la región de Chefchaouen y del norte de Marruecos. Tienen un lugar de honor los bordados, cofres de madera, objetos de alfarería, armas e instrumentos musicales.

{mospagebreak title=Cabo Malabata y Espartel}

Cabo Malabata

El Cabo Malabata, a diez kilómetros al oeste de Tánger, ofrece la posibilidad única de disfrutar de las aguas tanto del Atlántico como del Mediterráneo. Al final de este hermoso recorrido por carretera, paralelo a una costa recortada por calas, un viejo faro ofrece una buena panorámica de Tánger y del Estrecho de Gibraltar. Antes de llegar al faro se pueden contemplar las ruinas de una antigua fortaleza portuguesa del siglo XIV, denominada Ksar-es-Seghir. El Castillo de Malabata, construido a principios de siglo, es un curioso edificio de aspecto medieval. En toda la zona se pueden disfrutar hermosas playas y calas de arena fina donde bañarse en un marco natural de gran belleza.

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Cabo Espartel

En dirección noroeste, a doce kilómetros de la ciudad, las aguas del Atlántico se funden con las del Mediterráneo frente al Cabo Espartel. También cuenta con fantásticas playas de arena color ocre que se alternan con los bosques de alcornoques, encinas, robles y palmeras. A poca distancia, el incesante movimiento de las olas ha creado las Grutas de Hércules, que estuvieron habitadas ya en tiempos prehistóricos y aún se pueden contemplar marcas circulares talladas en esa época. Estas grutas naturales son inundadas por el mar durante la marea alta y según cuenta la mitología griega fue en estas grutas donde Hércules descanso después de finalizar sus doce trabajos. A tan sólo 500 metros de las Grutas se pueden contemplar las ruinas romanas de Cotta, datadas en los siglos I y II de nuestra era con restos de un templo, termas, granjas, almazaras de aceite y fábricas de garum.

Larache

Larache, a 96 kilómetros al sur de Tánger, fue conocido en tiempos de los romanos como Lixus. Aún se conservan en buen estado la acrópolis, el templo y el teatro, al igual que las termas, espectacularmente decoradas por un conjunto de mosaicos de sesenta metros cuadrados que representan el rostro del dios Neptuno. Cuenta la leyenda que fue en esta ciudad donde Hércules llevó a cabo su undécimo trabajo: recoger las manzanas de oro. Aparte de las ruinas romanas, destacan la Plaza de la Liberación con sus casas con arcos típicas de Andalucía, la Fuente Antigua, la Alcazaba, el Museo Arqueológico y, en especial, el Castillo de la Cigüeña, construido por los portugueses hechos prisioneros en la Batalla de los Tres Reyes.

Sitio de Interés

Museo Arqueológico
Este antiguo palacio cargado de historia, donde reinó el Sultán Youssef Abdelhak el Merini de 1258 a 1281, fue utilizado por los españoles como lugar para recepciones, tribunal e incluso sala de armas. Ofrece una vista inexpugnable sobre la región de Loukos y hoy día es el lugar de encuentro de los momentos importantes de la vida de los marroquíes. Expone vestigios de su lucha por la independencia, monedas antiguas, instrumentos de pesca y de música, estatuas, joyas y frascos de perfumes.

Montes Beni-Snassen

Estos montes ofrecen un espectáculo natural de gran belleza. Estas pequeñas elevaciones cubiertas de bosques tienen como máximos atractivos la Gruta del Camello, con su manantial de agua caliente y sus salas repletas de estalactitas, la Cueva de la Paloma con enterramientos que se remontan al Neolítico y el Desfiladero del Zegzel, más apropiado para los amantes del riesgo.

 

 

 

 

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